Aunque no lo parezca, sobre todo por su capacidad de seguir atrayendo a nuevas generaciones de potenciales lectores y cinéfilos, Batman, el protector de Gotham, ya ha cumplido los 81 años, pero la llegada de su jubilación todavía está muy lejos.
No fue el primero, pero su debut en sociedad en 1939 lo pone entre los socios fundadores del cómic de superhéroes. Más de 80 años después, la idea, la figura y el mito de Batman son casi tan paradigmáticos como el concepto mismo de paladín enmascarado.
La idea del niño millonario que se preparó toda su vida para combatir el crimen, luego de presenciar la muerte de sus padres a manos de un ladrón anónimo que la ambición convirtió en asesino, parece ser infinitamente conmovedora.

La figura del caballero nocturno, que se inspiró en su propio miedo para diseñar la identidad del hombre murciélago, está en la conciencia colectiva prácticamente a nivel global.
Y el mito del señor oscuro de Ciudad Gótica (que junto con la Atlántida, debe ser la ciudad ficticia más presente en la cultura general de la humanidad), de un hombre al que su obsesión transformó en el espíritu de las sombras
