Pablo Rivas Stewart (27) está preso desde el jueves 22 de julio por el crimen en una compra-venta de dólares del periodista Luziano Moreno en el barrio Bombal, Capital.

Lo alojaron en la cárcel de San Felipe de Ciudad y el lunes 23 de agosto, un mes después del hecho de sangre que conmocionó la provincia, la fiscal de Homicidios Claudia Ríos solicitó la prisión preventiva en su contra.

La resolución de la jueza Miriam Nuñez todavía no se ha ventilado pero trascendió que recién sería el 15 de setiembre, una vez que la representante del Ministerio Público retorne de una licencia.

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Mientras se espera este paso procesal, de los más importantes del expediente, los padres del imputado denunciaron que reciben amenazas de muerte y mensajes intimidatorios en el departamento donde residen: San Rafael.

Lo llamativo es que, en uno de los actos que sufrieron los progenitores, entró en escena la causa que tiene al juez federal Walter Bento procesado por ser considerado jefe de una asociación ilícita dedicada a sacar presos de la cárcel a cambio de miles de dólares.

De acuerdo con la información a la que accedió El Sol, la primera en acudir a la Justicia fue la madre de Rivas –el 22 de este mes en la Comisaría 60–, Claudia Stewart Usher.

La mujer contó que recibió imágenes de billetes de 100 dólares con la cara de perfil de su hijo con el nombre “Pablo Rivas asesino”. Fuentes judiciales y policiales aportaron que se los lanzaron por debajo de la puerta de su casa.

El fiscal Fabricio Sidoti se hizo cargo en primera instancia del caso pero luego entendió que se trata de una calumnia, por lo que debería radicarse una querella particular.

Más allá de lo técnico judicial, la madre del imputado evidenció su preocupación por recibir las imágenes dolarizadas de su hijo con un mensaje y se lo hizo saber a la Justicia.

En las últimas horas, la situación se agravó y el que se presentó ante una dependencia del Ministerio Público fue el progenitor del detenido, José Luis Rivas.

Este lunes, después de las 8.30, el hombre llegó hasta la Oficina Fiscal (Comisaría 38) y aseguró que un auto se le puso a la par cuando se dirigía a realizar ejercicios físicos y dos sujetos le dijeron que tenía que llamar al estudio de Mariano Cúneo Libarona (abogado del juez) y decir que su hijo tenía información sobre la causa del “gran Jefe”, como era mencionado Bento por algunos de los sospechosos de la megacausa que lo tiene como protagonista desde principios de mayo.

De no hacer lo que le pedían, la integridad física en el penal de Pablo Rivas correría peligro. Algo inesperado y una vinculación por demás extraña.

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Básicamente, desde el entorno de Pablo Rivas, el acusado de matar a Moreno, entendieron que podría sufrir un atentado contra su vida intramuros si no contradecía a lo declarado por Diego Barrera, el considerado testigo más importante de la causa de las presuntas coimas y acusado de matar al ex despachante de aduanas Diego Aliaga, quien describió cómo era el entramado entre imputados, abogados, el llamado nexo y el titular del Juzgado Federal Nº1. 

Palabras más, palabras menos, es lo que le dijeron a su padre durante el encuentro que tuvo con los extraños.

¿Por qué los elegidos para el apriete en la vía pública fueron familiares de Pablo Rivas, el joven acusado por homicidio en la Justicia ordinaria? La respuesta es simple: tiene llegada a Barrera porque comparte pabellón en la cárcel de San Felipe.

Al mismo tiempo, la familia de Barrera (esposa y dos hijastros), procesados por el homicidio de Aliaga (cometido a fines de julio del año pasado), también denunció hace pocas horas que sufre ataques y amenazas en los centros de detención donde pasa sus días.

Lo cierto es que las dos denuncias presentadas en el Sur provincial generaron un fuerte cimbronazo en el ambiente judicial y penitenciario.

Especialmente, los detectives comenzaron a profundizar la radicada por el papá de Pablo Rivas, debido a que se entrelazó con una investigación federal que compromete a un juez.

Es más, fuentes judiciales comentaron que “no sería” el único personaje vinculado o con conocimiento de la instrucción federal que sufrió amenazas para declarar en contra de las pruebas que complican al juez Bento.

El homicidio

Para los investigadores judiciales y policiales, el crimen del periodista está prácticamente esclarecido. Entienden que Pablo Rivas mató a Luziano Moreno durante un encuentro que se produjo sobre calle Leopoldo Suárez al 600, entre 25 de Mayo y Perú, en el corazón del tradicional barrio Bombal de Ciudad.

Moreno tenía la intención de vender 4 millones de pesos y Rivas sería el comprador con 20.000 dólares. Algo pasó entre ambos (no está claro el móvil) y todo terminó trágicamente.

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Un testigo contó a los pesquisas que Rivas apuñaló varias veces a Moreno en el tórax y cuello y que tomó el control del volante del auto de la víctima, un VW Fox blanco.

Tras el hecho, Rivas se dirigió hasta el oeste de Godoy Cruz y fue atrapado por personal policial. Al momento de la captura dijo que había sido víctima de un robo de parte de Moreno. Sin embargo, poco le creyeron.