Seis de los referentes: David Villegas, Marcelo Araya y Ricardo Ferreyra. Abajo: Mario Rivas, Mario Lorca y Eduardo Olivera Castillo.

El reciente intento de fuga de presos condenados a prisión perpetua frustrado en el Complejo Penitenciario Almafuerte volvió a poner el foco en una estructura que, puertas adentro, es conocida por todos: el sistema de referentes de pabellón o “plumas”, internos con poder real sobre la vida cotidiana de los módulos. Se trata de una cárcel colpasada, con una importante cantidad de reos que duermen en el piso: aloja a más 1.800 internos cuando la capacidad es de 1.300.

La alarma se encendió el 23 de febrero, cuando un informe reservado del área de Inteligencia del Servicio Penitenciario alertó sobre un plan de evasión que involucraba a varias personas privadas de la libertad del módulo 4.3 y la presencia de armas de fuego dentro del establecimiento.

La advertencia describía incluso el lugar donde se ocultaban las piezas: un caño metálico soldado en el patio del pabellón. El procedimiento posterior permitió hallar una pistola desarmada, municiones y otros elementos, lo que derivó en el traslado de siete internos al régimen de “Muy Alto Perfil”.

El episodio dejó expuesto un problema más profundo que la tentativa de fuga. Además de un notable hacinamiento, el penal de máxima seguridad, que a fines de año cumple dos décadas de funcionamiento, opera con una dinámica interna donde cada módulo se divide en cuatro alas y en cada una de ellas existe un interno con liderazgo reconocido por la población penal.

Esos referentes –los llamados “plumas” en el mundo tumbero– organizan la convivencia, median en conflictos y administran la vida diaria de los presos. Son quiénes dan las órdenes. Y se tienen que respetar.

En muchos casos también concentran poder económico y vínculos externos, lo que, según informes penitenciarios e investigaciones judiciales y policiales, facilita la continuidad delictiva desde el interior de la cárcel. La mayoría de las veces, las peleas intramuros son por el control de un determinado sector.

Ese esquema de “autogobierno” convive con problemas estructurales señalados por personal del propio sistema: tenencia extendida de teléfonos celulares, sectores sin cámaras de seguridad, escasa dotación de agentes por módulo, controles debilitados a pesar de que, desde hace más de un año se implementó el sistema de acceso único, es decir, que toda persona que ingresa a la cárcel, sin importar su rango o función, debe pasar por controles con detectores de metales, registro fílmico y palpado físico.

En algunas guardias, tal como revelaron fuentes consultadas por este diario, un solo efectivo debe supervisar cuatro alas completas, una situación que limita la capacidad de control institucional. En ese contexto, los teléfonos son utilizados para coordinar desde narcomenudeo intramuros hasta estafas telefónicas a víctimas en el exterior, tal como se desprende de los reportes operativos.

El hallazgo del arma y otros elementos en el módulo 4.3 aceleró decisiones dentro de la conducción penitenciaria. El director del Servicio Penitenciario, Eduardo Orellana, ordenó el lunes 2 de este mes una reorganización de la estructura jerárquica y propuso cambios en áreas sensibles de seguridad. Se tomó la decisión después de varios encuentros con las máximas autoridades del Ministerio de Seguridad, que confirmaron que notaron a un sector penitenciario “relajado”.

Los cambios propuestos se dieron luego de que el Gobierno informara oficialmente que tres penitenciarios habían sido separados preventivamente. Sin embargo, esto finalmente no sucedió como se creía y los guardias siguieron realizando tareas en el penal. Incluso, al otro día de la comunicación oficial estaban en sus puestos de trabajo.

Lo ciero es que, con el paso de los días, hubo“premios” y “castigos”. Entre las medidas se dispuso poner a disposición de la Dirección Regional Zona Sur al adjutor principal Federico Martín Rayón Genovese, quien estaba a cargo de uno de los módulos y había sido uno de los “separados” por orden de las autoridades.

También se impulsaron nuevas designaciones para las direcciones regionales: Diego Abel Asensio en la Zona Oeste, Juan Nelson Espina Arce en la Zona Centro y Jorge Pablo Lizardo Aguirre en la Zona Sur. Este último era el jefe regional y la idea fue trasladarlo o sacarlo del Gran Mendoza luego del impacto que generó el caso del intento de fuga, más cuando está cerca del retiro.

A la vez, se propuso a la alcaide mayor Érica Ivana Cornejo Narváez como directora de la Dirección Principal de Seguridad, un área clave en el control del sistema que, justamente, estaba a cargo de Asensio. Los cambios internos deben ser formalizados por la ministra de Seguridad y Justicia, Mercedes Rus.

Todo esto se dio luego de una serie de requisas que se ordenaron cuando trascendió que el grupo de reos buscaba fugarse. Principalmente, hubo en los módulos 4.2 y 4.4. Los procedimientos permitieron secuestrar 25 teléfonos celulares, que se sumaron a los casi 30 incautados el día anterior, además de diez elementos contundentes de hierro con potencial lesivo, una honda artesanal, dosis de drogas, dos pendrive y otros elementos que forman parte de una causa que lidera el fiscal Lauro Monticone.,

También hubo medidas en los módulos 3.1 y 3.3, habitados por internos de renombre: dieron con 50 celulares (muchos rotos) en el primero y 28 en el segundo. Casi todos los sectores -principalmente todo lo direccionado al módulo 4- recibieron la visita del personal policial en búsqueda de material prohibido.

Los resultados de los análisis del material secuestrado, detallaron fuentes penitenciarias y judiciales, estaban en proceso. El objetivo era conocer si en los teléfonos detectaban, principalmente, planes de fuga y conversaciones con penitenciarios.

El mapa interno del penal: los referentes de cada módulo

Un trabajo realizado por El Sol identificó a los principales referentes de cada ala dentro del complejo Almafuerte. Se trata de personajes de poder. Algunos tienen buena conducta y son considerados “clave” para mantener el orden intramuros. Otros, por su parte, presentan causas abiertas por venta de drogas y lesiones causas en riñas internas y han sido marcados por tener relación directa con penitenciarios. Son los “Plumas”.

En este contexto, los presos que se cree intentaron fugarse, Cristian “Pirincho” Tapia y su hermano Jordán alias “Poroto”Hugo “Mecha” Arredondo, Omar “Tanga” Gómez, Kevin Guerrero, José Bustos Silva y César “Lagartija” Palleres, continuaban este jueves bajo el régimen que les hizo perder todo tipo de beneficios intramuros.

Módulo 1

Ala 1 – Mario Alberto Rivas Sosa (“el Negro”)
Cumplía una condena de 15 años por el homicidio de un interno dentro del penal. Durante una salida transitoria en el 2018 fue acusado de asesinar a su vecino Rolando Darío Villegas Garro en Maipú y no regresó a la cárcel. Fue detenido semanas después cuando intentaba asaltar una panchería armado con una pistola 9 milímetros cargada.

Ala 2 – Omar Nieto Riquelme
Condenado a prisión perpetua por el asesinato del policía Gustavo Ramet, ocurrido el 20 de octubre de 2008 en el barrio Reconquista de Las Heras. Fue identificado como el conductor de la motocicleta utilizada para abordar a la víctima.

Omar Nieto Riquelme.

Ala 3 – Aníbal Dalmiro Andino Cejas, alias Koki.
Condenado hace más de dos décadas por el asesinato de un policía durante un asalto. Accedió a salidas transitorias tras demostrar buen comportamiento, pero recientemente volvió a quedar prófugo tras no regresar de una de ellas. Tiene antecedentes por robo agravado y tenencia de arma.

Andino Cejas.

Ala 4 – Mario Alberto Lorca y Anthony Junior “Tony” Góngora Llanos
Lorca es considerado uno de los presos más peligrosos del sistema penitenciario local. Participó en motines y fue condenado por homicidios cometidos en enfrentamientos entre reos. Ingresó al sistema carcelario en el 2004 por robo agravado y tiene condena por portación de arma. Fue uno de los impulsores de un sangriento motín en Almafuerte: un preso murió de 40 puntazos y lo condenaron a perpetua. . En diciembre de 2013 protagonizó una nueva masacre en el módulo de máxima seguridad, donde mató a otros dos reclusos en menos de un minuto. En 2015 volvió a ser sindicado como autor de un homicidio, esta vez tras atacar con un hierro a un interno en el espacio de recreación del penal de Almafuerte.

Góngora Llanos cumple prisión perpetua por el asesinato de Fernando Ansuini en Guaymallén, cometido durante un ataque armado vinculado a disputas entre conocidos. Junto a Javier “Lali” Blaise Cuadros y Gustavo Andrés “Gordo” Molina Gallardo, llegó en bicicleta con el rostro cubierto y disparó contra un grupo de jóvenes que se encontraban en un quiosco, matando a Ansuini -de 18 años- e hiriendo a otras dos personas. Según los testimonios del juicio, los agresores buscaban a otra persona y se confundieron de víctima.

Módulo 2

Ala 1 – Ricardo Andrés Ferreyra Ervidia (“Pailón” o “Grandote”)
Tiene 51 años. Reconocido como sicario e integrante de bandas criminales. Fue condenado por el Tribunal Oral Federal Nº1 de Mendoza por tenencia de estupefacientes con fines de comercialización, luego de que encontraran una importante cantidad de sustancia estupefaciente en celdas de Cacheuta el 7 de junio del 2022.

Ala 2 – David Villegas Puebla
Fuentes penitenciarias sostienen que asumió el control del ala hace pocos meses. No está vinculado con el intento de fuga y es presentado como un interno de buen comportamiento. En un primer momento estaba señalado como hijo de un ex efectivo de Investigaciones, pero esa información era falsa, ya que no tiene ningún tipo de relación de parentesco. Estuvo vinculado con entraderas, ha sido detenido por asaltos a mano armada. En el 2014 fue capturado por atacar a un policía en una financiera.

Ala 3 – Ángel Kevin Fernández
Condenado por el homicidio de Brian Soria en 2021. Fue investigado por integrar una red de venta de drogas dentro del penal junto a otros internos. Fue introducido el año pasado al régimen “Muy Alto Perfil”, junto a otros personajes de poder y con connivencia penitenciaria.

Ángel Kevin Fernández, complicado en una causa por drogas.

Ala 4 – Pedro Jesús Atencio
Condenado a 18 años por homicidio. Se fugó durante una salida transitoria en 2014 y fue capturado en el barrio Sarmiento de Godoy Cruz luego de intentar enfrentarse armado con la policía. El arma -una pistola calibre 11.25 con el número fabril limado y 19 balas en total- falló al percutarse, y un efectivo respondió con postas de goma que le fracturaron la mano derecha. Durante su encierro fue considerado peligroso, pasó largos períodos en aislamiento y luchó contra la drogadicción, aunque supuestamente había abandonado el consumo. Una foto que le tomaron en la cárcel lo evidenció con lo que serían ladrillos de marihuana, hace varios años.

Pedro Jesús Atencio con lo que serían ladrillos de marihuana en el interior del penal.

Módulo 3

Ala 1 – Marcelo Araya
Es considerado el interno más conocido de la cárcel de Almafuerte. Lo condenaron por instigación de un par de asesinatos y tráfico de drogas. Fuentes penitenciarias sostuvieron que tiene buen comportamiento y que, por el tiempo que lleva encerrado, está en condiciones de acceder a salidas transitorias, beneficios que han sido negados por la Justicia. Este sábado a las 8, en un procedimiento atípico por la hora y el día, fue “requisado por el Servicio Penitenciario. No le encontraron ningún elemento que complique su situación en el penal. Mantiene bajo perfil.

Marcelo Araya cuando fue juzgado en los Tribunales Federales.

Ala 2 – Luciano “Chano” Milyacay y Laureano Milyacay
Luciano fue condenado a prisión perpetua por el asesinato del futbolista Joel González en la zona conocida como Triple Frontera. Fue marcado como uno de los presos “tiktokers” de Almafuerte.

Ala 3 – Eduardo “Fatmagul” Olivera Castillo
Condenado por el homicidio de la adolescente de 15 años Micaela Martinelli en 2016, tras un ataque a tiros contra un grupo de jóvenes en Las Heras. La víctima no tenía nada que ver con las peleas entre bandas. Originalmente condenado a 27 años en 2021, su pena fue reducida tras una revisión ordenada por la Suprema Corte de Justicia debido a un error en la declaración de reincidencia.

Ala 4 – Alfredo Osorio
Condenado a prisión perpetua por el asesinato de un matrimonio de jubilados en Maipú durante un asalto cometido en 2014. Antonio Ortega y Paulina Bronzini, de 76 años, fueron arrojados arrojado a un piletón en Maipú en agosto de 2014. Interceptaron a las víctimas durante un paseo, las obligaron a conducir hasta un lugar apartado y las asesinaron para ocultar el robo.

Alfredo Osorio.

Módulo 4

Ala 1 – Pedro Morales Anisco. Es conocido como el Peter o Piter. Condenado por asesinato en Guaymallén. Está al frente del llamado“pabellón VIP”, y es señalado como la figura central de la red de narcotráfico intracarcelaria. Según diversas investigaciones, coordinaba el ingreso de estupefacientes utilizando contactos externos y se valía de la complicidad de un penitenciario, Renzo Rojas, para introducir la droga al penal. Fue uno de los presos llevados el año pasado al régimen “Muy Alto Perfil”. Tiene otros personajes del mundo carcelario que siguen y apoyan sus movimientos, como Kevin Guerrero, condenado por el crimen de la empresaria Norma Carleti.

Pedro Morales Anisco, homicida e imputado por tema de drogas. Lo acusan de tener vínculos con guardiacárceles..

Ala 2 – Walter Maximiliano Lucero (“Gordo Bua”)
Es el interno con influencia dentro del ala.

Ala 3 – Marcelo Hugo Gómez
Sobrino de Omar “Tanga” Gómez, uno de los internos vinculados a intentos de fuga.

Ala 4 – Roberto Carlos Ábalos Díaz
Condenado a prisión perpetua por la muerte de su hija de 18 meses, Andrea, en un caso de maltrato infantil de fuerte impacto en la provincia. Es referente del pabellón donde se alojan internos condenados por delitos sexuales.

Módulo 5

Ala 1 – Sergio Fabián López (“Tatuador”)
Es un interno condenado por participar en la golpiza y tortura de un preso en 2014, y posteriormente por tatuar salvajemente el rostro de otro al que confundió con un soldadito de su rival, la jefa narco Sandra Jaquelina Vargas, conocida como “la Yaqui”. Este segundo hecho, ocurrido en 2017, le valió una condena de entre 8 y 12 años adicionales. López cobró relevancia judicial al denunciar que guardiacárceles lo estaban torturando para silenciarlo antes de que declarara como testigo en el juicio contra el ex subdirector del penal Daniel Durán, acusado de torturas..

Otro referente – Ricardo “Galleguito” Cortez Acosta
Es un delincuente del barrio La Gloria de Godoy Cruz que cumplió condena por asesinato, quedó libre y volvió a ser encarcelado por robo, siendo uno de los cuatro presos que tomaron rehenes en el penal de Almafuerte en 2016.

Módulo 6

Sector 6.1
Área donde conviven internos trans.

Sector 6.2 – Rubén Morales Velazco, conocido con el alias de “80”.
Referente del pabellón, que cuenta con 22 celdas.

El “80”, referente del sector 6.2.