Imagen ilustrativa. Foto: Gemini.

El mercado laboral en Mendoza atraviesa una transformación profunda en lo que respecta al empleo y desempleo. Los últimos datos disponibles del tercer trimestre de 2025 marcaron que cada vez más trabajadores necesitan más de un ingreso para sostener su nivel de vida.

Según cifras difundidas sobre Mendoza a nivel nacional, el 15,4% de los ocupados tiene más de un trabajo, lo que representa a unas 117.333 personas. El dato ubicó a Mendoza muy por encima del promedio nacional (10,4%), junto a Corrientes, como una de las jurisdicciones con mayor incidencia de este fenómeno, solo superada por Tucumán.

Pero el fenómeno no terminó ahí. Un 19,7% de los trabajadores, unos 150.846 mendocinos, se encuentra en la categoría de “ocupados demandantes”, es decir, personas que ya tienen empleo pero buscan activamente otro.

Presión laboral

Si se combinan ambos indicadores, el resultado es contundente: el 35,1% de los ocupados en Mendoza está en una situación de inestabilidad laboral, ya sea porque necesita más de un empleo o porque el que tiene no le alcanza.

Un informe reciente de la Federación Económica de Mendoza, elaborado junto a la consultora Demokratía, expone con claridad cómo los hogares mendocinos están modificando sus hábitos frente a la caída del poder adquisitivo y la menor actividad económica.

El relevamiento se llevó a cabo entre el 2 y el 6 de marzo en distintos puntos del Gran Mendoza, incluyendo Ciudad, Godoy Cruz, Guaymallén, Las Heras, Luján de Cuyo y Maipú. Para el estudio se realizaron 715 entrevistas presenciales a personas mayores de 16 años, con un nivel de confianza del 95%. El análisis se centró en dos ejes principales: por un lado, las estrategias individuales para sostener los ingresos y, por otro, los cambios en las formas de consumo.

Uno de los datos más contundentes es el crecimiento de actividades informales o complementarias. Más del 76% de los encuestados afirmó que realiza o planea realizar changas para poder cubrir sus gastos. Este fenómeno ya no se limita a sectores de bajos ingresos, sino que también alcanza a trabajadores en relación de dependencia y profesionales.

A esta dinámica se suman otras decisiones que muchas veces se combinan. El 65,12% de las personas consultadas aseguró haber aumentado sus horas en el empleo principal, mientras que el 61,95% indicó que sumó un trabajo adicional. Al mismo tiempo, un 42,93% señaló haber comenzado algún tipo de emprendimiento propio, en un escenario económico marcado por la incertidumbre.

Dos caras del pluriempleo

Para Juan Cepparo, director ejecutivo del Polo TIC Mendoza y Gerente comercial HOPE en Chile, el fenómeno del pluriempleo en Mendoza no tiene una sola explicación y es importante no leerlo de manera uniforme. “Mendoza tiene pluriempleo por necesidad en la base de la pirámide y por elección en el segmento profesional, y ambos generan desafíos de productividad y retención para las empresas“, sintetizó.

En el primer caso, el de la necesidad, Cepparo apuntó directamente a los sectores de menores ingresos: comercio, turismo, gastronomía y servicios. “Los salarios no alcanzan y no se recomponen por encima de la inflación. Los márgenes de las empresas están muy ajustados, así que no pueden subir sueldos y la gente se ve obligada a buscar un segundo trabajo para llegar a fin de mes”, explicó.

En el otro extremo, el especialista identificó un perfil diferente: profesionales con experiencia media-alta en tecnología, administración, marketing, finanzas y áreas legales que combinan un empleo formal con consultorías o proyectos freelance. “Acá la motivación no es necesidad sino autonomía y diversificación de ingresos”, aclaró.

Cepparo también señaló un desajuste estructural en el mercado laboral: las empresas buscan perfiles más especializados, pero una parte de la fuerza laboral no los tiene, lo que deja a muchos trabajadores en puestos de baja remuneración. A esto se suma una tendencia creciente hacia la contratación por proyecto, un modelo global que también avanza en Latinoamérica. “En Chile lo percibo más en estratos medios que bajos. En Mendoza el impacto se siente más fuerte en los sectores de menores ingresos”, precisó.

Las consecuencias para las empresas no son menores. Según el especialista, el pluriempleo genera mayor rotación y menor retención, ya que los trabajadores con dos empleos tienen menos disponibilidad en momentos de mayor demanda y menor sentido de pertenencia. También advirtió sobre el riesgo de burnout y fatiga, especialmente en perfiles calificados difíciles de reemplazar, y sobre la dificultad de las empresas para planificar recursos cuando parte del personal diversifica su actividad.

Reconversión económica

El economista Daniel Garro aportó otra mirada sobre el fenómeno y lo vinculó con un proceso más amplio de transformación económica. “Lo que está ocurriendo es una reconversión. Los sectores que generan valor, como minería, energía, petróleo o economía del conocimiento, están pagando salarios altos. En cambio, otras actividades con menor productividad no logran sostener buenos ingresos”, explicó a El Sol.

Según su análisis, el cambio respondió a una reasignación de recursos. Es decir, los empleos migran hacia sectores más eficientes, mientras que actividades tradicionales pierden competitividad.

“Si la productividad no sube, los salarios tampoco. Entonces, si una persona quiere mantener su nivel de vida, necesita otro ingreso”, sostuvo.

Este proceso también está generando movimientos migratorios internos. Provincias con fuerte desarrollo en minería o energía, como San Juan, Neuquén o Salta, comienzan a atraer trabajadores en busca de mejores salarios.

Pymes en alerta y caída de la actividad

En cuanto a la situación empresarial, de acuerdo con un relevamiento del IAE Business School, casi la mitad de las pymes evalúa reducir personal.

El informe señala que el 31,1% de las empresas probablemente achique su plantilla, mientras que el 18,5% ya tomó esa decisión. Además, el 41,9% reconoció haber reducido personal en los últimos seis meses.

A esto se sumó que el 70% de las empresas afirmó tener dificultades para encontrar trabajadores calificados, lo que evidenció un desajuste entre la oferta laboral y las necesidades del mercado.

Sectores golpeados

Los rubros como el textil y la industria láctea aparecen entre los más afectados, golpeados por la caída del consumo, la apertura de importaciones y problemas estructurales de costos.

En paralelo, desde el Consejo Empresario Mendocino, su titular Martín Clement habló de una “mutación de factores” en la economía.

“Este proceso implicó el cierre de empresas, pero también la aparición de nuevas oportunidades, sobre todo vinculadas a la tecnología y nuevas formas de trabajo“, explicó.

Un mercado laboral más exigente

El panorama general dejó en evidencia que el empleo en Mendoza no solo enfrenta problemas de cantidad, sino también de calidad. Tener trabajo ya no garantiza ingresos suficientes, y cada vez más personas deben adaptarse a un mercado cambiante.

Incluso, la subsecretaria de Empleo y Capacitación de Mendoza, Emilce Vega Espinoza, días atrás, reconoció que en la provincia comenzó a evidenciarse un crecimiento de la desocupación, en línea con lo que ya había ocurrido a nivel nacional durante 2024. Según explicó, si bien el fenómeno no sorprendió, sí generó preocupación y obligó a reforzar las políticas públicas para contener su impacto.

En comparación con el tercer trimestre del año pasado, la desocupación también creció: pasó de 6,2% a 6,7%. Dichos datos se miden sobre la población económicamente activa, con base en la Encuesta Permanente de Hogares. En términos absolutos, el informe detalla que 35.000 personas se encuentran sin empleo en el principal aglomerado urbano mendocino.

En ese sentido, la funcionaria detalló que algunos de los sectores más dinámicos de la economía mendocina empezaron a mostrar señales de desaceleración. Actividades como la industria, la gastronomía y el turismo, tradicionalmente generadoras de empleo, registran una menor actividad, lo que repercutió directamente en la creación de puestos de trabajo.