En vísperas de Año Nuevo Franco Gabriel Nary González fue atacado por internos con los que compartía pabellón en el penal Boulogne Sur Mer.
Tras denunciar la agresión, solicitó a través de su defensa la prisión domiciliaria mientras espera por el juicio en su contra, ya que considera que su vida está en peligro y que se encuentra “detenido injustamente”.
El joven, de 29 años, se encuentra acusado por el abuso de una chica en La Madriguera, una casa de Rivadavia en la que se celebraban fiestas clandestinas en plena cuarentena de 2020.
Desde la cárcel, mantuvo una charla con El Sol y aseguró que el fiscal Carlos Giuliani, quien lidera la instrucción, “no tiene pruebas para condenarlo” y desea enfrentar el debate cuanto antes para demostrar su inocencia.
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“Los únicos delitos que cometí fueron no entregarme a la Justicia cuando tuve que hacerlo y hacer una fiesta clandestina. Por esos delitos me hago cargo“, sostuvo González.
Con respecto a los días que se mantuvo prófugo durante el inicio de la investigación en su contra, sostuvo que lo hizo “por el miedo a quedar detenido” y porque no tenía acceso al expediente, ya que se declaró el secreto de sumario durante 60 días.
“Apenas abrieron la causa y terminó la feria judicial (de enero de 2021), me entregué el 9 de febrero teniendo la prueba que demuestra mi inocencia, que es la prueba física a la denunciante”.

De ese informe pericial surge que la muchacha no presentaba lesiones traumáticas recientes a nivel genital ni en la superficie corporal. Para la defensa de González, ese análisis lo realizó una perito del Cuerpo Médico Forense (CMF) que sostiene que no existió abuso.
Pese a eso, a través del examen psiquiátrico a la joven demostró que el relato de la vejación resulta creíble, aunque no había evidencias del estrés postraumático que suelen presentar las víctimas de abuso, tal como lo destacó el representante legal del acusado en diferentes audiencias.
Frente a esa situación, González expuso que “a ninguna denunciante de abuso se animan a decirle que el relato no es creíble y esa es la única prueba que me juega en contra”.
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Siguiendo esa línea el Nary apuntó contra las falsas denuncias de abuso: “Entiendo que hay mujeres que la pasan mal, pero hay otras que utilizan esto como una arma para generar violencia. Hay hombres que caen acá (la cárcel) denunciados por una mentira y no salen bien, sólo crean monstruos”.
“Tengo una conducta ejemplar en el penal, pero ya no aguanto más, el 9 de febrero voy a cumplir un año de estar detenido injustamente y pagando por algo que no he cometido“, sentenció.
González se encuentra alojado en el Pabellón Nº 16 del citado penal de Ciudad, tras ser trasladado del Pabellón Nº 5 por la agresión de la que fue blanco, en la que fue retenido durante cuatro horas, golpeado con palos y amenazado con un arma blanca, de acuerdo con la denuncia que radicó.
Mientras aguarda que se fije fecha para el juicio oral en su contra, también espera por la audiencia en la que el defensor Pedro Sosa pedirá una vez más la domiciliaria.
La versión del imputado
A los pocos días de entregarse, el 12 de febrero del año pasado, González declaró en el expediente y brindó su versión de los hechos.
El joven explicó que la noche del 14 de noviembre de 2020 se reunieron con amigos para festejar un cumpleaños en La Madriguera, la propiedad localizada en calle Arturo Illia 63 del citado departamento del Este provincial.
Pasadas la medianoche, ya durante la madrugada del 15, los invitados comenzaron a llegar a la fiesta y entre un grupo de chicas se encontraba la denunciante, con quien empezó a hablar mientras consumían alcohol.
En su relato, el Nary afirma que hubo “un coqueteo mutuo entre los dos”. Momentos más tarde, ambos comenzaron a bailar y se comenzaron a besar, frente a la puerta del baño.

La declaración agrega que luego la invitó a tomar algo en una de las habitaciones, donde un amigo suyo había escondido una botella de fernet y una Coca-Cola: “Ella cerró la puerta y puso el pasador y nos empezamos a besar a la par de la puerta”, surge de los dichos plasmados en el expediente.
Acto seguido, el joven aseguró que fueron interrumpidos cuando golpearon la puerta para quejarse por el volumen de la música: “Salí primero y ella sale atrás mío y todos los que estaban afuera empiezan como a burlarse, como que habíamos estado juntos”, refirió.
Para ese entonces, eran cerca de las 5.30 y González aseguró que cortó la juntada porque afuera había gente que no conocía y querían entrar. Tras eso, quedó sólo con unos amigos y luego recibió el llamado de un hermano de la denunciante: “Quiero hablar con vos, manoseaste a mi hermana”, le dijo según su versión.
Frente eso, el Nary respondió: “Venite, a tu hermana no le hice nada”. Pero el familiar de la chica le dijo que “lo estaban yendo a denunciar” y a partir de allí se inició la investigación por la que actualmente permanece preso.
La denuncia
Esa madrugada del 15 de noviembre de 2020, la joven de 25 años se presentó en la Unidad Fiscal Junín-Rivadavia y denunció que González la había abordado en el sector del baño de La Madriguera.
La muchacha aseveró que el Nary la llevó por la fuerza hacia una habitación, la obligó a practicarle sexo oral y la accedió carnalmente sin su consentimiento.
Tras la presentación judicial, González fue escrachado por las redes sociales y la Justicia solicitó su captura, aunque el sospechoso se mantuvo prófugo durante varias semanas.
Finalmente, el 9 de febrero del 2021, se presentó después de que le denegaran el mantenimiento de libertad y fue imputado por abuso sexual, para luego pasar a la cárcel.
