Tras la media sanción en Diputados, el proyecto de interrupción voluntaria del embarazo tendrá un camino más difícil en el Senado. Hasta ahora, 36 legisladores están en contra y 34 a favor, pero en el oficialismo confían en revertir esa tendencia.
La encargada de esa difícil misión es la mendocina Anabel Fernández Sagasti, la legisladora de mayor confianza de la vicepresidenta Cristina Kirchner que deberá conseguir los apoyos que faltan para convertir en ley la iniciativa.
Si bien por el momento los “celestes” tienen una leve ventaja, hay temor en el sector por posibles “sorpresas” de último momento, como alguna ausencia inesperada de legisladores que contaban votando en contra de la ley que impulsa el Poder Ejecutivo.
La Cámara alta cuenta con 72 representantes. Los dos restantes son el tucumano José Alperovich (de licencia tras ser denunciado por abuso sexual) y Lucila Crexell, quien en 2018 se abstuvo en la votación pero ahora podría acompañar la iniciativa.
“Creo que esta vez hay mayor vocación de gente a favor en el Senado, que hace dos años”, dijo recientemente la senadora neuquina.
Según publicó el diario Clarín , de los 40 integrantes de la bancada del Frente de Todos habilitados para votar, hay 23 que se muestran a favor de la legalización del aborto y 17 en contra. A este último grupo apuntará la Casa Rosada para sancionar la ley.
La intención es que la sesión se desarrolle el 29 de diciembre, siempre y cuando Fernández Sagasti cumpla con su misión. En caso de empate, la definición quedará en manos de Cristina Kirchner, quien ya anticipó su apoyo al proyecto.
