Desde hace semanas, una serie de videos filmados dentro de las cárceles de Almafuerte y San Felipe, en Luján de Cuyo y Capital, respectivamente, empezaron a viralizarse en redes como TikTok y Facebook.
No se trata de registros filtrados ni imágenes escondidas: los propios presos se muestran en primera persona disfrutando asados, grabando canciones, bailando, posando con televisores y equipos de música. Todo eso en pabellones donde, según las resoluciones vigentes, el uso de celulares está completamente prohibido.
“Están en su salsa”, aseguró una fuente penitenciaria que conoce de cerca el movimiento interno de los complejos. En especial, en los módulos 3.2 y 3.4 de Cacheuta y 5B de San Felipe, donde están alojados varios de los presos que más presencia tienen en redes sociales.
Uno de ellos es Luciano Ezequiel Miyicay Robledo, conocido como Chano y condenado a prisión perpetua por el asesinato del joven futbolista Joel González en la Triple Frontera, que recientemente terminó alojado en el primero de los módulos citados junto con una veintena de internos que -según denuncian dentro de la propia cárcel- están marcando el ritmo de lo que ocurre ahí adentro.
También hay otros como Kevin Sarabia, o Cristian Cairú (referente del 5B en San Felipe), quienes también tienen cuentas activas que son motivo de investigación interna.
“Tienen el control de los pabellones. Los penitenciarios lo saben, pero nadie se mete”, agregaron desde la cárcel. Esa exposición en redes generó ruido en las últimas semanas y forzó una reacción: una orden de la dirección obligó a secuestrar varios teléfonos en esos sectores ante el temor de que las imágenes se viralizaran, algo que finalmente terminó sucediendo mientras las autoridades insisten en que la mayoría de los aparatos han sido retirados de las cárceles mendocinas.
Los videos se siguen subiendo como si no existiera prohibición. Algunos muestran a los internos festejando la última nevada de fines de junio desde el patio del penal de Luján, otros cocinando a la parrilla o armando una especie de videoclip carcelario. En los comentarios se repite siempre una misma frase: “Pronta libertad”.
Y no son pocos los que están atentos a las publicaciones: los perfiles, que no están restringidos y son públicos, acumulan miles de seguidores que alientan a los presos desde afuera.
Todo esto ocurre en medio de una pulseada sin cerrar sobre el uso de teléfonos en las cárceles locales. Durante la pandemia por COVID-19 se habilitaron con el fin de no cortar la comunicación con sus familias ante la prohibición de visitas, pero luego la Suprema Corte ordenó el retiro progresivo.
En abril de este año, el juez Sebastián Sarmiento frenó ese proceso ante un pedido de internos en un hábeas corpus y eso, entre otras resoluciones, le valió una denuncia ante el Jury de Enjuiciamiento, proceso que avanzó la semana pasada y se encuentra a la espera de que el magistrado presente sus argumentos de defensa.
Mientras tanto, este jueves se confirmó que el Ejecutivo destinará 2.500 millones de pesos para instalar un sistema de bloqueo selectivo de señal alrededor de los penales de la provincia, cuyo objetivo principal la comisión de delitos desde las distintas penitenciarías.
