Mendoza enfrenta para el verano un escenario complicado que ha puesto en alerta a las autoridades provinciales por las consecuencias que está dando a causa de El Niño en la cordillera. Se trata de un “escenario hídrico” no habitual conformado por las nevadas que se han dado en el último mes, más las lluvias que se aguardan para la estación cálida, que son propias de este fenémeno climatológico global.
El comunicado de la Dirección de Hidráulica adelantó que “mantiene activos distintos frentes de trabajo en Mendoza para mejorar las condiciones de cauces, ríos, arroyos, canales, drenajes y defensas”. Es la repartición del Estado a cargo del mantenimiento de los canales y zanjones.
El organismo describe lo que viene para Mendoza como un “escenario hídrico diferente al habitual, en el que confluyen las precipitaciones, la acumulación de nieve en la cordillera y el posterior proceso de deshielo”.
“Las proyecciones asociadas al fenómeno de El Niño plantean para la provincia un período con mayor inestabilidad y precipitaciones acumuladas por encima de los valores habituales, una situación que se suma a las nevadas registradas y que requiere mantener en condiciones la infraestructura destinada a conducir los distintos aportes de agua”, explicó el director de Hidráulica, Pablo Rodríguez.
La estrategia contempla el comportamiento integral del agua en el territorio: precipitaciones intensas, acumulación nívea, deshielo, aumento de caudales y posibles crecidas.
Las autoridades aseguraron que, en lo que va de 2026, la Dirección ha hecho trabajos de limpieza, desembanque, encauzamiento, recuperación de márgenes y reparación de defensas en distintos puntos de Mendoza. Las intervenciones permiten conservar y recuperar la capacidad de conducción de cauces y drenajes, reducir riesgos de desbordes y erosión y mejorar la protección de zonas urbanas, productivas y de infraestructura.


Área Metropolitana
Otro de los frentes importantes de 2026 se encuentra en el canal Pescara. Una inspección realizada a partir de una solicitud de restitución de margen permitió detectar otros sectores afectados por procesos de erosión.
Para estas tareas se movilizaron más de 700 metros cúbicos de material proveniente del arroyo San Isidro, en unos 35 viajes. Además, se efectuaron trabajos de limpieza y erradicación de cañaverales en más de 1.000 metros de extensión.
En Bermejo, Guaymallén, continúan los trabajos sobre el arroyo Lagunita, entre el carril Mathus Hoyos y la calle Roca.
El sector presentaba importantes dificultades de acceso por la vegetación, la presencia de árboles de gran porte y las características del suelo. Por esta razón, antes de iniciar la limpieza fue necesario construir un camino de servicio mediante el aporte de piedra.
Una vez consolidado el acceso, la maquinaria pudo avanzar con el retiro de forestales, desmalezado, desembanque y recuperación de la sección hidráulica. Además de recuperar el cauce, la intervención dejó conformado un camino que permitirá realizar futuros trabajos de mantenimiento con mayor facilidad.
En el arroyo Carrizal, desde la alcantarilla de la Ruta Nacional 40 y por aproximadamente 800 metros hacia el oeste, se retiraron sedimentos, malezas, árboles y residuos que reducían la sección disponible para el paso del agua. Parte del material extraído se reutilizó para reforzar los terraplenes laterales.
También se realizó el mantenimiento anual de los drenajes de Ugarteche, con retiro de malezas, vegetación y material de embanque para recuperar su sección hidráulica y favorecer la evacuación de excedentes hídricos.

Intervenciones en el Sur
En el Sur, uno de los trabajos más importantes se realizó en el cauce Las Peñas, en San Rafael, donde entre mayo y julio se ejecutaron tareas de desembanque en la zona de los puentes carretero y ferroviario de la Ruta Provincial 153.
La acumulación de material había alcanzado niveles que podían comprometer ambas estructuras. Durante aproximadamente 12 semanas se trabajó debajo de los puentes y en sectores ubicados aguas arriba y aguas abajo, utilizando una cargadora y una excavadora a orugas.
También se intervino en los cauces La Hedionda y El Salado, con tareas de limpieza, desembanque y acondicionamiento para recuperar su capacidad de conducción. En Malargüe, entre marzo y abril, se trabajó sobre el cauce El Pequenco, aguas abajo del puente de la Ruta Nacional 40, donde se realizó limpieza y refuerzo de márgenes para restituir la sección del cauce y disminuir el riesgo de desbordes.
Sobre el río Diamante se desarrollaron diferentes frentes de intervención entre enero y marzo, con rectificación de meandros, recuperación de sectores erosionados y trabajos de defensa de márgenes en Acebedo y en los canales, Moreno y Pelayes.
En julio, se trabajó junto con el Departamento General de Irrigación en tareas de defensa y encauzamiento sobre el mismo río para rehabilitar el ingreso de agua hacia las plantas de tratamiento de AYSAM y de la Cooperativa de Cuadro Benegas.
En Valle Grande-Santa Clara se restituyó el bordo de defensa del cauce para reducir el riesgo de ingreso de agua durante las crecidas.
Estas intervenciones adquieren particular importancia en períodos en los que pueden combinarse diferentes aportes hídricos y aumentar los caudales de los cursos de agua.
Valle de Uco
En Tupungato, la Dirección trabajó sobre el río Anchayuyo, desde la Ruta Provincial 86 y a lo largo de aproximadamente 4.500 metros aguas arriba.
En ese tramo se reforzaron los terraplenes laterales y se rectificaron sectores del lecho y curvas del cauce para mejorar las condiciones de escurrimiento y recuperar áreas que presentaban procesos de erosión.
También se recuperó el canal La Gloria, que cumple doble función: conduce excedentes de riego y, durante precipitaciones importantes, actúa como drenaje y protección aluvional. Los trabajos incluyeron la extracción de material de embanque y la erradicación de brotes y vástagos de árboles que habían colonizado diferentes sectores. El Municipio aportó camiones para trasladar el material retirado hasta el vertedero.
Mantener estas secciones despejadas permite conservar la capacidad de conducción ante aumentos de caudal y reducir obstáculos que puedan interferir con el escurrimiento normal.
Defensas preparadas para aumentos de caudal
La recuperación y el fortalecimiento de las defensas constituyen otro componente central de los trabajos, especialmente frente a un escenario en el que lluvias, nieve y deshielo pueden incidir sobre el comportamiento de los cursos de agua.
En el arroyo Claro, en Barrancas, se reconstruyeron terraplenes laterales que presentaban roturas de entre aproximadamente 5 y más de 30 metros. Para recuperar la continuidad de las defensas se utilizaron materiales disponibles en el propio sector, dejando nuevamente operativo el sistema frente a futuras crecidas.
Otra intervención de importancia se realizó en el canal Cacique Guaymallén, donde Hidráulica trabajó junto con el Departamento General de Irrigación para recuperar sectores con importantes procesos de erosión.
Como principal medida de protección, se construyó un pedraplén en ambas márgenes, con rocas de gran tamaño seleccionadas en la zona del piedemonte y trasladadas hasta el frente de obra. También se realizaron trabajos de relleno y recomposición del fondo del canal.
A fines de julio se sumó una intervención en la termas de Cacheuta, donde se construyó una defensa para proteger las instalaciones destinadas a la extracción de aguas termales frente al ingreso de agua y el anegamiento de los pozos.
