Las noticias que llegaron desde Buenos Aires y, principalmente, desde Córdoba provocaron tensión en la sede de Generación Zoe en Mendoza. “Pero está todo bien”, aseguró un colaborador local de la empresa sospechada por armar fraudes piramidales ya que ofrece a inversores inexpertos ganancias siderales en dólares.

De acuerdo con estimaciones, los miembros mendocinos de Zoe serían unos 2.000. La sede está ubicada sobre la Lateral Sur del Acceso Este al 1155 de Guaymallén. Allí la empresa tiene amplias oficinas, un aula para 500 personas y un salón de eventos.

Este lunes un grupo de unas 20 personas, la gran mayoría hombres jóvenes, estaba en el lugar. Hubo miradas desconfiadas y resistencia a hablar sobre la situación judicial de la firma tras los operativos en la ciudad cordobesa de Villa María. Allí las autoridades judicales investigan tres denuncias que derivaron en la detención de persona y en la emisión de órdenes de captura de otras ocho por los presuntos delitos de asociación ilícita y estafa.

Los procedimientos se realizaron a partir de denuncias por estafas mediante maniobras de inversiones con el sistema que se conoce como esquema “ponzi” o “piramidal“, que consiste en captar fondos con promesas de pago de generosas utilidades en intereses.

En tal sentido la fiscal de Instrucción de Villa María, Juliana Companys, ordenó la detención de Gabriela Fernanda Álvarez, Claudia Pereyra, Cristian Omar Delgado y Silvia Beatriz Luján.

En tanto emitió el pedido de captura internacional del titular de la compañía espiritual Generación Zoe, Leonardo Cositorto, quien estaría en República Dominicana. También las de Maximiliano Javier Batista, Claudia Javier Alvarez, Silvia Rosa Fermani, Silvina Verónica Abellonio, Silvio Eduardo Shamne, Ivana Analía Alvarez y Florencia Anahí Alvarez.

Situación “normal” en Mendoza

El esquema colapsa si no ingresan nuevos fondos, lo que genera preocupación y enojo en los ahorristas. Algo de eso ocurrió en las oficinas de Villa María, que bajaron sus persianas días antes del operativo judicial. Pero en Mendoza, al menos en apariencia, la situación es “normal”.

Durante la mañana de este lunes, la oficina ubicada en Guaymallén abrió sus puertas con cerca de 20 personas en su interior entre ahorristas y coaches que no superaban los 30 años. 

En medio del cimbronazo, las autoridades locales de la empresa prefirieron no brindar declaraciones, aunque un empleado que habló con la condición de mantener el anonimato, admitió que hay tensión.

El silencio, explicó la fuente, es para no generar mayor preocupación en los inversores. “El problema se da en Buenos Aires y Córdoba. Nosotros seguimos trabajando de la misma manera”, indicó.

Otros en cambio se limitaron a asegurar que “está todo bien” y hasta se mostraron optimistas: “Acá está la esperanza”, señaló un joven entre risas.

Cómo opera Generación Zoe

El “gancho” para atraer clientes es la firma de un contrato a cambio de servicios de coaching ontológico, espiritual y educación financiera en la empresa.

Para eso, la gente que se suma a la organización entrega sus dólares y recibe una renta mensual que, de acuerdo con la promesa de la firma que lidera Cositorto, se ubica por encima de los beneficios que suelen dejar otro tipo de inversiones.

De acuerdo con el sistema pensado por la organización, el inversor que se acerca hace un aporte de US$ 2.000, por ejemplo. Esta suma queda inmovilizada por un año y en ese lapso, cobra el 7,5% en dólares todos los meses.

Para agrandar la base de clientes, desde Zoe se les advierte a la gente que esa ganancia garantizada puede crecer si la persona presenta más “inversionistas” a la red.

Ese es justamente el requisito principal para que las estafas piramidales funcionen: invitar personas para subir al siguiente nivel y así acceder a mayores retornos de inversión. Sin embargo, el problema que se genera es que todo el tiempo es necesario sumar nuevos socios para no ser estafado.

Una vez que la base de la pirámide ya es demasiado grande, la cadena se rompe y la mayoría de los participantes pierde todo, hasta el dinero que invirtió al ingresar a la red.

La lupa sobre Generación Zoe se posó con fuerza durante el último mes. Ese sistema de funcionamiento de estafa piramidal fue el primer indicio para que la Justicia empezara a investigar el negocio.