Con el regreso de Avenida Brasil a la pantalla de Canal 9 Televida, de lunes a viernes a las 15, miles de mendocinos volvieron a emocionarse con la historia de Nina y Jorgito. Pero lo que muchos no recuerdan es que uno de los romances más importantes de la novela también se hizo realidad fuera de cámaras.
Los protagonistas Débora Falabella, quien dio vida a Nina, y Murilo Benício, recordado por interpretar a Tifón, comenzaron una relación durante las grabaciones de la ficción que en 2012 se convirtió en un fenómeno televisivo en toda Latinoamérica.

Aunque el público los vio enamorarse en la pantalla, la historia entre ambos había comenzado mucho antes.
Un vínculo que nació años antes
Falabella y Benício se conocieron en 2001 durante las grabaciones de El clon, una de las novelas brasileñas más exitosas de la época. Allí compartieron elenco, aunque sus personajes tenían una relación familiar y entre ellos solo existía una amistad.
Recién más de una década después, el destino volvió a reunirlos en Avenida Brasil.

Durante las largas jornadas de grabación nació el amor. Al principio mantuvieron el romance lejos de los medios, pero con el correr de los meses decidieron hacerlo público y rápidamente se transformaron en una de las parejas más populares de la televisión brasileña.
La relación se extendió durante siete años y siempre estuvo marcada por un perfil bajo.
Mientras compartían su vida personal, ambos continuaron desarrollando exitosas carreras actorales y se consolidaron como dos de las figuras más importantes de la ficción brasileña.
Sin embargo, en 2019 decidieron poner fin a la relación. La separación se produjo en buenos términos y nunca estuvo rodeada de grandes escándalos.
Desde entonces, cada uno continuó con nuevos proyectos profesionales y siguió adelante con su vida personal.
El paso de Nina por Argentina
Mucho antes de convertirse en la inolvidable protagonista de Avenida Brasil, Débora Falabella ya había tenido un vínculo con el público argentino.
La actriz vivió cerca de un año en Buenos Aires para participar de la versión brasileña de Chiquititas, una experiencia que recuerda como una de las etapas más importantes de sus primeros años de carrera.

Luego llegarían producciones como El clon, Sinhá Moça, Um Anjo Caiu do Céu y, finalmente, Avenida Brasil, la novela que la convirtió en una figura internacional.
Catorce años después de aquel fenómeno televisivo, la historia volvió a conquistar a los argentinos con su regreso a la televisión abierta. Y, junto con las inolvidables escenas de Nina y Tifón, también resurgió el recuerdo de un romance que nació frente a las cámaras y terminó convirtiéndose en una de las historias de amor más recordadas de la televisión brasileña.
