Humberto José Suárez, Solange del Carmen Muñoz, Leonardo Adrián Aguiar Irusta y el hombre que murió, Rodolfo Miguel Mora. El Fiat Idea en el que se movilizaban.

La investigación por el crimen de Rodolfo Miguel Mora Aguiar dio un giro completo. Lo que en un primer momento parecía ser un homicidio planificado contra el hombre de 58 años, con su primo y una mujer que lo frecuentaba como principales sospechosos, ahora es reconstruido por la Justicia como el desenlace inesperado de un asalto en el que la propia víctima participó.

La nueva teoría surgió después de un trabajo de reconstrucción realizado por la División Homicidios de Investigaciones junto con la fiscal Andrea Cecilia Lazo. El análisis de cámaras de seguridad, los recorridos del vehículo, las tareas de campo y el cruce de distintos elementos testimoniales permitieron vincular dos hechos que inicialmente habían sido instruidos por separado: un asalto ocurrido en Guaymallén y el hallazgo del cadáver de Mora, minutos después, en un callejón de Maipú.

La hipótesis, que se profundizó en los últimos días, pero los pesquisas habían pedido reserva, sostiene que el 24 de septiembre, a las 20.15, una banda integrada por Rodolfo “Pato” Mora, Humberto José Suárez Loria y Leonardo Adrián Aguiar Irusta llegó hasta un domicilio de calle Bandera de los Andes, en Guaymallén, con la intención de asaltar a Enzo Ademir Ortiz Contrera, un presunto prestamista de 33 años, revelaron fuentes policiales a este diario.

Durante el ataque, Suárez Loria efectuó un disparo contra Ortiz Contrera. El proyectil impactó en el pecho del hombre, atravesó su cuerpo y continuó su trayectoria hasta impactar también en Mora, que se encontraba a corta distancia. Ese detalle modificó completamente la investigación.

Mora no había sido llevado hasta Maipú para ser ejecutado como se creía en un principio. Quedó gravemente herido durante el mismo asalto del que formaba parte, agregaron las fuentes. Y quien habría efectuado el disparo que terminó provocándole la muerte, de acuerdo con la nueva teoría, fue uno de sus propios compañeros de banda.

La investigación sostiene que Suárez Loria no quiso dispararle a Mora. El blanco del tiro era Ortiz Contrera, pero el proyectil atravesó primero el cuerpo del señalado prestamista y luego alcanzó a Mora.

Dos hechos que terminaron siendo uno

Durante las primeras horas, personal policial trabajó sobre dos escenas diferentes. Por un lado, un hombre había sido baleado durante un intento de asalto en Guaymallén. Ortiz Contrera logró salir de la zona y pedir ayuda en una estación de servicio. Fue trasladado primero al Hospital Italiano y luego al Central, donde quedó internado con pronóstico reservado.

Pocos minutos después llegó otro aviso al 911. En un callejón ubicado entre Bruno Morón y Liniers, en Maipú, hallaron a Mora tendido y con una herida de arma de fuego en el tórax. Una médica constató su muerte. En ese momento, nada indicaba que ambos episodios fueran parte de una misma secuencia.

La conexión comenzó a profundizarse cuando los investigadores de Homicidios reconstruyeron los movimientos realizados después del asalto. Las cámaras permitieron seguir un Fiat Idea azul oscuro que terminó llegando hasta el callejón de Maipú.

En ese vehículo viajaban Mora, Suárez Loria, Aguiar Irusta y Solange del Carmen Muñoz Morande, quien estaba al volante y esperaba a los hombres para facilitar la huida.

La reconstrucción agrega que, después del asalto, los tres hombres subieron al Fiat Idea de la mujer, quien tenía domicilio en el barrio Atsa de Godoy Cruz. Mora ya estaba herido y fue trasladado junto con sus compañeros. El recorrido terminó en Maipú, donde dejaron su cuerpo y escaparon.

La pesquisa pudo así establecer que el cadáver encontrado en el callejón no correspondía a una víctima elegida para un homicidio independiente, sino a uno de los integrantes del grupo que había participado minutos antes de un asalto en Guaymallén.

El papel de las cámaras y el dato que cambió todo

Las cámaras de seguridad fueron determinantes para reconstruir la secuencia. Los investigadores siguieron el recorrido del Fiat Idea y analizaron registros de distintos puntos para establecer de dónde había salido, se había detenido y quiénes se encontraban en su interior.

Pero hubo además un dato que obligó a revisar lo que inicialmente parecía verse en algunas imágenes. En las primeras interpretaciones, determinados destellos podían parecer disparos. Sin embargo, el análisis posterior estableció que esas imágenes correspondían a reflejos de luces y no permitían afirmar que allí se hubieran efectuado los disparos que inicialmente se creía observar.

La diferencia no es menor. El trabajo sobre las imágenes permitió dejar de mirar exclusivamente la escena de Maipú y reconstruir lo ocurrido minutos antes en Guaymallén.

Fue ese cruce de cámaras, recorridos y tareas de campo el que permitió establecer la conexión entre ambas escenas.

El Fiat Idea, una pieza clave

El vehículo utilizado para escapar se convirtió en uno de los elementos centrales de la investigación. Las cámaras permitieron identificar el Fiat Idea azul oscuro y seguir parte de su recorrido hasta el lugar donde fue abandonado Mora. A partir de ese dato, los investigadores pudieron avanzar sobre los ocupantes del vehículo.

Dos sospechosos fueron detenidos inicialmente y el auto quedó secuestrado. La pesquisa continuó hasta localizar al último involucrado, quien tenía un pedido de captura vigente.

Este lunes, efectivos de la División Homicidios lo encontraron en el asentamiento El Resguardo, en Las Heras. Tras confirmar su identidad, fue detenido y puesto a disposición de la UFI de Homicidios. Lo conocían como Tito y se trataba de Suárez Loria.

Luego, autorizaron un allanamiento en una casa vinculada al sospechoso. Allí fueron secuestrados un teléfono celular y un par de zapatillas, elementos que quedaron incorporados al expediente, y las prendas de vestir coincidían con las de la escena del asalto el presunto prestamista.

Con esa detención, la investigación consiguió ubicar a los cuatro integrantes de la secuencia reconstruida por la Fiscalía.

Del supuesto crimen planificado al desenlace de un asalto

El cambio de hipótesis es sustancial. La teoría inicial había llevado a pensar que Mora había sido trasladado hasta Maipú para ser asesinado y que después sus homicidas habían intentado simular un robo. Esa línea había puesto bajo la lupa a su primo Leonardo Aguiar Irusta y a Solange Muñoz Morande.

Incluso se había investigado si detrás del crimen podía existir un interés económico relacionado con dinero que Mora había cobrado o esperaba cobrar.

Con el paso de los días, esa hipótesis quedó desplazada por una reconstrucción diferente. Los pesquisas sostienen que Mora integraba el grupo que fue a asaltar al prestamista. Durante el ataque, Suárez Loria disparó contra Ortiz Contrera. El proyectil atravesó al hombre y alcanzó a Mora. Después vino la huida.

Los integrantes de la banda subieron al Fiat Idea y trasladaron a Mora herido hasta Maipú. Allí descartaron su cuerpo y escaparon.

La escena que durante varios días fue interpretada como un posible homicidio planificado contra Mora aparece ahora, según la nueva teoría, como el final de una cadena de hechos que comenzó con un asalto fallido en Guaymallén.

La propia víctima del homicidio había llegado a ese lugar como integrante del grupo que pretendía cometer el robo.

La calificación que se investiga es por un homicidio criminis causa en concurso real con un robo agravado por el uso de arma de fuego y, además, en concurso ideal con un robo agravado por haber sido cometido en poblado y en banda, todo en grado de tentativa.

Más allá de la calificación jurídica, el dato que modifica el expediente es otro: Mora no habría sido ejecutado por quienes lo acompañaban. Habría muerto accidentalmente durante el asalto que el propio grupo había ido a cometer.