La postulación del juez de la Suprema Corte Omar Palermo para ascender a la Cámara de Casación Penal de la Nación, sorprendió a algunos en el ámbito político y judicial, mientras que otros se la veían venir por el perfil que tiene el magistrado.

El supremo, especialista en derecho penal, apareció en el listado para ocupar uno de los puestos más destacados en Comodoro Py. Teniendo en cuenta que Palermo tiene “grandes chances” de aprobar el concurso, es que hay voces que ya manifestaron la preocupación por la vacante que puede dejar en el máximo tribunal provincial.

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En el entorno del Gobierno de Mendoza prefirieron no opinar al respecto, aunque dejaron en claro que el concurso federal es un proceso largo “que no se da de un día para el otro”. Esta postulación ocurre en medio de los cambios en la composición que se vienen dando dentro del Consejo de la Magistratura, tras el fallo de la Corte Suprema que declaró inconstitucional la ley de 2006 y dejó al órgano con una composición provisoria a la espera de que el Congreso sancione una nueva norma.

Pese a no querer opinar, en el Ejecutivo consideran que Palermo se siente más cómodo en el ambiente de Buenos Aires y reconocen que tiene “muchas posibilidades” de llegar.

Repercusiones

En los pasillos del Poder Judicial, algunos allegados a Palermo señalan que desde hace cinco meses tenían conocimiento de la decisión del juez. Las opiniones son variadas con respecto al garantista que mantiene desde hace años un enfrentamiento público con el senador nacional Alfredo Cornejo. Incluso algunos piensan que el ministro de la Corte sabe que el radical volverá a la gobernación y prefiere dejar ese lugar para evitar que vaya por él.

Otras personas afirman que esta será una oportunidad para el oficialismo de designar a un nuevo miembro en la Justicia mandando a algún “empleado obediente”. De hecho, señalan que el ministro de Gobierno, Víctor Ibañez, y el subsecretario de Justicia, Marcelo D´Agostino, podrían ser alguno de los “premiados” para aterrizar en la Suprema Corte.

Desde que el cornejismo aseguran que, más allá de las simpatías o antipatías de los candidatos que nominó el ex gobernador, todos tenían antecedentes jurídicos y académicos que los avalaban.

Los que lamentan su futura probable partida dan cuenta de que el magistrado, fundador de la agrupación “Justicia Legítima” -vinculada al kirchnerismo-, es un “independiente”. “Hay que fundar muy bien para votar en contra de Palermo, si ponen a alguien de menor perfil es más fácil”, sostienen los detractores del oficialismo. Actualmente, el juez integra la Sala II de la Corte junto a Mario Adaro y José Valerio.

Desde la oposición, algunos tienen una visión más optimista y consideran que lo “lógico” sería que, llegado el momento, al próximo juez lo designe el peronismo. “El problema es que (Alfredo) Cornejo se quiere quedar con el 100% de la Justicia, ya que ahora maneja el 90%”, señalaron.

Más allá de las cuestiones políticas, nadie pone en duda los conocimientos académicos de Palermo, siendo  una de las personas más calificadas del país para rendir para ese cargo. El juez ganó la beca de la Fundación Alexander Von Humboldt, una de las de mayor prestigio en Europa. Su director, Jesús María Silva Sánchez, es uno de los juristas más destacados del mundo en derecho penal.

Nuevos miembros

En los tiempos que se vienen podrían haber dos cambios trascendentales en la composición de la Corte. Por un lado, la potencial salida de Palermo abrirá la puerta a una vacante. La otra es que el supremo más lóngevo, Pedro Llorente (80), podría acogerse a los beneficios de su jubilación. Por esto, quedarían dos lugares clave para nombrar. Esa tarea le recaerá a Rodolfo Suarez o al próximo gobernador dependiendo de los tiempos.

Actualmente, el máximo tribunal está integrado por el presidente, Dalmiro Garay, que fue ministro de Gobierno durante la gestión de Alfredo Cornejo; José Valerio, postulado también por el exgobernador radical y María Teresa Day, que ingresó con la gestión de Rodolfo Suarez. En tanto, Llorente, llegó hace 35 años a la Corte respaldado por el entonces mandatario radical, Felipe Llaver.

El otro tridente lo integran el exministro de Gobierno, Mario Adaro, que fue postulado por el exgobernador peronista Celso Jaque; Julio Gómez y Palermo que fueron promovidos por el exmandatario del PJ, Francisco Pérez.