Un caso con más de 28 años sin resolución. Declaración de cientos de testigos. Pruebas trascendentales y poco relevantes. Policías que callaron y ocultaron información. Rastrillajes en fosas comunes no identificadas en el cementerio de Capital. Inacción de la Justicia en los primeros años.
Todos estos resultados negativos llevaron a una clara conclusión: el Estado de la provincia de Mendoza fue el responsable de la desaparición forzada de Paulo Cristian Guardati en mayo de 1992 en el popular barrio La Estanzuela, ubicado en el oeste de Godoy Cruz.
Más allá de esto, el expediente no está cerrado. Lo tiene en su despacho la fiscal de Homicidios Claudia Alejandra Ríos desde hace diez años.
Pasa el tiempo pero igual se suman pruebas periciales y documentales y surgen nuevas líneas investigativas a trabajar, aunque cada vez más difíciles de comprobarlas.
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En los últimos días, el sumario volvió a reactivarse con la declaración de un nuevo testigo, un policía retirado que fue trasladado al destacamento del citado barrio un año después de que dejaran de ver al joven, que por aquellos días tenía 21 años.
El declarante, quien actualmente pasa sus días condenado en la cárcel de San Felipe, decidió hablar ante la fiscal Ríos (a través de videoconferencia) y detallar una versión que poco –o casi nada– se trabajó: mencionó que la vieja Brigada Nocturna de Investigaciones, la que estuvo activa hasta hace unos cinco años y la integraban entre ocho y diez efectivos de las diferentes divisiones de esa dirección en forma rotativa, pudo tener algo que ver con la privación ilegítima de la libertad y el posterior asesinato de Guardati.
De acuerdo con la información a la que accedió El Sol, el testigo apuntó contra el policía que fue acusado de llevarse arrestado a Guardati después de una fiesta que se desarrolló en la barriada entre las 4.30 y las 5.30 del 24 de mayo del 92 y una posible relación de amistad que tenía con uno de los miembros de la fuerza que integró la citada brigada entre la noche del sábado 23 y la madrugada del día siguiente.
La versión más fuerte que tuvo la causa es que un policía de civil detuvo a Guardati a unas cuatro cuadras del destacamento después de algún cruce verbal que habían mantenido durante el baile desarrollado en la escuela Atilio Anastasi.
Hubo tiros al aire y una corta persecución después de que, al parecer, Guardati le arrojara una piedra por la bronca que mantenían.
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La hipótesis agrega que el efectivo lo esposó o ató y luego lo trasladó hasta dejarlo alojado en una de las celdas del destacamento.
Debido a esto, otros tres uniformados que se encontraban de guardia ese día terminaron procesados en los primeros años del caso hasta que, finalmente, todos terminaron sobreseídos por falta de pruebas.
La declaración del testigo difiere, en parte, de la reconstrucción que hicieron los primeros nueve magistrados que tuvieron participación en el expediente durante los primeros cuatro años de instrucción.
Contó hace pocos días que, meses después de estar operativo en el destacamento, uno de los amigos de Guardati , que fue testigo de cómo se lo llevaron esposado (en total, eran cuatro los conocidos que vieron que lo reducía un hombre de civil, pelo corto y una pistola calibre 9 milímetros), fue trasladado al destacamento por averiguación de antecedentes.
Y aportó que pudo cruzar algunas palabras con él cuando le dijo que “temía que le pasara lo mismo que a Guardati”, como contaron las fuentes del caso a este diario.
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Los amigos eran César Oscar Altamiranda, Ricardo Hernán Andrade, Roberto Carlos Ramírez y Cristian Walter Reinoso. El joven –el policía retirado señaló que se trataba de Ramírez– le dijo que tenía detalles que no le había contado a la Justicia y que vinculaba a uno de los efectivos de la brigada nocturna con el que se encontraba de civil y se llevó detenido a Guardati.
Describió, de acuerdo con lo que aportaron las fuentes, que el policía había aprovechado la relación de amistad que tenía con uno de sus colegas que esa noche integró la brigada –a quien apodaban “Cholo”– para convocarla e ir a buscar a Guardati después de la discusión que había protagonizado en el festejo.

Entendió por su trabajo que, al contrario de lo que sostiene la hipótesis más fuerte, Guardati nunca estuvo alojado en calidad de aprehendido en la dependencia policial porque, en realidad, fue introducido en el vehículo utilitario que utilizaba la brigada mientras se encontraba en la vereda de ingreso al destacamento.
Así las cosas, trascendió que la fiscalía podría llegar a pedir una serie de informes con el objetivo de conocer quiénes fueron los policías que formaron parte de la brigada nocturna los días citados.
Un expediente con 24 cuerpos
– En los primeros cuatro años de instrucción participaron nueve jueces.
– Hubo cuatro policías procesados pero terminaron sobreseídos.
– El sumario tiene 24 cuerpos. Cada uno está formado por 250 fojas.
– La Justicia solicitará (en los próximios días) que se actualice el monto de la recompensa a 300.000 pesos.
