La política mendocina está por desandar una maratón electoral de 40 días. Son tres las paradas electorales que tiene en este periodo que terminarán de configurar el nuevo orden en la provincia para los próximos cuatro años. Aunque sean dos las elecciones locales y una la nacional, las expectativas para una y otra son totalmente distintas. Cada fuerza a su vez tiene un horizonte de posibilidades diferente.
La primera de estas tres paradas es en una semana con las Primarias presidenciales del 13 de agosto, le siguen los comicios desdoblados del 3 de septiembre en siete departamentos y, por última, la madre de las batallas que definirá quién conducirá la provincia el 24 de septiembre.
Esta semana, los cinco candidatos a presidente que desfilaron por Mendoza exhibieron, al menos, tres verdades concluyentes para las campañas actuales: la partidocracia tradicional ya no existe, los actos masivos no generan empatía ni movilización y lo que prima son fenómenos nuevos de contacto directo con el votante que incluso para sus figuras emergentes son verdaderamente complicados de contener.
Massa unifica, Grabois dispersa
El primero de estos mensajes se ven en la dispersión de frentes que existe en el peronismo, pero a la vez en el internismo que predominó en la principal coalición opositora. En el primer caso, la llegada de Sergio Massa por un lado aglutinó al peronismo y al kirchnerismo.
Uno de los problemas que ha tenido la principal fuerza opositora de Mendoza es que no logró en las primeras dos elecciones de este proceso tener una foto que muestre la cohesión del peronismo. Esa foto, finalmente, la logró Massa el martes con una primera fila en la que comulgaron Emir Félix y Anabel Fernández Sagasti, los dos extremos del lazo que finalmente se tocan.

Ahora, con la mira puesta el domingo, la expectativa está puesta en cómo Massa impactará a nivel nacional, pero particularmente en Mendoza, con las variables macroeconómicas en contra, a pesar del anuncio destinado a la vitivinicultura -retenciones cero a partir de septiembre-. Lo que sorprendió fue la afirmación de Fernández Sagasti en La Paz este fin de semana, donde reconoció que el libertario Javier Milei tiene buena performance en la provincia, según las encuestas.
Pero a la vez el peronismo mendocino enfrenta otro problema: cuál es el porcentaje de votos que arrastrará Juan Grabois por dentro de Unión por la Patria y que puede achatar el techo de Massa.
El cordobés Juan Schiaretti, que vino el viernes, también da un margen a todo ese peronismo no kirchnerista que, en algún caso, encontró una chance con Omar De Marchi. El schiarettismo mendocino abreva, en parte, en la Universidad Champagnat, porque tiene a su ex rector, Raúl Mercau, y a algún otro dirigente de esa casa de estudios como candidatos.
Pero también al Park Hyatt se acercaron a escucharlo el ex gobernador Arturo Lafalla. Incluso una candidata que está en La Unión Mendocina, Flavia Manoni -candidata a senadora por el tercer distrito-.
Corazon y cerebro
El radicalismo mendocino ha sido Suiza en la feroz interna que han mantenido Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich a nivel nacional. Esta neutralidad o bipolaridad ha sido reconocida por el larretismo local que quedó después del quiebre con De Marchi, su principal operador. Si bien es cierto que hubo una bajada de línea en el cornejismo para jugar a favor de la candidata del “todo o nada“, a ambos contendientes se les organizó un acto que tuvo diferentes resultados, pero con las primeras líneas y candidatos. Eso sí, ya Hebe Casado no estuvo en el Teatro Selectro.
Los dos escenarios que se armaron para Bullrich, primero, y Larreta después muestran a la vez el carácter de cada figura del PRO. Al punto tal que el alcalde porteño tuvo que pedirles a los radicales que fueron a verlo al teatro del barrio Bombal que le pusieran “onda“. Sí, Larreta. Esta situación la expresó mejor un aliado en Cambia Mendoza: “Mi corazón dice Patricia, pero mi cabeza dice Horacio“. No hay dirigente en CM que no mire las encuestas y evada las definiciones tajantes.
Con un bullrichismo exultante en la provincia, porque considera que Patricia ganará en esta plaza, en el larretismo sin embargo consideran que hay un cambio de clima después de las elecciones de Santa Fe y aseguran que Horacio mide mejor en las encuestas presenciales que en las telefónicas. En esta última semana no aflojan: llegarán María Eugenia Vidal y la ministra de Educación, Soledad Acuña.
Puede decirse que la estrategia de Alfredo Cornejo para unificar la lista de candidatos y que el internismo que se registra con violencia en redes sociales se difumine en el territorio, ha dado éxito. En reserva, los candidatos a intendente revelan que lo primordial es asegurar el bastión propio, más allá de que en cada discurso Cornejo reafirme constantemente que es necesario un cambio en lo macroeconómico y que, por efecto de la teoría del derrame, si gana Juntos por el Cambio entonces Mendoza será beneficiada.
Eso mismo dijo este viernes por la noche en una cena en la llamativa bodega Marqués de Montecristo, elegida para el lanzamiento de la campaña de Mauricio Pinti, el crédito cornejista que quiere arrebatarle la intendencia de Maipú al PJ. Cornejo volvió a apelar a una palabra que está en su ADN político: “orden“. Y aseguró que sin este orden no se puede proyectar hacia adelante.

Salvo Ulpiano Suarez y Natalio Mema, ausentes con aviso por problemas de agenda, la cena en el salón de la ruta 60 aglutinó a la cúpula del radicalismo mendocino, con Cornejo, pero también con Rodolfo Suarez, que dio su espaldarazo a Pinti. Hubo ministros y legisladores, así como también referentes del socialismo y de Libres del Sur, que en las presidenciales van por fuera de Juntos por el Cambio. Eso sí, en los tres discursos de la noche, se filtró una preocupación: la arenga fue para convencer a la gente que vaya a votar.
Rock libertario
El tercer fenómeno sigue siendo inabordable, incluso para el propio Javier Milei, que lo encarna y hasta lo sufre. Aunque menor en cantidad de asistentes, el libertario volvió a dar una exhibición de lo que genera, principalmente, en jóvenes. El PD se movió cerca con sus dos candidatos a diputado nacional, Mercedes Llano y Facundo Correa Llano, y en la intimidad del Hyatt Milei les pidió al grupo de coordinadores de fiscales locales que el domingo próximo extremen los recaudos para cuidar el voto.

Milei llegó con un equipo de campaña ajustado a Mendoza de cinco a siete personas, entre ellos, dos custodios y sin su hermana Karina ni el armador Carlos Kikuchi. La agenda se terminó de decidir ese mismo día luego de unas cinco propuestas que les hicieron los demócratas. Eso sí: lo que pidió es el contacto directo con la gente. Pero aclararon que no estaba pensado de antemano que Milei diera un discurso, por eso no se armó escenario, para la desilusión de sus seguidores. La excusa también tenía un asidero: la multitud casi desborda la seguridad y hasta se registró alguna escaramuza que tuvo como principal cuestionado al dirigente libertario local Gastón Pescarmona.
En el tradicional partido conservador, aseguran que no han hecho encuestas, pero mantienen altas expectativas respecto a mediciones a las que han accedido extraoficialmente y que establecen un escenario de tercios entre las fuerzas. Entre ellas, las que realizan empresarios y no salen a la luz.
Pero más que nada la de un experimentado consultor local que se ha mostrado sorprendido por el nivel de adhesión del libertario en Mendoza. Pero hay una cuestión más en el PD que los lleva hacia los años ‘ 90, cuando todavía brillaban sin depender de milagros externos: consideran que hay un nivel de aceptación a la figura de Javier Milei que no es medida, un nivel de realidad no palpable por los sondeos y que mostrarían el grado de descontento con los candidatos tradicionales.
