El próximo jueves 28 por la mañana se cerrará parte de un doloroso capítulo para la familia de Gabriel Ortiz Vilchez. Este joven de 30 años, padre de tres hijos, murió en febrero de este año después de sufrir un asalto en Las Heras. Conducía una bicicleta con dirección a su trabajo ubicado en el Parque Industrial del citado departamento y fue sorprendido por un par de malvivientes que buscaban quitarle sus pertenencias.
Uno de ellos, menor edad y conocido como “Franquito”, le dio el golpe letal con un elemento contundente y Ortiz Vilchez cayó inconsciente al piso. Golpeó su cabeza contra la calle y no se recuperó jamás. Murió días después cuando los médicos del Hospital Italiano confirmaron que presentaba muerte cerebral.
Con el paso de los días, el caso presentó un detenido, Kevin Ariel Vera Valdez, conocido como el Costrita, de 22 años y considerado problemático en la zona donde ocurrió homicidio. Es primo del Franquito. La instrucción, a cargo de la fiscal Claudia Alejandra Ríos, avanzó contra este personaje y este jueves se desarrollará un juicio abreviado.
De no mediar cambios en la audiencia a cargo del juez Gabriel Bragagnolo, el Costrita reconocerá el hecho y será condenado a 20 años de cárcel por la calificación de homicidio en ocasión de robo. Estaba imputado por homicidio criminis causa, arriesgando prisión perpetua, pero algunas pruebas que se analizaron en los últimos tiempos terminaron por beneficiarlo.
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Por la información a la que accedió El Sol, un informe sobre la causa de muerte de Ortiz Vilchez permitieron a la defensa poder llegar al acuerdo con el Ministerio Público a cambio de una confesión.
Trascendió que el examen forense confirmó que la víctima no murió por el golpe que lo derribó mientras circulaba en bicicleta, sino por el impacto contra el piso. Además, el Costrita no es considerado el autor material del hecho.
Por las declaraciones que se recibieron en el expediente, el menor oriundo del barrio Santa Teresita fue marcado por quien atacó a Ortiz Vilchez y Vera Valdez participó activamente del robo. Ese chico, que hoy tiene 18 años, permaneció varios días en la popular barriada lasherina.
La familia de la víctima llegó a tener información que se ocultaba en la casa de una tía, en el sector conocido como la “Vecindad del Chavo”, donde actualmente hay un asentamiento, pero luego le perdieron el rastro.

Inseguridad en Las Heras
Gabriel Ortiz Vilchez murió tras permanecer varios días internado en el Hospital Italiano de Mendoza. La víctima, quien había sido brutalmente atacada durante un intento de robo el lunes 19 de febrero en la madrugada, no pudo recuperarse de las graves lesiones cerebrales sufridas. Su familia, en un acto de solidaridad en medio del dolor, decidió donar sus órganos tras confirmarse la muerte cerebral.
El violento episodio ocurrió en la calle Lisandro Moyano, en la localidad de El Plumerillo, cuando Ortiz Vilchez se dirigía a su trabajo en el Parque Industrial departamental en una fábrica de piscinas.
El joven, que regresaba de sus vacaciones, fue interceptado por delincuentes que pretendían robarle la bicicleta en la que se movilizaba. Durante el asalto, recibió un brutal golpe en la cabeza con un elemento contundente que los investigadores sospechan pudo haber sido una piedra, un ladrillo o un palo usado como bate.
Se desvaneció y el impacto contra el pavimento le causó un daño cerebral irreparable.
La gravedad del ataque provocó que la víctima permaneciera tendida en la calle durante 40 minutos hasta que los testigos alertaron a las autoridades. Ortiz Vilchez fue inicialmente trasladado al Hospital Central y posteriormente derivado al Italiano, donde fue sometido a una delicada intervención quirúrgica en la que debieron extraerle algunos huesos del cráneo.
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La investigación del caso quedó a cargo fiscal de Homicidios Claudia Alejandra Ríos, quien junto al personal de Investigaciones de la policía, iniciaron la búsqueda de los responsables. Las pesquisas se concentraron en diversos barrios del departamento, incluyendo el popular Santa Teresita, donde se ocultaban inicialmente los malvivientes.
Los investigadores lograron reconstruir los hechos gracias al análisis de una cámara de seguridad (ubicada a varios metros de la escena) y testimonios recolectados. Un detalle crucial para la identificación de la víctima fue la remera que vestía con el logo de la empresa de piscinas donde trabajaba, lo que permitió contactar rápidamente a sus empleadores y, posteriormente, a su familia.
De la causa se supo que Ortiz Vilchez había salido de su casa en el centro lasherino poco después de las 6 de la mañana, llevando consigo una mochila con documentación. Durante el asalto, los delincuentes se llevaron tanto la bicicleta como sus pertenencias personales, dejándolo gravemente herido en la vía pública.
Desde los primeros momentos de la causa, la familia Ortiz Vilches exigió justicia. Fue tan importante el rol de los hermanos y la madre de la víctima que obtuvieron datos sobre uno de los partícipes del hecho. Esto permitió a los detectives capturar al Costrita mientras se escondía en la casa de una hermana, en el barrio San Isidro de Godoy Cruz.
Sobre el menor que también actuó y sería autor del golpe, quien está identificado y tenía base en el citado barrio Santa Teresita, no hubo más novedades pero los trabajos continuaron para intentar encontrarlo. Al momento del hecho, tenía 16 años.
