Las personas autistas presentan desafíos en algunas áreas del desarrollo: la interacción social, el lenguaje y la comunicación, la imaginación, la simbolización y el juego. El espectro autista tiene, además, diversas características que se presentan de manera diferente. Las personas autistas y sus familias conocen la importancia de los apoyos y ajustes.
La interacción social (por mencionar una de las áreas) presenta desafíos para las personas autistas, ya que como se menciona en el libro Trastornos Generales del Desarrollo (Junta de Andalucía, Consejería de Educación, Dirección General de Participación e Innovación Educativa): “El autismo es un trastorno presente desde el nacimiento o los primeros años del desarrollo que afecta a comportamientos esencialmente humanos como la interacción social, la capacidad de comunicar ideas y sentimientos, la imaginación y la capacidad de relacionarse con otras personas.”
Hasta hace poco tiempo el color representativo del autismo era el azul y su imagen se asignaba al rompecabezas. En las últimas investigaciones y declaraciones realizadas por autistas adultos verbales y por sus familias, se puede ver que el símbolo que prefieren es el del infinito multicolor, ya que representa la cantidad de características que se pueden encontrar en el espectro, como en el infinito, y porque se ubican dentro de la neurodiversidad.

El diagnóstico temprano es una gran herramienta porque permite poder trabajar y abordar la condición del espectro autista lo antes posible, y mejorar la calidad de vida.
En nuestro país existe un instrumento denominado M-CHAT-T, se trata de un cuestionario o lista de verificación modificada, que realiza una evaluación con alrededor de veinte preguntas, sobre el comportamiento de niños y niñas entre los 16 y los 20 meses de edad. En las últimas libretas de salud, aparece el M-CHAT-T, en la parte de los exámenes complementarios relevantes: “Protocolo de detección precoz de T.E.A./ realizó M-CHAT” debe ser explicado a las familias y completado en las consultas pediátricas. Se habla, desde hace varios años, del diagnóstico humanizado. El diagnóstico humanizado hace referencia al momento de comunicar el diagnóstico, debe hacerse de manera clara, poniendo énfasis en las alternativas y las terapias que ayudarán a obtener una mejor calidad de vida. Se trata de brindar un lugar de “empoderamiento”, de esperanza, de que se pueden hacer muchas cosas, y de que la participación activa de las madres y los padres puede cambiar la trayectoria en el desarrollo de su hijo o hija.
Indicadores tempranos en la condición del espectro autista
Existen algunas señales que podemos detectar desde la escuela o desde la casa, algunas son:
- No responde a su nombre
- Poco contacto visual
- Lenguaje escaso (repite sílabas o palabras)
- No señala o dice adiós
- Juego solitario
- Alinear objetos
- Movimientos continuos, repetitivos
- Intensas crisis y poca tolerancia
- Hiperactividad o pasividad
- Sensible a sonidos fuertes
- Intolerancia a texturas o alimentos.
- Poco interés por otros niños
- Camina sobre la punta de los pies
- Ignora órdenes simples.
- Observa en exceso artefactos giratorios
- Observa muchas pantallas (TV, celular)
Teniendo en cuenta la diversidad y los diferentes grados que se encuentran en el espectro, en el DSM-V, se clasifican según las necesidades de mayor o menor apoyo: grado (1 necesita ayuda) grado 2 (necesita ayuda notable) y el grado 3 (necesita ayuda muy notable). El autismo es definido desde el paradigma médico, todavía dentro de los T.G.D, y en el libro de Trastornos Generales del Desarrollo : “El autismo es un trastorno del desarrollo de origen neurobiológico que se define con base en rasgos comportamentales y del desarrollo”.
Las personas autistas pueden tener una mejora notable en su calidad de vida, cuando el acceso a los apoyos necesarios, es acompañado por parte de diferentes actores de la sociedad, como la familia, los profesionales médicos y terapeutas, docentes, acompañantes terapéuticos.
