La construcción política y la estrategia de seducción de voluntades para que más personas se sumen y apoyen un proyecto de poder, para acceder al mismo o mantenerlo parece estar dada por el relato en Argentina. Y, en Mendoza, dos relatos han entrado en colisión porque pelean por lo mismo: el de Cambia Mendoza, con la conducción institucional de la provincia, y el del kirchnerismo, que gobierna la Nación. Uno, por mantener el control de lo que ganó en el 2015 y sostenerlo en el tiempo; el otro, por recuperar lo que el peronismo tuvo y que perdió tras aquel desmanejo general de la cosa pública que encabezara Francisco Paco Pérez.
Ambos –desde el inicio de la gestión de Rodolfo Suarez en la provincia y de Alberto Fernández en la Nación– se han ido deslizando en un clima de tensión permanente que se agudizó y se hizo más evidente con la llegada de la pandemia: las diferencias de criterio entre una administración y otra en el manejo de la cuarentena, con la salud y la economía como foco, y con el envío de las partidas de recursos nacionales que llegarían para asistir y responder a la emergencia y que sistemáticamente en Mendoza provocaron quejas, algunas más airadas que otras, sobre lo que le correspondía a su criterio y lo que llegaba en verdad, siempre menos de lo que aquí se esperaba.
Suarez y Fernández no han podido sacar provecho de la tensión política e ideológica que ambos representan por su lado, que defienden, encarnan y que los depositó en el poder. Podrían haberse comprometido a idear entre ambos un círculo virtuoso en el que sólo hubiesen existido ganancias para repartir; pero, los ganaron la ordinariez y la mezquindad irresponsable que se evidencia en ese método de conflicto permanente hasta la asfixia y eliminación del otro como vehículo de dominación y de control del poder que se reinstaló en Argentina promediando la primera década del nuevo milenio.
“Sólo en Mendoza, el Gobierno nacional movilizó recursos por más de 29.300 millones de pesos para sostener y rearmar el entramado político. No hay peor ciego que el que no quiere ver”, dijo algunos días atrás Guillermo Merediz, secretario de la Pequeña y Mediana Empresa y los Emprendedores de la nación. El funcionario respondió de esa manera a los dichos del ministro de Economía de la provincia, Enrique Vaquié, quien el viernes, durante un foro de emprendedores y empresarios, dijo que, a diferencia de la Nación, “sostenemos que la iniciativa privada es el camino para que los efectos de la crisis que atraviesa el país se reduzcan. Por eso fomentamos la inversión y el empleo con programa directos como el Mendoza Activa, el Enlace y Enlazados”.
El nuevo motivo de disputa entre la Nación y la Provincia está centrado por estos días en lo que cada uno ha hecho y está haciendo para mitigar los efectos económicos que ha dejado la pandemia, que impactaron en el empleo y en la vida de pymes.
Según Mendoza, los programas nacionales no sirven o están mal planificados, no tienen en cuenta la realidad propia de la provincia o no permiten que tengan éxito por meras cuestiones políticas. Según la Nación, el Gobierno provincial los sabotea, no baja como corresponde la información para los potenciales beneficiarios y hace todo lo posible para que fracasen.
La disputa está planteada por aquel promocionado programa nacional en favor de nuevos empleos que se logró que abarcara a Mendoza luego de que se lanzara en las diez provincias del Norte Grande. Cuando se implementó, aquí en Mendoza se pensó que la Nación volvía a instaurar un régimen de promoción económica industrial del tipo que tuvo vigencia entre los 80 y 90 en las provincias vecinas y que tantos efectos dañinos provocara en el territorio local.
El programa consiste en reducir por tres años los aportes patronales aplicados a los nuevos empleos que se sumen a la plantilla laboral de cada empresa. La primera inscripción al plan se produjo en julio. Once empresas se mostraron interesadas y sólo tres pasaron el primer filtro de selección para acceder a los beneficios. La Nación argumentó que las pymes inscriptas no cumplían con el requisito de que su actividad principal fuera industrial o agroindustrial, con lo que se descartaron ocho por ser comerciales primordialmente. Pero, las tres que quedaron en pie (una fábrica de alfajores regionales, una avícola y otra relacionada con la actividad vitícola) también fueron descartadas. La primera de ellas por contar con deuda en la AFIP y por no incrementar la nómina de personal; la segunda porque la Nación entendió que el trabajador que había incorporado no cumplía con los requisitos del programa y la tercera, por no contratar nuevo personal. Las tres pymes, sin embargo, fueron incorporadas a los programas propios de la Provincia, básicamente, el de Entrenamiento Laboral Certificado (Enlace), el Mendoza Activa y el Enlazados, que consiste en reconocerle a la firma que contrata nuevo personal el importe de un Salario Mínimo Vital y Móvil (alrededor de 28.000 pesos) por cuatro o seis meses, que va directo al ingreso del nuevo empleado; y, al final del plan, la misma cantidad de recursos en la cuenta de la empresa para reinversión o el pago de salarios del personal.
Lo concreto es que al plan nacional se inscribieron 11 empresas que habían tomado 41 nuevos empleados entre todas. Pero, la Nación consideró que no cumplían con los requisitos y las dejó fuera de las rebajas de aportes. Para el llamado de este mes, a punto de finalizar, se han inscripto 4 nuevas empresas con 54 empleados en su conjunto que las firmas han dicho que se irán sumando según un cronograma determinado. Son todas industriales y, en apariencia, estarían encuadradas en los requisitos del sistema nacional.
Lejos de la polémica entre un Estado y otro, y de lo que dice y argumenta uno y otro, en verdad, se trata de planes que tienen, en principio, un efecto irrelevante. Programas que se anunciaron para frenar la caída y estimular la creación de nuevos puestos de trabajo. Por alguna razón no han generado interés y aquellas empresas que se inscribieron han sido rechazadas por no cumplir los requisitos. Cero empleos nuevos con el plan nacional y 2.700 con el Enlace mendocino, más otros 150 encuadrados en el Enlazados, también provincial. La imagen que devuelve el espejo, el reflejo de la realidad. Guste o no.
