Mientras el Gobierno trata de “blindarse” ante el impacto negativo que significaría un nuevo default y restringe el acceso al mercado cambiario, la venta de dólar informal no se interrumpió y permitió el resurgimiento del “dólar puré”.
La operatoria es ilegal (transforma plata blanca en negra) pero nadie puede negar su existencia. Menos aún en momentos donde la brecha cambiaria se aproxima al 40%.
“Hacer puré” -su nombre se debe a la mezcla de diferentes tipos de dólar- consiste en comprar los dólares que permite el cupo mensual en el mercado formal (actualmente 200 por mes) para luego venderlos a un precio mayor en el mercado paralelo. El objetivo es aprovecharse de la gran brecha entre el dólar “solidario” (el que se compra por homebanking) y el paralelo para ganar cerca de 4.000 pesos.
El mecanismo tuvo su apogeo en la etapa del primer cepo cambiario, entre 2011 y 2015, y hoy volvió el juego aunque con restricciones más importantes.
El primer paso es comprar los 200 dólares que permite el cepo cambiario por homebanking. Con impuesto PAIS incluído, la semana pasada el billete cotizaba a $88,27. En este caso, se necesitan $17.654.
Luego hay que recurrir al mercado informal, donde la cotización para la compra de dólares era de $108. Por ese valor, se conseguirían $21.600.
Es decir que si se venden esos 200 dólares, se podría ganar 20 pesos por billete. O mejor dicho, cerca de 4.000 pesos en total. La cifra puede variar dependiendo de los precios a los que se hacen la compra y la venta.
Además hay que recordar que desde mediado de abril se puede depositar o retirar dólares en efectivo en las cajas de los bancos, pero siempre con turno previo.
