Los niños Ariel y Kfir Bibas, junto a sus padres.

El kibutz Nir Oz se encuentra intacto desde la masacre que desató la organización terrorista Hamás el 7 de octubre de 2023. Muy pocas cosas han sido alteradas y sólo para señalar dónde vivían las personas que fueron tomadas como rehenes y no volvieron a aparecer, además de los que murieron en el acto. Entre ellos, la familia Bibas.

La historia de los Bibas es paradigmática. Los niños del matrimonio formado por Yarden, el padre, y Shiri, la madre, fueron los rehenes más pequeños tomados por los terroristas. Ariel Kfir Bibas tenían 4 años y apenas 9 meses de edad, respectivamente, al momento de la atrocidad.

La casa de los Bibas, como el resto del kibutz -una comunidad agrícola típica de Israel- permanece tal como quedó tras el ataque. Lo único alterado es que el Gobierno israelí colocó las cuatro fotos de la familia sobre un sillón ubicado en una galería al ingreso de la vivienda.

El breve pero intenso recorrido de Canal 9 mostró apenas el interior de la vivienda. Cuando se inició el ataque, la familia se ocultó y logró sobrevivir a la primera oleada. Pero posteriormente los terroristas volvieron y los apresaron bajo amenaza de muerte. Ese fue el último momento en el que Yarden vio con vida a su pareja y a sus hijos.

Los distintos senderos que conectan el predio del kibutz también tienen marcas de la matanza. Por ejemplo, ahí pueden verse los rostros de otros argentinos cuyo paradero es desconocido y no se sabe si están con vida: se trata de Eitan Horn y Ariel Cunio, tomados como rehenes por Hamás. El padre de Eitan, Itzik Horn, habló este lunes con Canal 9.

En Nir Oz vivían alrededor de 400 personas que trabajaban y cumplían diversas tareas, en tanto que los chicos tenían una escuela en el lugar. Del total, 47 fueron asesinadas esa mañana y otros 76 secuestrados y llevados a Gaza.

Está ubicado a 90 kilómetros de Tel Aviv y a menos de dos kilómetros de la Franja de Gaza. Al momento de la visita de los enviados de Canal 9 al lugar, se sentían detonaciones por la actividad bélica más allá de esa frontera.

En el camino pueden verse dos banderas de distinto color. Las negras señalan dónde cayeron los habitantes del kibutz asesinados por los terroristas. Las amarillas constituyen el reclamo para que devuelvan a los rehenes. Permanecen los rastros de los disparos y lugares donde el fuego arrasó.

Otro detalle de la memoria de los israelíes es que han señalizado con un color rojo las casillas de correo para identificar a los caídos el 7 de octubre.