El camión VW, el Chileno Pepsi y la cocaína.

El mismo camión marca VW que en plena pandemia fue utilizado para ingresar a Mendoza un cargamento de 27 kilos de cocaína tendrá ahora un destino completamente diferente: la Policía de Mendoza lo utilizará para transportar alimentos y forraje destinados a las distintas dependencias de la Policía Montada.

La decisión fue tomada por el Tribunal Oral Federal Nº 1 de Mendoza, que resolvió entregar el vehículo, junto con su semirremolque, a la fuerza provincial en carácter de depositario judicial. El fallo fue firmado por los jueces María Paula Marisi, Alberto Daniel Carelli y Alejandro Waldo Piña.

Se trata del Volkswagen dominio MZF626, con semirremolque LRX083, secuestrado durante una investigación de la PCN que terminó con la condena de uno de los nombres que durante años tuvo fuerte peso en el ambiente del narcotráfico mendocino: Juan Harry Gaete Allende, conocido como “Chileno Pepsi” o “Pepsicola”.

La historia del vehículo comenzó en julio del 2020, cuando la provincia todavía estaba atravesada por las restricciones de circulación de la pandemia de coronavirus.

El camión de la cocaína escondida en un tanque

El sábado 5 de julio del citado, efectivos de la Policía contra el Narcotráfico (PCN) sorprendieron a Gaete Allende cuando llegaba en su camioneta a la zona de calle Alberdi, en San José, Guaymallén.

Según la investigación, el Chileno Pepsi tenía previsto encontrarse con un camionero que había trasladado desde el norte del país un millonario cargamento de cocaína. El plan era ocultar la droga en una maderera de Godoy Cruz. El chofer era Walter Alejandro Martínez, quien viajaba acompañado por una mujer. Los tres terminaron detenidos.

El camión fue llevado a la Base Cóndor. Allí, detectaron una alteración en el tanque de combustible auxiliar. Las escuchas telefónicas que habían permitido seguir los movimientos de Gaete Allende y del camionero indicaban que la droga podía estar escondida en algún sector del pesado rodado.

Un perro antinarcóticos marcó el lugar. Entonces, efectivos de Bomberos abrieron el tanque y encontraron un segundo receptáculo recubierto con gasoil. En su interior había cinco bultos con 25 ladrillos de cocaína, ocultos dentro de las denominadas “piñatas”. El peso total llegó a 27 kilos.

Los ladrillos tenían distintas marcas, entre ellas imágenes de las ruinas de Machu Picchu, el escudo de Perú, delfines y sellos característicos de México. La investigación sostuvo que Gaete Allende tenía contactos con organizaciones dedicadas al narcotráfico de esos países.

Quién es el “Chileno Pepsi”

Gaete Allende, nacido el 7 de agosto de 1966, había construido durante años una posición relevante dentro del negocio de la droga en nuestra provincia.

Oriundo del barrio Jorge Newbery, en El Algarrobal, Las Heras, comenzó vinculado al narcomenudeo y luego se trasladó al barrio Ujemvi. Los investigadores de la PCN lo tenían bajo seguimiento y lo consideraban uno de los hombres con mayor poder de distribución de sustancias ilegales de la zona metropolitana.

Ya había tenido un antecedente de peso. En el 2012, los detectives habían secuestrado casi 20 kilos de marihuana y, después de una investigación de la Dirección de Inteligencia Criminal (DIC), Gaete Allende terminó capturado un año después.

Reconoció el hecho en un juicio abreviado y recibió una pena de cuatro años y cuatro meses de prisión.

Antes de su caída en el 2020, había cambiado su perfil. Adquirió propiedades, se había mudado a Guaymallén, vivía en un barrio privado y se movilizaba en una camioneta Toyota Hilux blanca.

Por el cargamento de 27 kilos de cocaína recibió posteriormente nueve años de prisión (en el 2022), con declaración de reincidencia, por el delito de transporte de estupefacientes agravado por la intervención de tres o más personas organizadas para cometerlo. Walter Alejandro Martínez fue condenado a seis años, mientras que la mujer que lo acompañaba fue absuelta por falta de acusación fiscal.

Del decomiso al servicio público

El destino actual del camión surge de una decisión que comenzó varios años atrás.

En diciembre del 2022, el Tribunal Oral Federal Nº 1 dictó la sentencia 2314 y ordenó el decomiso del camión VW y su semirremolque.

Posteriormente, la Policía de Mendoza solicitó que el rodado pudiera ser utilizado para abastecer de alimentos y forraje a las dependencias de Montada.

También señaló que el pesado rodado que tenían para esa tarea estaba fuera de servicio, que por su antigüedad no resultaba conveniente repararlo y que el nuevo camión podía ser equipado para trasladar los caballos a distintos puntos de la provincia.

La Comisión Mixta de Registro, Administración y Disposición no formuló objeciones a la entrega provisoria y destacó que la utilización de los vehículos permitiría evitar su deterioro por permanecer inmovilizados y expuestos a la intemperie. Ese fue uno de los puntos centrales considerados por los jueces.

Los jueces recordaron que los bienes decomisados provenientes de actividades delictivas deben procurar, cuando sea posible, una finalidad de utilidad pública.

También citó criterios de la Corte Suprema de la Nación sobre la conveniencia de evitar que esos bienes permanezcan durante años almacenados, pierdan valor y generen costos de conservación sin producir ningún beneficio para la comunidad.

Los magistrados también remarcaron los riesgos del abandono prolongado de los vehículos: deterioro mecánico, daños provocados por roedores u otros animales, sustracción de autopartes, vandalismo, caída de árboles y hasta pérdidas de fluidos que pueden generar contaminación.

Por eso resolvieron entregar el camión a la Policía de Mendoza como depositario judicial.

La resolución establece expresamente que será afectado al transporte de alimentos y forraje para las distintas dependencias de Montada, aunque también permite que la fuerza le otorgue cualquier otra finalidad pública.

Antes de retirarlo, la Policía deberá contratar un seguro contra todo riesgo y dejar registrado mediante fotografías o video el estado de conservación del vehículo.

Así las cosas, el mismo camión que llegó a Mendoza con una millonaria de cocaína oculta en un tanque de combustible terminará ahora cumpliendo una función estatal: llevar alimento y forraje para los caballos de la Policía Montada.