Lo que parecía semanas atrás que iba a ser un palco vendimial con fuerte presencia política, no lo fue tanto ya que el gobernador Francisco Pérez estuvo acompañado, en su segunda fiesta a cuesta, por el vicepresidente de la Nación, Amado Boudou como máxima figura del Gobierno nacional, igual que lo ocurrido hace un año.

La ausencia de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner le quitó brillo político al máximo festejo provincial, y la presencia de otros mandatarios se redujo a la asistencia del gobernador de Salta Juan Manuel Urtubey. Luego, del gabinete nacional, el ministro de Agricultura, Norberto Yauhar y el jefe de la cartera de Turismo, Enrique Meyer, completaron el electo oficial que envió la Casa Rosada a Mendoza.

Tampoco hubo en el palco oficial presencia de figuras del mundo del espectáculo, como hace años era costumbre que viniera Mirtha Legrand, o en una ocasión más reciente, Ricardo Fort. Por lo que los lugares en el sector exclusivo, ubicado sobre calle Chile casi Espejo, frente a la plaza Independencia, quedó todo dispuesto para que fuera cubierto por los intendentes de la mayoría de los departamentos, más funcionarios del gobierno provincial, miembros de la Corte de Justicia provincial y los representantes de cuerpos diplomáticos y consulares.

Pareciera que el poco peso político a nivel nacional en el palco oficial le hubiese sacado trascendencia al Carrusel, pero si esto sucedió no se notó en los rostros alegres de los funcionarios locales, en especial en el de Pérez.

Sucede que tal vez uno de los temores máximos que se tenía en el elenco gubernamental local, y que era una gran marcha de docentes reclamando mejores salarios como apertura del paso de los carruajes con reinas, se neutralizó ayer.

Que el viernes haya quedado en suspenso un paro de 72 horas y que no haya habido movilización de docentes en el Carrusel, ha sido festejado en el Gobierno provincial, aunque no lo demuestren, y si bien saben que esta tregua del gremio del SUTE durará tal vez una semana.

Además, el reclamo antiminero no fue tan masivo como en la edición 2012 del Carrusel. Y como dijo en confidencia un integrante del equipo de gobierno de Pérez: “hay que pasar la Vendimia, y se logró”.

En el inicio de la semana, el próximo conflicto que se avecina es el de ATE Salud y Ampros, lo que será una pelea que si bien ya se ha iniciado se profundizará a partir del próximo martes. Eso es bien sabido en el Cuarto Piso de Casa de Gobierno, pero para eso aún falta.

Para hoy, lo que queda es ver cómo se monta el operativo de blindaje de posibles silbidos al Gobernador, otra prueba a superar, de la que si sale ileso Pérez, pondrá en la historia a la Vendimia 2013 como tal vez de escaso glamour político, pero sin complicaciones.

Para la historia repetida, quedará los funcionarios recibiendo cientos de regalos que llegaban de los carros vendimiales, un público que le presta más atención a las reinas, murgas, agrupaciones gauchas y demás cotillón típico de esta fiesta, que a los políticos, en una jornada que hasta la siesta puede ser sintetizada como de buen sol y buen vino.