Adrián Pablo Lucero Castillo fue considerado el jefe de la organización. Este hombre, nacido el 26 de diciembre de 1991 y con domicilio en San José, Guaymallén, era el que daba las órdenes al resto de la gavilla.

Trabajaba los datos que recibía en la calle y sabía a quiénes había que atacar. Los elegidos eran siempre los mismos: narcos a los que había que quitarles la droga que comercializaban.

Para los detectives, este trabajo delictivo tenía sentido: las víctimas de los hechos jamás iban a denunciar que les habían sustraído sustancias prohibidas.

El distintivo de la gavilla es que actuaba simulando ser policías de Investigaciones, con chalecos antibalas y rostros cubiertos.

En mayo del año pasado, El Sol informó sobre una instrucción de la fiscal de Robos y Hurtos Florencia Díaz Peralta y el despliegue de 11 allanamientos para terminar con la organización criminal.

Ver también: Cayó una banda que asaltaba a narcos del Gran Mendoza

El resultado de las medidas desplegadas fue positivo: capturaron a la mayoría de los sujetos que habían marcado los policías que trabajan en ese tipo de casos en Investigaciones y terminaron imputados en, al menos, cinco asaltos cometidos entre marzo y mayo.

En los últimos días, Díaz Peralta, acompañada por la fiscal en jefe de la fiscalía, Paula Quiroga, arreglaron juicios abreviados con cuatro de los detenidos después de que reconocieran los hechos, y Eduardo Martearena, integrante del Tribunal Penal Colegiado Nº1, los condenó.

Lo destacado de la causa es que admitieron que formaban parte de una organización criminal, debido a que fueron sentenciados, además de los robos agravados, por el delito de asociación ilícita.

Lucero Castillo recibió una de las penas más altas: nueve años de cárcel como jefe de una asociación ilícita y por robo agravado y tenencia ilegal de arma de guerra y encubrimiento. Como tenía condena de la Justicia federal y de Flagrancia por otros hechos, quedó en pena única de once años de prisión, además de la declaración de reincidencia.

También, por asociación ilícita y robos, admitieron las causas en su contra Juan Alberto Ellena (lasherino de 35 años), quien recibió seis años de cárcel (seis meses más con unificación de pena, ya que tenía otra causa en Río Negro); Leandro Santiago Ferrero Velasco, de 26 años y oriundo de San José, Guaymallén, que recibió seis años (deberá cumplir siete años y medio por unificación de pena); y Alejo Peñalva, condenado a seis años de cárcel.

Además de estos cuatro asaltantes de narcos, la investigación tiene tres acusados más, entre ellos, una mujer. Se trata de Exequiel Sebastián Perea, Lucas Leonel Martino y Romina Guzmán.

Los dos primeros no aceptaron el proceso abreviado y es posible que vayan a juicio oral en las próximas semanas. Por su parte, la fémina, quien está complicada en la pesquisa, iba a reconocer los hechos y ser condenada, pero, como estaba embarazada y dio a luz hace pocas semanas, se demoró la realización del proceso.

Guzmán, señalada como quien guardaba los autos y otros elementos robados por la organización, fue sorprendida en Las Heras mientras violaba el régimen de detención domiciliaria luego de uno de los hechos, ya que tenía una causa federal. Al momento de la captura tenía tobillera electrónica.

Con chalecos antibalas

El viernes 18 de mayo del año pasado por la mañana se realizaron allanamientos masivos –la mayoría en Guaymallén– para desarticular a la banda, que venía cometiendo los ataques desde marzo.

Los investigadores los tenían marcados y sabían que habían cometido cinco hechos. Ese día cayó la mayoría de los sospechosos. Los llevaron a una comisaría de Rodeo de la Cruz y permanecieron alojados allí todo el fin de semana.

Debido a la peligrosidad de los sujetos, ante una serie de llamados preguntando por los detenidos y la sospecha de que podrían ser rescatados a los tiros por otros asaltantes, policías de Infantería fueron derivados para custodiar el lugar.

Uno de los hechos más graves que cometió la banda ocurrió el 17 de marzo en una casa de calle Paraguay, de Las Heras, en el barrio Yapeyú.

Un grupo delictivo que se movilizaba en un Peugeot y un Corsa y vestía chalecos policiales atacó a una mujer y a sus hijos, quienes llegaban al domicilio.

La víctima tenía antecedentes por un tema de drogas y su marido estaba en la cárcel también por ese delito.

Le robaron dinero, diversos electrodomésticos y estupefacientes, los que no denunció. Lo mismo sucedió con otras víctimas hasta los primeros días de mayo, cuando fueron sorprendidas y despojadas de drogas, entre otros elementos de valor.