Si, como dijo Alfredo Cornejo antes de votar, las PASO son una señal que entrega la ciudadanía y que el poder político debe interpretar, el gobernador y su círculo de confianza tendrán ahora que analizar muy bien lo que ocurrió este domingo en Mendoza.
Hay un dato que es indiscutible. La lista de Cambiemos encabezada por Claudia Najul ganó cómodamente las Primarias, superando por aproximadamente 8% al justicialismo (Somos Mendoza), donde Omar Félix sufrió más de lo esperado para derrotar al kirchnerista Juani Jofré.
Pero existe otro análisis que seguramente no pasará de largo en Casa de Gobierno. Porque además de competir contra Somos Mendoza, FIT y otras fuerzas, el radicalismo se enfrentaba cara a cara con la gran elección que hizo hace cuatro años, que le permitió poblar la Legislatura para marcar la cancha en los últimos años de gestión de Paco Pérez y darle herramientas a Cornejo en sus primeros años como gobernador.
Y allí claramente sale perdiendo.
El pasado condena
El cornejismo salió victorioso pero el resultado no fue descollante. En cambio, en las PASO realizadas el 11 de agosto de 2013, con Julio Cobos como cabeza de lista, el radicalismo arrasó al PJ. Fue 44,13% para el ex vicepresidente contra 26,52 del justicialista Alejandro Abraham y 7,61% del por entonces sorprendente candidato del FIT, Nicolás del Caño.
Es decir que la diferencia conseguida hace cuatro años, que se acercó al 18%, ahora se redujo prácticamente a la mitad.
En las generales de 2013 la UCR mendocina incluso logró ampliar esa diferencia y colocó tres diputados en el Congreso Nacional, mientras que uno fue del PJ y otro de la Izquierda.
El problema ahora para el cornejismo es que si la tendencia de las elecciones de este domingo se mantiene en octubre, gracias al sistema D’Hont, la UCR y sus aliados correrían el riesgo de perder una banca en el Congreso Nacional.
Hasta el momento, si no hay cambios drásticos en octubre, Cambiemos y Somos Mendoza tendrían dos diputados nacionales cada uno. El quinto se lo disputan el oficialismo, que parte con ventaja pero no puede confiarse, y el FIT.
Sin embargo lo más preocupante para Cornejo es que podría perder poder en una Legislatura que hasta el momento manejó con mano firme gracias a la mayoría que tendrá en ambas cámaras hasta el recambio, en mayo del año próximo. Recién después del 23 de octubre se sabrá si podrá mantener ese liderazgo o comenzará a cederlo sesión tras sesión.
