Existen dos modalidades delictivas que crecieron en el último tiempo y mantienen preocupados a los funcionarios a cargo del Ministerio de Seguridad en Mendoza. En ambos casos, los asaltantes tienen como blanco a los conductores que circulan por las callas de la provincia, ya sea con la finalidad de robarles su vehículo o algún dinero que estén trasladando.
La sustracción de automotores o el intento de ese delito terminó con dos crímenes este año: el del venezolano Jean Carlos Sosa, ocurrido a comienzos de marzo en Ciudad, y el del fletero Mauricio Villanueva, perpetrado durante abril en Guaymallén.
En esos dos hechos de sangre, los autores tenían como único objetivo quedarse con los rodados de las víctimas.
Por otro lado, desde hace varios meses se vienen registrando numerosos ataques contra automovilistas para sustraer importantes sumas de plata, siempre vinculadas a la recaudación de algún comercio, retiros de cuentas de ahorro o el cambio de divisas. No se trata de asaltos al voleo, sino que usualmente los malvivientes cuentan con el aporte de un datero.
Ver también: Alarma por una banda que viene cometiendo salideras en el centro

Por lo general, en sendos modus operadi, los ladrones se movilizan en motos, autos o camionetas robadas, es decir, se retroalimentan con los vehículos que ellos mismos sustraen para cometer nuevos hechos. Además, actúan armados y con extrema violencia: van decididos a matar.
El reciente crimen del empresario frutihortícola Emilio César Giménez (39), ultimado de un balazo el jueves en Guaymallén, puso nuevamente la mira en ese tipo de ilícitos en los que conductores son atacados por delincuentes.
Ver también: Bronca y dolor de la familia del empresario acribillado en un robo: “No se lo merecía”
En un principio, no estaba del todo claro si los asaltantes tenían planeado robarle Volkswagen Amarok en la que se movilizaba o si el propósito era quedarse con los 5 millones de pesos que llevaba la víctima en el rodado y que no los tomaron porque les urgía escapar después de dispararle.
Pero en las últimas horas tomó fuerza la hipótesis de la existencia de un datero, a tal punto de que este domingo fue detenido el jefe de seguridad de Independiente Rivadavia Cristian Leonardo Rivero, un penitenciario que está sindicado como quien marcó a la víctima por el dinero que llevaba.

Lo cierto es que a Giménez lo emboscaron entre dos vehículos, uno de los cuales tenía pedido de secuestro por un robo ocurrido en octubre del año pasado en Luján y el otro estaba flojo de papeles (tenía una patente cordobesa que sería apócrifa).
La situación de las dos camionetas que utilizaban los autores no es un dato menor para los detectives del caso, que trabajan bajo las directivas del fiscal Carlos Torres. Es más, la Toyota RAV4 que fue abandonada en la escena del crimen había sido marcada en otros hechos delictivos recientes, indicaron fuentes policiales.
Ver también: Crimen del empresario: dos cámaras de seguridad captaron a los asaltantes
Así las cosas, la pesquisa apunta a que el golpe fue cometido por una banda delictiva que viene actuando desde hace tiempo en el Gran Mendoza. Incluso, fue identificado mediante un rastro de sangre un ex convicto, quien se encuentra con pedido de captura.
Las próximas horas pueden ser claves en la instrucción y habrá importantes avances sobre el resto de los integrantes de la organización.
Emboscada y crimen
Habían pasado algunos minutos de 16 cuando Giménez fue interceptado por dos vehículos en el cruce de calles Newbery y Padre Manzano, en el distrito de Villa Nueva.
Sujetos a bordo de una Toyota RAV4 y una Jeep Renage, lo rodearon por detrás y delante, respectivamente. La víctima advirtió que se trataba de un asalto y hasta se lo dijo a un amigo con quien estaba hablando por celular.
Acto seguido, intentó evadir el accionar de los malvivientes haciendo marcha atrás, impactando una de las camionetas e incrustándose en el jardín delantero de un domicilio.

Fue allí cuando uno de los malvivientes le tiró con una pistola calibre 22. Un proyectil impactó en el capot de la VW Amarok y otro dio en el brazo izquierdo de Giménez, pero se desprendió una esquirla que le perforó el pecho. Eso provocó que falleciera por broncoaspiración en cuestión de minutos.
Luego de eso, los maleantes subieron a la Jeep y escaparon a toda velocidad, dejando allí el otro vehículo. Momentos más tarde, la camioneta fue hallada abandonada en el barrio Gomensoro, a unos 3 kilómetros de la escena.
Por su parte, al teatro del hecho se desplazó una comisión policial que trabajó bajo las directivas del fiscal Torres y personal de Científica levantó dos vainas servidas, que serán sometidas a análisis de Balística.
