Las vidrieras de los comercios mendocinos exhiben inmensos letreros de “liquidación por fin de temporada”. Los descuentos van entre el 15 y el 50% y lejos de captar la atención del consumidor, los locales lucen casi vacíos.
“Las ventas vienen muy flojas y la gente ya no encuentra las tradicionales gangas que dominaban las liquidaciones. Si bien los descuentos son reales, se aplican sobre precios muy costosos”, consignó Damián, encargado de una tradicional zapatería de Ciudad.
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De acuerdo con la última medición del índice inflacionario, Mendoza presentó un 7% de incremento de precios y el mayor impulso de ese nivel está signado por el costo de la indumentaria que, en la variación interanual, está a punto de llegar al 100% respecto al mismo periodo del 2021, que alcanzó el 98,2%.
Liquidaciones flojas y sin gangas
“La gente no tiene plata”. “Agosto no es julio para el comercio, este mes es largo y se le suma el festejo por el Día del Niño”. “Los que compran es porque realmente lo necesitan, ya no se aprovecha para acopiar para el próximo año”. Estas declaraciones fueron referidas por diferentes comerciantes que aseguraron que “las ventas vienen muy flojas” en este recambio de temporada.
Damián es encargado de una importante zapatería de la calle San Martín y manifestó que “son muchos los factores que están retrasando la venta de la liquidación, entre ellos, que el fin de la temporada ya no se convierte en una opción ventajosa”.
“El precio de la indumentaria y del calzado ha sido muy elevado este año, lo que empujó a que la inflación se disparara y hoy una liquidación ya no es accesible para cualquiera. Los productos de fin de temporada arrancan en los $6.000 y se extienden hasta los $10.000″, agregó.
Además, el comerciante dijo que “lo más preocupante es que lo que llega para la nueva temporada viene más caro que lo que se vendió durante el invierno”.
A modo de ejemplo, contó que “una sandalia, con un pequeño taco y una tirita, cuesta casi lo mismo o más caro que una bota larga”. Y explicó: “Es algo ilógico si se tiene en cuenta que se usa mucho menos material, el tema es que todo es importado y el precio del dólar hoy domina el mercado”.

Lo mismo pasa con la indumentaria. Agustina es vendedora en una casa de ropa femenina y manifestó estar muy asombrada y preocupada por los precios que se vienen. “La ropa que está entrando llega con precios muy elevados. Una remera cuesta lo mismo que un suéter. Se viene una temporada muy difícil para todos”, consignó.
La mayoría de las tiendas ya inició la liquidación y, a diferencia de otros años, esta vez la venta se hace no solo en efectivo, sino también con tarjetas y en cuotas.
“La gente no tiene plata, ese es el panorama que encontramos en la calle. Por ende, para reactivar el comercio se ha decidido implementar el pago con tarjeta y en tres cuotas sin interés, independientemente si es ropa de temporada o de liquidación”, contó Romina.
La empleada, además, expresó: “Si bien nosotros siempre dimos esas facilidades, esta vez todos los comercios han flexibilizado la modalidad de pago. La gente se acostumbró al plástico, a la financiación, aunque te cobren un poco de interés”.

¡A preparar el bolsillo!
Daniela es dueña de una tienda de ropa femenina. Alejado de la Ciudad, el local está ubicado dentro de un mall en Dorrego y el panorama no difiere de lo que ocurre en el centro.
La comerciante admitió que los aumentos que se han aplicado este año han sido catastróficos, incluso, que la ropa salió el doble que la temporada anterior, sin embargo, prefirió remarcar con menos margen de ganancia para tratar de vender.
“La indumentaria se compra cuando no te queda otra. Hoy la gente dejó de comprar para darse un gusto, hoy se compra porque se necesita, si no, ni aparece por la tienda”, expresó.
Sobre lo que se viene, los comerciantes dijeron que el panorama es incierto. Incluso, si uno recorre las tiendas, observa que en muchas vidrieras no figuran los precios y eso tiene que ver con la remarcación diaria.
“Las ventas son muy inciertas: hay días que se vende, otros que no entra nadie al local y también están las jornadas en la que solo zafas. Esto viene desde la pandemia. La realidad es que la curva nunca más fue lineal ni tendió a crecer, ya nos acostumbramos a que todo fluctúe”, comentó Daniela.

