La causa por el crimen en el asalto a un departamento donde se ejercía la prostitución en Ciudad sigue sumando sospechosos, y el viernes se entregó un menor de 15 años que era buscado. Pero, debido a que es inimputable, los Equipos Técnicos Interdisciplinarios (ETI) dispusieron a las pocas horas que regresara a su casa, bajo la tutela de su madre.
El adolescente fue identificado por pesquisas del caso como uno de los asaltantes que irrumpieron en el domicilio céntrico y mataron a Marcos David Figueroa, un señalado proxeneta, cuando se escapaban del lugar con algunas pertenencias.
El expediente tiene a una mayor de edad detenida: Sofía Camila Ibarra (20), alias Camilita. Mientras que resta otra chica y tres varones más por capturar, todos menores de edad, según fuentes judiciales.

El viernes, la fiscal Claudia Ríos, que lidera la pesquisa, imputó a la joven por el delito de homicidio criminis causa en concurso real con asalto agravado por el uso de arma de fuego y por ser en poblado y en banda, calificación que prevé como única pena la perpetua.
En ese paso por la oficina de la representante del Ministerio Público, la Camilita se negó a declarar.

Casi en paralelo, detectives del caso se dirigieron hasta el domicilio de uno de los menores sospechados y, tras hablar con su madre, esta lo entregó y lo puso a disposición de las autoridades judiciales. Al igual que la joven detenida el día anterior, el adolescente se negó a aportar información alguna sobre el hecho.
Luego, se le dio intervención al ETI y los especialistas decidieron que quedara nuevamente a cargo de su progenitora. Eso, pese a que la mujer les había dado a entender a los policías que se le dificulta controlar a su hijo, revelaron fuentes cercanas a la causa.
El hecho
El asesinato tuvo lugar el domingo 31 de mayo alrededor de las 14.45, cuando sujetos llegaron a bordo de un remís e irrumpieron en el “bulo”, localizado en un complejo de Patricias Mendocinas 743 de Ciudad, a poco más de 50 metros del cruce con Colón.
Con armas de fuego, los sospechosos amenazaron a las tres trabajadoras sexuales que se encontraban en el lugar junto con Figueroa.

Cuando los maleantes se daban a la fuga, la víctima fatal los persiguió y uno de ellos le propinó un disparo en la cabeza con una pistola calibre 22.
El plomo le produjo a Figueroa graves daños, por lo que fue trasladado al Hospital Central, aunque ingresó con muerte cerebral. Pese a los esfuerzos médicos, el hombre pereció alrededor de las 20.
Primero se creyó que era un problema entre conocidos, pero luego se confirmó que se trató de un asalto.
