La noche del lunes 27 de marzo, un hombre de 40 años conocido en la zona de la Triple Frontera como Cheche fue atacado a balazos en el barrio Huarpes I, de Godoy Cruz, en la puerta de la casa 12 de la manzana C.
Sergio Guajardo quedó tendido en la vereda de la vivienda de su novia en estado desesperante y un vecino que escuchó las detonaciones de arma de fuego lo cargó y lo trasladó en un auto particular –una Renault Kangoo– al Hospital Central.
Allí permaneció internado 21 días hasta que, el lunes a las 22, los médicos constataron su deceso. Uno de los proyectiles que dieron en su cuerpo le causó lesiones irreversibles en el páncreas. Otros impactaron en las piernas. Testigos sostuvieron que sufrió más de cuatro balazos.
Llamativamente, horas antes de la muerte de Guajardo, cuando la causa estaba calificada como tentativa, efectivos que trabajan para la Fiscalía de Homicidios detuvieron al principal sospechoso del hecho: se trata de Mauricio Mirabal (25), vinculado en la zona del barrio La Gloria con la venta de drogas, de acuerdo con fuentes del caso.

Un hermano llamado Carlos, dos años mayor, fue capturado también durante los procedimientos (cuatro en total) pero por una causa de amenazas con arma de fuego.
Si bien la hipótesis principal del ataque no está plasmada en el expediente que lidera el fiscal Gustavo Pirrello, se cree que hay un trasfondo vinculado a la comercialización de estupefacientes en el barrio La Gloria. Y señalan a un primo de los hermanos Mirabal, conocido como el José, enfrentado a Guajardo desde hace varios años por este tema, como instigador.
En el barrio La Gloria dicen que el Cheche Guajardo, quien supo tener domicilio en la manzana M, solía estar relacionado a la venta de drogas y que se disputó territorio con el José –de la L–, el señalado líder de una banda integrada por varios jóvenes, entre ellos sus primos y otro conocido como el Simpson, un flaco alto que al parecer tiene el mismo domicilio que él, no supera los 20 años y se caracteriza por sus ojos saltones. “Se peleaban por el proveedor”, explicaron fuentes consultadas.
La búsqueda de pruebas. Hacía algún tiempo que el Cheche Guajardo no vivía en el barrio La Gloria. Afirman que se había ido del popular complejo después del asesinato de un amigo suyo, Gustavo Pelado Núñez, ocurrido el 13 de enero del año pasado. Este crimen, para los investigadores policiales, fue un ajuste de cuentas por temas de drogas.
A Núñez, hermano Néstor, el reconocido malviviente que fue condenado en el 2007 por el homicidio del policía Enrique Flores un año antes durante un golpe comando en Ciudad, lo mataron con una pistola calibre 9 milímetros frente la manzana L, justamente, uno de los sectores disputados.
El Cheche tenía domicilio en la manzana P del barrio Angostura, en El Challao, Las Heras.
“Lo corrieron. Se tuvo que ir porque perdió territorio con los Mirabal”, relató una fuente policial a El Sol. Lo cierto es que Guajardo el lunes 27 de marzo fue hasta la casa de su pareja y fue atacado por, al menos, dos sujetos que se movilizaban en una moto.
Testigos identificaron a Mauricio Mirabal como quien sacó un arma de fuego tipo pistola y comenzó a disparar. Lo ubicaron en la escena y quedó complicado. Es la prueba que tiene la fiscalía para acusarlo del crimen.
Mientras el móvil todavía no está claro para los pesquisas policiales, el ambiente en el barrio La Gloria está caldeado. Sostienen que los Mirabal están esperando algún tipo de contraataque que tenga intención de vengar la muerte del Cheche y que, por este motivo, se muestran armados.
El José, señalado líder que todos mencionan pero nadie acusa
En el barrio La Gloria se habla del José como instigador del crimen de Sergio Guajardo. Aseguran que este hombre, de unos 30 años y con pasado carcelario, pagó a uno de sus primos para que terminara con la vida del Cheche.
En la causa que investiga el fiscal Gustavo Pirrello, esta versión no está plasmada. “Y difícilmente lo esté, porque los testigos no se van a animar a hablar”, dijo un investigador policial a El Sol.

Más allá de esto, a este sujeto lo señalan como vendedor de drogas en la barriada y con conflictos personales con Guajardo. Sostienen que, por su culpa, la víctima perdió poder y tuvo que irse del barrio.
En la manzana L, todos lo conocen. Hablan de él y sostienen que “tiene gente que le vende estupefacientes”. Es más, “hay un sujeto al que apodan el Simpson, que es el encargado de comercializar durante la noche”, contaron fuentes policiales.
En la causa por el homicidio de Guajardo no hay pruebas en su contra, sin embargo, no se descarta que en el futuro se puedan incorporar.
