Desde hace casi dos décadas que Mendoza viene registrando hechos de gravedad vinculados a las barras brava de los clubes que participan en los torneos más importantes del país.

Tráfico y comercio de drogas, negociados con dirigentes, políticos y empresarios, enfrentamientos por liderazgo con cuchillos o armas de fuego y asesinatos por encargo forman parte de los “antecedentes” de las parcialidades más violentas de instituciones como Godoy Cruz, Huracán, Gimnasia y Esgrima e Independiente Rivadavia, por citar a las más populares de la zona metropolitana.

“Cada institución tiene sus días negros o un caso que no olvidará”, detalló en las últimas horas un detective consultado por El Sol.

El violento cruce del domingo por la tarde entre los integrantes de una facción de la hinchada del Globo lasherino en el estadio General San Martín terminó con el director técnico de Ferrocarril Oeste de General Pico, Mauricio Romero, herido de bala en la zona de la axila izquierda.

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De milagro no fue una tragedia, por el contexto en el que sucedió: se escucharon más de 20 detonaciones mientras decenas de familias copaban las tribunas y jugadores y árbitros corrían por el campo de juego.

Un proyectil cuyo calibre se desconoce rozó al adiestrador –podría ser 22 o 9 milímetros– y la lesión no revistió gravedad.

Pero, las imágenes captadas por los celulares de testigos mientras los cruces en las calles aledañas eran más constantes recorrieron el país. Las consecuencias podrían ser funestas para la entidad deportiva que compite en el Federal A, debido a que se analizan sanciones “ejemplificadoras”.

Este no es un problema que sólo engloba al mundo Huracán. Como en el resto de país, los barras mendocinos vienen tomando el control de las hinchadas para crecer en sus negocios desde hace años y sin importar el color de la camiseta. Y para eso se nutren de seguidores para tener más poder.

Un poco de historia: club por club

–Los Glorianos (por el barrio La Gloria) llegaron al poder de la barra de Godoy Cruz después de un asesinato. El hecho de sangre ocurrió la noche del 4 de abril del 2002 a metros del estadio Feliciano Gambarte, luego del partido entre el local y Huracán de Tres Arroyos. Sandalio Arabel recibió cuatro balazos y su cuerpo quedó sobre la calle, lleno de sangre y rodeado por policías.

Arabel era el jefe de la barra. Tenía seguidores y base en el barrio La Gloria. Y los agresores, señalados de la misma zona, buscaban destronarlo para instalarse en el poder. Lo consiguieron. Desde ese momento, comenzó al reinado del clan Aguilera en La Banda del Expreso.

Con Daniel Rengo Aguilera al frente de la parcialidad más violenta, (actualmente preso por comercio de drogas), más la ayuda de sus hermanos Diego el Asesino (prófugo por estos días también por violar la Ley 23.737) y el más chico, Walter, permaneció en la cima sin ser tocado durante 15 años.

Los Aguilera ganaron territorio con el ascenso del Tomba a primera división. El sábado 12 de agosto del 2006, mientras se disputaba la segunda fecha del Apertura y recibía Arsenal en el Malvinas Argentinas, todo terminó por descomponerse en la tribuna y 20.000 personas tuvieron que irse a su casa sin terminar de ver el esperado debut.

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Los barras ganaron la hinchada: gases, piedras y peleas en la tribuna sur motivaron al árbitro Gabriel Favale suspender el encuentro. Desde ese momento comenzaron los vínculos de los Aguilera con los poderes políticos y dirigenciales. Hubo arreglos con el Estado para otorgarles micros y hasta la policía le dejaba ingresar pirotecnia al estadio provincial.

Tomar la parcialidad más violenta tenía un objetivo: profundizar el comercio de estupefacientes. Se cree que los Aguilera y sus laderos viajaron por todo el país para seguir a Godoy Cruz pero con la mira puesta en las conexiones con el tráfico de estupefacientes y la expansión del negocio con hombres fuertes de otras barras.

La Justicia tardó años en comprobar las acusaciones hasta que lo consiguió, y Aguilera fue sentenciado el año pasado a 12 años de cárcel como jefe de una banda narco.

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No fue el único: un mano derecha, Cristian Allende, también recibió sentencia condenatoria cuando le encontraron cientos de kilos de marihuana escondidos en un domicilio de Colonia Segovia, Guaymallén.

En la propiedad había fotos de Allende con el Rengo que confirmaban una relación que excedía el estar parado en un paravalanchas.

Con el paso del tiempo, todo se descontroló: la mayoría de los integrantes de la banda terminaron presos por homicidios (Diego Flaco Sarmiento y Diego Chino Faba, dos de los más destacados, recibieron perpetua por asesinar a un hombre), venta de sustancias ilegales y armas y balaceras.

Se pelearon entre ellos, ordenaron crímenes (como el de Gonzalo Raía, en abril del 2012, íntimo de los Aguilera) y hasta se tirotearon varias veces las facciones por querer ser parte de los arreglos.

Un ejemplo de ello fue el cruce armado que tuvieron los Glorianos con los del Parque Sur en el playón del Feliciano Gambarte, después de una de las primeras detenciones del Rengo, el lunes 6 de junio del 2011.

La lucha por quedarse con la Banda del Expreso, cuentan hombres que llevan años tras las rejas y testigos del mismo barrio La Gloria, le ha costado la vida a casi una decena de jóvenes. Las peleas y los cruces armados no eran en la cancha, sino en los barrios de la Triple Frontera.

Independiente Rivadavia y los Caudillos del Parque. La hinchada del club ubicado en el Parque General San Martín es considerada la más violenta. También tiene una estrecha relación con el mundo narco. En febrero del 2019 asesinaron a la salida de un boliche de Chacras de Coria a Omar Camel Jofré, considerado jefe durante años.

Y si bien el caso terminó impune porque la Justicia absolvió al único imputado que tenía la causa, Rubén Tula Pacheco (37), la hipótesis de una venganza por el comercio de cocaína es la más fuerte hasta estos días.

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El Camel dominó la escena leprosa en la popular sur del Bautista Gargantini durante años. Y lo hacía junto con sus hermanos, como Cristian Nano Jofré. También con un medio hermano, Omar Bebe Rojas, aunque la relación se trizó con el paso del tiempo y hubo quienes afirmaron que había más odio que amor entre ellos.

El Camel y el Nano estuvieron presos un tiempo por el crimen de Raúl Orozco, ocurrido el 16 de enero del 2014. Pero, en un juicio oral que se desarrolló por el caso no hubo pruebas y terminaron absueltos. El Camel sí fue condenado por drogas, cumplió la pena y volvió a la cancha.

El negocio del narcomenudeo complicó a los leprosos en los últimos años. Y entraron en escena varios integrantes de los Caudillos del Parque, como Matías Fido Díaz (señalado jefe narco con base en Las Heras preso por lavado de dinero y uno de los mencionados en la causa por la desaparición de Abigaíl Carniel en el barrio Sargento Cabral), su amigo Álvaro Enrique Espinoza (chileno, integrante de la barra y asesinado en el 2016 en una venganza por drogas), Héctor Valentín Benavídez Bustos, conocido como el Valenchu, y Franco Luna, también muerto a tiros en el 2018 durante un cruce entre hinchas.

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Díaz está sospechado de meterse con los integrantes de la barra para afianzar sus negocios con la distribución de sustancias prohibidas. Por eso, las fotos que trascendieron junto con Franco Gordo Padroni, también hincha conocido de Independiente, un joven que padece obesidad mórbida y fue atrapado en abril del 2018 con 9 kilos de cocaína y una importante cantidad de armas y municiones.

Quienes conocen el mundillo Lepra hablan de que había una pésima relación entre el Fido y el Camel por los negocios en el barra. Y que todo terminó trágicamente con el asesinato a la salida de La Guanaca.

Tras ese hecho de sangre, la crisis estalló a principios de año con el asesinato del barra Gabriel Gabito Videla durante los festejos en los Portones del Parque por el aniversario 108 del club.

En un principio hubo cuatro detenidos pero se comprobó con el paso del tiempo que eran jóvenes que sólo habían arribado hasta el lugar para participar en la celebración (había más de 2.000 hinchas).

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Los investigadores no frenaron y llegaron hasta el actual jefe de la barra, Nicolás La Gorda Marta Cano (con base en Villa Hipódromo) y otros personajes como Pablo Daniel Manrique, conocido como Cara de Viejo, Juan Exequiel Reyes y Mauro Guayama.

La instrucción, liderada por el fiscal Carlos Torres, todavía no está cerrada. Pero, la hipótesis principal apunta a un conflicto entre las facciones de la barra, algo similar a lo ocurrido el domingo en la cancha de Huracán aunque con resultado trágico.

En medio de todo esto, un sector de los Caudillos del Parque interceptó el 27 de junio al colectivo que transportaba la delegación en medio de la ruta luego del partido frente a Atlético Rafaela en Santa Fe y agredieron a jugadores y dirigentes. Intentaron robarles pertenencias. Este hecho casi provocó la renuncia del DT Gabriel Gómez.

La Nº1 y Huracán Las Heras. Considerada una de las hinchadas más seguidoras, desde el 2018, los hechos de sangre vienen copando la escena mediática en las zonas cercanas al estadio General San Martín.

Al igual que el Tomba, tiene “fama” por vincularse con el poder político de turno y porque algunos de sus integrantes fueron condenados por causas de narcotráfico.

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Issac Giusseppe Rojas Torres es conocido en el barrio 20 de Julio (donde tiene base parte de la barra brava) como el Gordo. Es el hijo de una señalada narco conocida como la Chilena Ruth.

El 12 de julio del 2016, este barra fue capturado por tener uno de los viveros de marihuana más grandes jamás descubiertos en la provincia: contabilizaron 615 plantas de cannabis que eran custodiadas con circuito cerrado de cámaras y cuidadas con aires acondicionados.

Al Gordo también le encontraron armas y elementos que lo comprometían con la comercialización de estupefacientes. Poco más de año después, reconoció los hechos y lo condenaron. Estuvo un tiempo en prisión cumpliendo la pena y luego volvió a la calle.

Mientras este hombre se encontraba en la cárcel, la interna de la barra creció. A tal punto que en febrero del 2018 se perpetraron dos asesinato con estrecha relación con La Nº1.

Se trata de los crímenes de Darío Enano Chacón y Mario Andrés Oliva. Ambos hechos ocurrieron con pocos días de diferencia y Oliva fue acribillado en venganza del primero de los ataques fatales. Siempre con la barra y sus negocios –se cree por drogas– como eje principal de los conflictos.

Es más, por el crimen de Oliva fueron condenados los hermanos Cristian y Leonardo Arregui, conocidos en la barra como Chula y Ricotero. Este último estaba en pareja con la hermana del Gordo Rojas y había sido sorprendido tiempo antes con marihuana en el Arco Desagüadero.

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Hubo otros homicidios entre miembros de la barra, como el que tuvo como víctima al militante del Partido Justicialista Kevin Coria a fines del 2019 en el barrio 20 de Julio, que también terminaron en condena.

El último hecho protagonizado por una de las facciones de la hinchada, el domingo por la tarde con el tiroteo que protagonizaron Los Hijos de Nadie del barrio Anmigorena, provocó una fuerte investigación policial y judicial que permitió la captura de un joven como presunto autor de los disparos.

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La barra de Gimnasia en el mundo de la droga. Se la conoce como Los 33. Los integrantes de la parcialidad no pasan desapercibidos en el Parque General San Martín, más aún después del ascenso a la Primera Nacional.

La última información que trascendió de los hinchas más violentos se conoció a principios de agosto, cuando apretaron al plantel después de ser goleado por Quilmes 3 a 0.

Debido a esto, Fernando Porretta presentó la renuncia, aunque luego retomó las actividades. Pero, más allá de estas “recriminaciones” de los barras porque el plantel no conseguía los resultados, existen investigaciones que tienen a varios de sus integrantes presos por tráfico de drogas a grandes escalas.

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Un ejemplo de ello es Daniel Cabezón Sánchez, detenido a principios de agosto del 2019 en La Paz con casi 50 kilos de cocaína que venían a Mendoza, uno de los cargamentos secuestrados más grandes de la historia local. Este hombre de 48 años estaba ligado a otro narco con peso en Mendoza: Sergio Chirola Pizarro.

En los próximos meses, ambos y el resto de la organización deben ir a juicio en los Tribunales Federales.
Meses antes, la Policía Federal Argentina había allanado a varios integrantes de la barra Mensana por comercialización de drogas.

La operación fue bautizada como Lobo Blanco y permitió el secuestro de más de 5 kilos de cocaína luego de allanamientos en San Martín, Godoy Cruz y Las Heras.

También les incautaron armas y celulares y dinero que sería producto de las transacciones narco