La Justicia dictó la prisión preventiva a los dos primos que estafaron a más de 800 personas realizando compras en Mercado Libre con tarjetas de crédito de otras personas en San Rafael.
La medida fue tomada por David Mangiafico, a cargo del Juzgado Penal Colegiado N°2, sobre los dos primos que fueron detenidos en una serie de allanamientos tras denuncias de ciberestafas por compras en todo el país, durante alrededor de un año y con perjuicios que superaron los 70 mil dólares a través de páginas falsas de entidades bancarias.
Los detenidos por la causa de defraudación son Gastón Sebastián García Soto y Marcos Agustín García Gasques, que fueron imputados por el delito de asociación ilícita en calidad de organizadores, en concurso real con múltiples hecho de defraudación por el uso de datos de tarjetas de crédito/débito. Todo, por un total de 832 hechos, en concurso real entre sí, en calidad de coautores.
La investigación sobre los primos oriundos de San Rafael se inició a partir de una denuncia realizada por Mercado Libre, que detectó los fraudes a través de su plataforma y ubicó el origen: las direcciones IP de las computadoras utilizadas estaban ubicadas en Mendoza.
La empresa de comercio online procedió a denunciar los ilícitos porque los titulares de las tarjetas desconocían los montos de los consumos en su tarjeta.
La fiscal Gabriela García Cobos ordenó una serie de medidas y avanzó con la detención e imputación de los dos jóvenes de 21 y 23 años domiciliados en la localidad de Cañada Seca.
Los primos imputados se encuentran alojados en la Penitenciaría. Mangiafico determina la prisión preventiva en delitos que no son excarcelables.
Cómo era la maniobra de fraude y en qué se invertía la plata
La investigación de las estafas arrancó con las denuncias que comenzó a recibir la Unidad Fiscal de Delitos Económicos e Informáticos de la Primera Circunscripción.
Los usuarios de las tarjetas denunciaron ante la aplicación montos pequeños que no reconocían como gastos propios. Los hechos fueron acumulándose y se detectó un patrón.
Los primos engañaban a sus víctimas a través de maniobras de phising: los damnificados cargon sus datos personales en sitios falsos.
A través de otra app, Cafecito, redirigían los montos para ser invertidos en criptomonedas.
