Casi todos los días, el Ministerio de Economía de Mendoza indica, a través de los diarios, que todo va para arriba: la entrada de dinero, la industria, las exportaciones, las ventas aumentan, los turistas nos dejan millones y millones de pesos, y después sale que, según el Lader, estamos entre los cuatro últimos del crecimiento entre 24 provincias. ¿Quién se equivoca o miente? Tal vez hay un descuido en gobernar, porque hoy lo principal parece ser la candidatura y arrimarse a nuestro presidente por parte de nuestro gobernador, quien se va hasta Nueva York prendido del señor presidente sin ninguna razón de viaje o para que el presidente no se olvide de sus promesas.

    Total, la familia política ya está destruida, lo importante es presentar proyectos para no salir en el diario como legislador levantamanos. Y hay una enfermedad de presentar proyectos que siempre, buenos o malos, tienen media sanción de Diputados. Ha salido en los diarios un proyecto para utilizar palomas mensajeras en casos de crisis o desastre, remplazando los medios modernos y los teléfonos celulares, palomas que se van a sumar a las miles que hay en la Ciudad ensuciando edificios y veredas.

    Hay quien comenta que una compañía americana está por adquirir 80 diligencias para cubrir el servicio Mendoza – Buenos Aires y otra que ya adquirió cien carretas y bueyes para hacer el servicio de carga a Chile, así no se juntan tantos camiones. Hay otros que nos comunican que a la ruta que se seguía con los arreos a Chile después del gran aluvión del año 1934 la van a alfombrar para llevar otra vez el ganado a pie, que es mas barato, y para que no sea necesario herrar vacas, como se hacía, para evitar se rompan las pesuñas.

    Otra empresa ha comprado globos para aprovechar el viento Zonda y viajar a Argentina desde Chile rápidamente. Si todo esto fuera cierto, sería hermoso volver al pasado, porque aquella gente vivía feliz, sin tantos crímenes, coimas o mentiras y, además, los gobernadores estaban en su lugar, sin viajar tanto, cuidando a su provincia, y no necesitaban tantas explicaciones, se veían los hechos.

    El Concejo de la Capital sacó una propuesta para eliminar el cigarrillo y, como siempre, después se echó atrás, dando vueltas como se han dado en tantas cosas: el transporte, poner la estación del Trasandino lejos de la Ciudad, los aumentos de jubilación y otras tantas. Las fábricas de cigarrillos ofrecen un humo que va donde se le indique para que en un local cerrado no se dirija a los no fumadores. Ya hay una casa que ofrece, por una compra, dos pasajes en diligencia a Buenos Aires regalando una máscara para no oler la tierra y otras cosas de los caballos.