Marcos Calvente movió las fichas en la Municipalidad de Guaymallén para enfrentar las elecciones legislativas con espalda propia, en un contexto delicado luego de las denuncias en su contra por el viaje a Europa. Pero le faltaba una batalla más: la presidencia del Concejo Deliberante.
La interna radical en ese departamento ha generado más de una “red flag” para el partido, porque se generó por las desavenencias entre quien dejó el sillón del poder, Marcelino Iglesias, y quien lo ocupa actualmente, Calvente. Hay quienes apuntan que esos cortocircuitos empezaron con el rediseño de la imagen institucional de la comuna, por la que Iglesias no fue consultado. Otros consideran que ya no está para decidir esas cuestiones.
Como sea, Calvente optó por ratificar a Mauricio Iglesias en la Secretaría de Gobierno. Mauricio es el Rulo, el hijo de Marcelino. Y dio un gesto más al nombrar en un cargo a Gonzalo Agüero, secretario del exintendente en la Legislatura, como subdirector de Atención al Vecino.
Parecía que la tregua estaba sellada, pero este miércoles en el Concejo Deliberante se votaron las autoridades para su conducción. El cuerpo es presidido por Verónica Cancela. La edil, que entró en la última elección, también es pariente de Marcelino: estuvo casada con Mauricio. Aunque hoy están separados, Cancela forma parte de la composición de poder que dejó Iglesias.

Cancela presidió la sesión especial, a sabiendas de que podía llegar a perder la conducción del órgano legislativo de Guaymallén. La bancada radical está compuesta por 8 ediles, de un total de 12 que integran el poder legislativo municipal.
Llegado el momento de la votación, Cancela fue preguntando a cada uno de los concejales si la ratificaban como presidenta del cuerpo, según marca el reglamento. Finalmente, recibió 11 votos a favor y una abstención.
Quien sacó los pies del plato con la abstención, llamativamente, fue Miqueas Burgoa, que integra la bancada oficialista.

La actitud de Burgoa generó sorpresa inmediata entre los propios. Los trascendidos apuntan que iba a ser la pieza inicial para torcer el mandato de Cancela como presidenta del CD.
Quien sigue en la votación nominal es Juana Allende, también radical, que se da vuelta y observa con sorpresa a Pedro Bastías, del bloque Mejor Mendoza.

Luego, cuando le toca votar, la joven concejal hace un gesto de “mirá vos” con la cabeza, pero con algo de desagrado por el voto de Burgoa.
Allende era, según los trascendidos, la que podía llegar a ocupar la presidencia del CD, porque contaba con el aval de Calvente. En ese esquema previo, Allende podía llegar a contar con el apoyo de la oposición y de otros ediles, como Bastías. Pero la abstención la dejó sin chances matemáticas, por lo que tuvo que también votar a favor de Cancela. Y el resto, hizo lo mismo.
Como la sesión es transmitida por YouTube, permite ver las reacciones posteriores a la abstención.
Este es el video del momento, donde los gestos de Allende son elocuentes.
En el gobierno municipal dieron una versión más benigna. Aseguraron que estaban dados los votos para que Allende fuera la presidente del CD, y que la oposición iba a prestar su apoyo -siete concejales propios, más cuatro eventuales aliados-, contra los 5 sufragios que obtendría el iglesismo a favor de Cancela.
Sin embargo, Calvente desactivó ese operativo, en una reunión con todos los concejales, ratificando así a la actual titular del Concejo. Esto, en procura de la paz política, evitando de esta manera una tensión que obstaculice cualquier proyecto enviado por el Ejecutivo al recinto.
Eso sí, no dejaron bien parado a Burgoa, ya que advirtieron que el concejal pretendía ser el presidente. De ahí su abstención posterior.
La situación generó más versiones de pasillo en la Municipalidad de Guaymallén. Dejó a un concejal, Burgoa, en un lugar incómodo, pero le permitió a Marcelino Iglesias mantener a Verónica Cancela en ese esquema de poder donde, entre otras cuestiones, está en la línea de sucesión de Marcos Calvente si este se encuentra ausente.
