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28 de agosto de 2021
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Aventuras

Historias de mujeres que hacen trekking en la montaña

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Matilde Hanna, en una de las muchas postales que ha coleccionado a los largo de sus trekkings.

Algunas eran amigas, otras entablaron amistad a partir de los grupos con los que salen los fines de semana a disfrutar de la naturaleza. Aquí, sus testimonios.

Los profesionales del deporte aseguran que el trekking ofrece muchos beneficios para la salud de quienes lo practican e indican que es una excelente manera de reducir el estrés debido a la liberación de endorfinas. En Mendoza hay decenas de grupos que lo eligen. Muchos son amigos y amigas que decidieron adoptarlo como actividad saludable y llena de aventura para compartir los fines de semanas. Otros y otras entablaron amistad a partir de dichos grupos.

“Aprovechar el aire fresco de la naturaleza ayuda a mejorar tu salud mental. Este deporte refresca la mente y sana el cuerpo. Yo lo considero un destructor total del estrés”, aseguró Alicia Montenegro (55), quien decidió disfrutar de la montaña mendocina después de superar un cáncer de mama.

“Cuando estás cerca de la muerte, te das cuenta que quisiste hacer muchas cosas que te gustaban pero que, la vertiginosa vida que llevamos, nos hace dejar los momentos disfrutables para después. Cuando me recuperé, decidí que me iba a tomar el tiempo para realizar esas aventuras por la montaña que siempre quise hacer con mis amigas y nunca pude por mi trabajo”, agregó la mujer, quien señaló que lo más lindo del trekking en Mendoza es la oportunidad de relajarse, hacer ejercicio en entornos naturales y “al terminar la jornada, brindar con una copa de vino”.

Historias como las de Alicia hay muchas. Aquí, un puñado de testimonios de mujeres que cuentan por qué decidieron volcarse al trekking.

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Honrar la vida

Stella Maris Mariani se instaló en la provincia en la década del ’90. Oriunda de Colón (Buenos Aires) y empleada de una compañía de telecomunicaciones, la geografía de Mendoza la cautivó e incentivó a conocer la montaña hace casi una década. “Caminar, ascender o contemplar montañas, huellas prehistóricas, caminos construidos por el pueblo incaico, lugares que cobijaron la gesta libertadora comandada por el General San Martín, conocer la cultura Huarpe son algunos de los innumerables sucesos que encontramos a cada paso que damos”, comentó.

Y párrafo seguido agregó que le fascina “el hecho de encontrar algo que suponga un reto, un conocimiento, me lleva a querer sentir esa sensación una y otra vez. Mi mente se eleva a un nivel de placer, de alegría. La satisfacción de haber llegado a una cima que parecía imposible es genial y recarga de energías. Además, la potencia más fuerte de todas es encontrarse con el otro siendo uno mismo. Siempre en un grupo de trekking se suma alguien nuevo y sentir la sensación que todos somos amigos es maravilloso. Ayudarse a superar un obstáculo y llegar juntos a la cima, fundirse en un abrazo, es siempre honrar la alegría de vivir”, aseveró Stella.

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Por su lado, Matilde Hanna es otras de las mujeres que siente fascinación y atracción por la montaña desde siempre. “Mi padre era radioaficionado por lo que tenía muchos amigos en Chile, por ese motivo viajamos muy frecuentemente y los veranos eran siempre del otro lado de la cordillera. La oportunidad de volar por encima de las montañas es realmente maravillosa y es justamente en ese momento, cuando creo haber sellado mi relación con ‘mis montañas, mi lugar’”, contó la diseñadora gráfica.

En 1985, comenzó a trabajar de guía de turismo para poder costear sus estudios universitarios: “Por entonces, conocí a un excelente compañero de trabajo, posteriormente y por culpa de la montaña nos convertimos en amigos entrañables: Hans Müler. Digo por culpa de la montaña porque su pasión por la aventura nos contagiaba a todos”, dijo Hanna, quien tuvo que alejarse de la actividad por una enfermedad desde 2013 a 2019.

“Antagónicamente a lo que nos ha sucedido a todos en 2020, tuve la oportunidad de unirme a diferentes grupos de trekking y comenzar de nuevo a disfrutar de ‘mis montañas’. Soy sólo una aficionada que espera cada fin de semana para ver cuál es la nueva propuesta, cuál será el nuevo desafío. Por ahora estoy recorriendo lugares de Mendoza. La idea es ir haciendo adaptación para ir alcanzando cada vez mayor altitud, conocer técnicas y obtener experiencia. No hay intención de competir, sólo compartir”, dijo Matilde, quien define a la montaña como “ese lugar que saca lo mejor de todos nosotros allá, en lo más alto, pero sin olvidar que estamos en la tierra”.

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Tres veces “gracias”

“Este año, más precisamente, luego de cumplir mis 43, decidí proyectarme hacia nuevas actividades, aventuras, momentos que sumaran al desafío y a mis proyectos personales. No encontraba la actividad que me anexara todo lo que vengo ejerciendo desde hace tiempo: periodismo y yoga. Ante la incertidumbre y la búsqueda constante, pedí señales a la vida, al Universo y es así como encontré a una colega con quien hacía años no nos contactábamos. Ella entrevistó a quien es hoy nuestro referente, nuestro guía de montaña, contando su vida entre paisajes y aventuras”, expresó Virginia Bullaude, quien asegura que hacer trekking tiene en su historia un condimento especial y se siente muy agradecida por haber encontrado “un equipo sin intereses económicos y que, a pesar de la experiencia en esta actividad, me da seguridad, confianza, nos acompañamos entre todos y no dejamos de planificar nuevas aventuras”. 

Bullaude estudia yoga y aplica las técnicas de respiración cuando camina por la montaña: “Cuando camino, intento hacerlo de manera consciente, divertida y con los cuidados necesarios porque la montaña requiere respeto. Desde hace muy poco he decidido incursionar entre los cerros, quebradas, rutas y senderos mendocinos. Combino al caminar muchos de mis tips yoguísticos (sic), activo los sentidos, inhalo y exhalo aire puro de la naturaleza, manifiesto mis energías en lo positivo y disfruto del relax. Llegar a la cima cuesta, es como la vida misma, con los objetivos, no sabemos si los dejamos a mitad de camino, pero procuro poner voluntad y esfuerzo para alcanzarlos”.

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En el poco tiempo que lleva haciendo trekking, Virginia ya conoció las Minas de Salagasta, la Piedra de Isidris, la Quebrada del Alumbre e hizo su primera cumbre en el cerro Comisión y con su grupo hasta se animaron a abrir rutas por las antiguas vías del ferrocarril trasandino.

“Desde mi corta experiencia, puedo decir que el montañismo y el trekking requiere, sobre todo, fuerza de voluntad: levantarse temprano, preparar los elementos el día anterior, actividad física y mental, adaptarse al clima, sobrellevar las dificultades del lugar que transitamos y atención plena a cada paso. Pero todo se compensa cuando estamos ahí, en ese preciso instante donde la montaña y todo el paisaje te envuelve en un solo suspiro, donde se combina la magia y la quietud de cada rincón que visitamos. Yoga, montaña y amigos… qué más pedir. Sólo gracias, gracias, gracias”, enfatizó Bullaude.

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Las emprendedoras de la montaña

Belén Escudero es instructora de andinismo, montañista desde niña, miembro del Centro Andino el Salto, ascendió el Aconcagua a los 17 años y luego el Kilimanjaro. Es una de las integrantes de Mujeres a la Cumbre, una interesantísima propuesta que piensa productos diferentes justamente para mujeres.

Belén dialogó con El Sol y contó que este emprendimiento nació, en 2018, con “el objetivo de acercar la montaña a las mujeres, facilitando experiencias únicas y vivenciales”. La mayoría de las expediciones que realizan son en el extranjero, aunque también organizan salidas locales. Entre sus experiencias se encuentran recorridos por las rutas de Bolivia, Nepal, Chile y, por supuesto, diferentes propuestas al Aconcagua (trekking al Campo Base Plaza de Mulas, Circunvalación 360, Ascensión al Cerro Aconcagua y Plaza Francia).

Escudero junto a Popi Spagnuoli y el resto de las integrantes de Mujeres a la Cumbre organizaron la primera expedición femenina al techo de África: monte Kilimanjaro (5895 msnm). En su página web puede conocerse en detalle las diferentes expediciones que han realizado y cómo participar de ellas.

La instructora de andinismo consideró que la montaña se ha puesto de moda y que los mendocinos muchas veces se confían y no contratan a un instructor profesional para realizar las excursiones: “Es importante para evitar cualquier tragedia, ir acompañado por un guía”, indicó y aconsejó informarse bien sobre la ruta que se va a recorrer, el estado del tiempo, llevar protección para el sol, hidratarse y en lo posible tener una base aeróbica para disfrutar mejor la actividad, entre otros puntos.

 

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