El Departamento General de Irrigación (DGI) dio a conocer este miércoles el Plan Especial de Gestión de Riesgos de Sequía (Pegris), una herramienta que busca anticiparse y mitigar los efectos de la escasez de agua en la provincia. La propuesta, presentada en el edificio central del organismo, forma parte del Plan Hídrico Provincial y apunta a un manejo sostenible de los recursos, con participación activa de las comunidades en cada cuenca para anticipar escenarios y definir estrategias anuales.
Para ello, desde Irrigación proponen que cada una de las cuencas implemente su propio Pagris estructurado sobre tres ejes principales: la creación de un Sistema de Monitoreo y Alerta Temprana (SMTA) -adaptado a las particularidades locales-; la evaluación de la vulnerabilidad y riesgos de cada una; y la definición de medidas concretas para mitigar los impactos de la sequía -con responsabilidades asignadas a actores públicos y privados-.

Para el primero de los ejes, Irrigación tomó parámetros del Manual de Indicadores de Índices de Sequía y los adaptó para un monitoreo que se ajuste a las particularidades de Mendoza. Por ejemplo, mientras que la publicación desarrollada por la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y la Asociación Mundial del Agua (Global Water Partnership, GWP) toma como referencia a la lluvia, el índice provincial lo hace con la nieve caída.
Para el segundo, por su abordaje complejo e integral, el DGI identificará en cada cuenca los grupos de los diversos interesados de la comunidad y las comisiones técnicas, relacionadas con estos componentes, como los espacios propicios para llevar adelante las acciones necesarias.

Para esto se promoverán los mecanismos para la evaluación de las diversas presiones sobre las comunidades expuestas a sequías y se determinará cuán susceptibles son frente a este tipo de eventos y qué capacidad de respuesta tienen.
El listado contempla el acceso de población a niveles adecuados de agua potable y saneamiento, el desarrollo productivo sostenible, el control de seguridad de obras hídricas (diques, embalses, etc.), la extensión zonas de riego y zonas urbanas, la explotación de acuíferos, el tratamiento aguas servidas domiciliarias y reúsos, entre otros.
En tanto, el tercer eje busca identificar las medidas que deberán ser implementadas en cada cuenca para mitigar los impactos de la sequía y mejorar la respuesta, y también las instituciones públicas o privadas responsables de llevarlas a cabo.
Estas medidas se clasifican en 4 fases caracterizadas por los costos y afectaciones que impliquen, por las reducciones de consumo en los diferentes tipos de uso y destinos finales del agua, y por los plazos precisos para conseguir dichas reducciones.
“Si seguimos igual, no nos va a alcanzar el agua”
Durante la presentación, el superintendente de Irrigación, Sergio Marinelli, remarcó que la provincia viene trabajando en un cambio de paradigma en la gestión del agua desde 2017: “Sabemos qué va a pasar si seguimos igual: no nos va a alcanzar el agua. Este plan busca que hablemos todos el mismo idioma, que podamos anticipar impactos con datos certeros y adoptar medidas consensuadas para que la escasez no dañe a la sociedad, la economía ni el ambiente”, explicó.
Por su parte, Rubén Villodas, director de Hidrología y responsable de la presentación, hizo hincapié en la necesidad de que cada cuenca de la provincia implemente el plan de acuerdo a su propia realidad y vulnerabilidad frente al riesgo hídrico. Villodas ejemplificó que no es lo mismo el río Mendoza, que abastece de agua potable a más de 1,3 millones de personas, que las cuencas del sur, donde el suministro depende principalmente de aguas subterráneas.

Conforme al diagnóstico por parte de las comisiones multisectoriales de cada cuenca, Villodas explicó que el fin es planificar previamente y no improvisar ante una emergencia, de manera que se dispongan medidas proporcionales a la magnitud de la situación, desde ajustes moderados hasta acciones de emergencia.
Por último, respecto a la relación con otros planes, el funcionario aclaró que esta estrategia se nutre de información y antecedentes ya desarrollados. Mencionó que Mekorot trabajó sobre el plan hídrico provincial, del cual se toman datos históricos y proyecciones de caudales, así como los estudios de cambio climático elaborados por el Ianigla.
En ese sentido, subrayó que se trata de un mismo sistema de información, complementado por distintas herramientas y enfoques para enfrentar el desafío estructural de la sequía en Mendoza.
