Por primera vez en la historia comenzó el trabajo de refacción de los históricos portones del Parque General San Martín. Las obras demorarán cuatro meses, las compuertas serán móviles y el gobernador dispondrá de la llave para abrirlas o cerrarlas.
El arquitecto de la Dirección de Administración Contratos y Obras Públicas (Dacop), Edgardo Alfaro, quien también estuvo a cargo de las obras del Memorial de la Bandera, comentó que los trabajos comenzaron el 26 de abril pasado y está previsto que finalicen en cuatro meses.
Las labores de restauración se llevan a cabo en la misma entrada al pulmón verde de Mendoza y no se trasladarán los portones a un taller como estaba previsto. “Esto es para no comprometer el estado general de las puertas, varios estudios hacen dudar de si vale la pena sacarlos”, detalló el funcionario.

El artista plástico que también interviene en los trabajos, Miguel Ángel Marchionni, explicó que la obra está avanzada en un 20 por ciento. “El problema es que no tienen soldaduras por lo que no es muy fuerte, solo está ajustado con tornillos y remaches. Un movimiento de traslado significaría un riesgo de colapso muy fuerte. Esto que hacemos es más complicado, incomodo, pero estamos protegiendo el bien cultural”, manifestó.
Indicó que el trabajo de reparación se lleva adelante en tres frentes. Por un lado, la labor en el comienzo de Avenida Libertador donde hay entre 6 y 8 personas diariamente. El taller de restauración es el otro punto donde se llevan adelante la restauración de las 6 farolas. Finalmente, en la moldería se realiza la tarea de fundición de las piezas que se sacan.

“Es la primera vez que se hace una restauración profunda. Antes se hicieron retoques de pintura o piezas en forma solitaria”, subrayó el artista. Agregó que se buscará emular “las mismas técnicas que se hicieron en aquel momento, como el calafateo con plomo, que une piezas evitando la filtración de elementos que deterioran la pieza”.
Con respecto al color, se mantendrán el negro y dorado que presentan actualmente los portones. Marchionni explicó que se desconocen los matices originales ya que las fotos de la época son en blanco y negro, aunque “tenemos informaciones que éstas serían las pinturas originales. Recordemos que las piezas se compraron en un momento que había una gran copia de arte europeo”.

Por su parte, el restaurador Pedro Canepuccia dividió en dos las obras: por un lado la refacción de los deterioros que presentan los portones y por otro la instalación eléctrica e iluminación artística.
En este último punto existirá una variación: “Todos los artefactos serán subterráneos, a nivel de piso. Antes las luces emergían del suelo”, explicó.
Las obras las está llevando adelante la empresa Sanco S.A., quien ganó la licitación, y tienen un costo aproximado de 1.600.000 pesos.

Las llaves y la movilización
A causa de la constante repavimentación de la calle Boulogne Sur Mer, los portones del Parque habían quedado fijos desde hace varios años y era imposible cerrarlos, ya que el asfalto sobrepasaba el nivel necesario para que las compuertas se pudieran mover.
Con la nueva recuperación, esto cambiará. “Se levantó el asfalto porque estamos coordinando con la Municipalidad de Capital, que están haciendo las remodelaciones de calle Boulogne Sur Mer. El pavimento va a llegar hasta abajo del portón”, indicó Alfaro.

“El gobernador va a tener la posibilidad de abrirlo y cerrarlo. No van a quedar fijos”, anticipó.
Por su parte, Marchionni dijo que se sacó la cerradura y se harán las nuevas llaves, las cuales serán entregadas al gobernador Francisco Pérez. “Estamos tratando de hacerlas. No originales, puesto que no sabemos cómo eran, pero si tenemos modelos de esa misma época”, relató.

La historia
Los portones del Parque General San Martín fueron adquiridos en 1909, cuando la provincia era gobernada por Emilio Civit, en compañía de ingeniero Juan Molina Civit.
Las puertas de hierro forjado, que pesan 3 toneladas cada una, fueron compradas en Glasgow, Escocia.
Luego fueron embarcadas hacia Argentina desde Liverpool, Inglaterra. Llegaron finalmente a Buenos Aires y desde la capital fueron trasladadas a la provincia.
