Mariana Juri.

El debate por las modificaciones al régimen de Zona Fría en la Cámara de Senadores -proyecto finalmente aprobado- expuso diferencias en la alianza política entre el oficialismo provincial y La Libertad Avanza. Durante la sesión en la Cámara alta, la senadora nacional por Mendoza, Mariana Juri (UCR), denunció los perjuicios que la quita del beneficio tarifario en el suministro de gas provocará a más de 400 mil hogares mendocinos, exceptuando a Malargüe. “¿Este proyecto tiene algún criterio técnico o es un capricho?”, lanzó.

Tanto Juri como Rodolfo Suarez votaron en contra. La postura de los senadores mendocinos marcó un evidente contraste respecto de lo ocurrido meses atrás en la Cámara de Diputados, donde los radicales alineados con Alfredo Cornejo, Lisandro Nieri y Pamela Verasay, acompañaron la iniciativa oficialista -incluso considerando que la legisladora había votado a favor de la creación de la norma en 2021-. Mención aparte para Luis Petri, que siendo radical hace 5 años acompañó y en su nueva etapa libertaria cambió de parecer.

“Improvisación y más injusticia”

Desde el arranque de su discurso Juri mostró su descontento: “Hoy es un día muy triste para la Argentina. Estamos sumando más improvisación y más injusticia en un tema trascendental como es la energía en la República Argentina”. En la misma línea, remarcó la falta de sustento en la toma de decisiones: “Estamos eliminando sin ningún criterio técnico que permita establecer un sistema más equitativo en la energía argentina. Primera gran inconsistencia”.

Para sostener su argumento sobre la arbitrariedad de los recortes, la senadora recurrió a las delimitaciones geográficas incluidas en la normativa. “En el mapa que el propio Ejecutivo usó para poder justificar el proyecto que se llama Zonas Frías, se incluyen las normas IRAM, las 11603 y la clasificación bioambiental de la República Argentina. Me voy a referir a la Zona 4″, aseveró.

A partir de allí, cuestionó las desigualdades que impone el nuevo esquema dentro de un mismo parámetro. “La Zona 4, llamada templada fría, allí están incluidos el 91% de los usuarios mendocinos. También incluye el noroeste de Chubut, las dos terceras partes de Río Negro, la mitad de Neuquén, el 80% del territorio de La Pampa y el centro-sur de Buenos Aires. Sin embargo, a los únicos que nos quitan el beneficio es a Mendoza y al centro-sur de Buenos Aires”, detalló. Ante esto, disparó: “¿Este proyecto tiene algún criterio técnico o es un capricho?”.

“No venimos a defender piletas climatizadas”

Juri salió al cruce de las justificaciones que circularon desde los sectores favorables al ajuste en los subsidios y apuntó a la protección del sector productivo frente a las inclemencias climáticas locales: “Escuché muchas falencias en estos días. Se dice que venimos a defender a los que tienen piletas climatizadas, por ejemplo. Nada más lejos que ello”.

“Por ese puñado de privilegiados que el Estado, por supuesto, debería estar quitándoles ese beneficio —a los del norte, a los del sur, a los del este, a los del oeste—, pero no dejaría de defender aquí, entre otros, a los productores de Mendoza, esos que pasan noches enteras combatiendo la helada para poder producir esos vinos que después nos enorgullecen en el mundo. ¿A esos les vamos a decir que no viven en una zona fría?”, planteó.

Asimismo, la legisladora expuso las contradicciones entre las distintas carteras del propio Gobierno nacional: “Y hablando de productores y heladas, hay otra inconsistencia en el proyecto. Hace algunos meses el Gobierno nacional dictó la Resolución 765, el 26 de mayo del 2026, para declarar en Mendoza la emergencia climática, principalmente por las heladas. Entonces, nuevamente la pregunta: ¿no somos entonces una zona fría?”.

Absurdos geográficos y climáticos

Durante otro tramo de su exposición, la senadora contrapuso las métricas térmicas del territorio mendocino con las de otras regiones del país que mantendrán el beneficio. “¿Cómo le explico a un vecino de la Ciudad de Mendoza, que hace unos pocos días fue la cuarta ciudad más fría del país, que no vive en una zona fría? Hay muchos ejemplos que podríamos poner. San Rafael tiene temperaturas mínimas promedios en invierno de entre 2 grados bajo cero y 1 grado, mientras que Santa Rosa, en La Pampa, tiene temperaturas mínimas promedios de 3 grados centígrados. Adivinen quién conserva el beneficio”, fustigó con una indirecta dirigida a la vecina provincia con la que mantiene una mala relación con Mendoza en el último tiempo.

Posteriormente, la senadora por la UCR profundizó en la situación de los departamentos del sur y en zonas de alta montaña: “General Alvear comparte exactamente la misma masa de aire frío continental y la misma cuenca gasífera que el norte de Neuquén. Sin embargo, el esquema propuesto traza una línea entre Mendoza y Neuquén. De un lado se protege el consumo de calefacción y del otro lado se penaliza a las familias enviándolas al escalón tarifario más alto”.

Sobre las zonas de cordillera, sentenció: “Es insostenible afirmar que un vecino de Uspallata o de Potrerillos, que vive a más de 2.000 metros de altura, con nieve e intemperie extrema, no habita en una zona fría. Con el criterio que se propone, la montaña mendocina pasa a ser tratada tarifariamente distinta solo por cruzar el límite hacia la cordillera patagónica. ¿Es acaso la nieve mendocina que enfría menos que la neuquina o la rionegrina?”.

Equilibrio fiscal, ‘tome y daca’ y asimetrías federales

Por otra parte, Juri desarmó la premisa del ahorro fiscal como motivo de la medida y criticó el uso político de los fondos. “Vinieron con la idea que este beneficio no se podía sostener por el equilibrio fiscal, el que estamos apoyando todos, nosotros en cada una de las leyes y sobre todo los argentinos de menos recursos. Pero resulta que ahora, de la manera más improvisada posible, salen con esta promesa de los subsidios de las zonas cálidas. No lo cuestiono. Digo sencillamente que no se puede ser parte de un ‘tome y daca’ con los mendocinos como víctimas”, aseveró.

A su vez, rechazó las críticas sobre el costo del subsidio para el resto de los contribuyentes del país: “También se ha dicho acá lo injusto que significa que algunos argentinos subsidien servicios de otros argentinos. ¿De verdad nos van a decir a nosotros, a los del interior, a los de Mendoza, a los de Córdoba, a los de Santa Fe, que hace años le estamos subsidiando el transporte público a CABA y AMBA?”.

Para cerrar, puso en duda el destino que tendrán las cuentas públicas tras el recorte de beneficiarios: “Se ha dicho también que atender este subsidio requiere cifras exorbitantes del Tesoro nacional. Lo cierto es que se atiende con un fondo fiduciario que, además de atender el gas natural, atiende el GNL y otros ítems. En el año 2025 el Tesoro solo debió aportar 8.000 millones”.

“Mi pregunta entonces: si ahora vamos a reducir a un tercio el beneficio, vamos a pasar de 4,2 millones a 1,1, sin que el proyecto proponga bajar ni un peso la alícuota del fondo fiduciario, ¿qué van a hacer con el sobrante de ese fondo? ¿Lo mismo que hacen con el sobrante del impuesto a los combustibles?”, concluyó la senadora en tono desafiante a la administración libertaria.

La intervención

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