La Justicia confirmó la prisión preventiva contra Sofía Camila Ibarra, alias la Camilita, la joven de 20 años acusada por el crimen en un asalto de un señalado proxeneta en un bulo del centro de Ciudad.

La víctima, Marcos David Figueroa (30), fue ultimada de un balazo en la cabeza por uno de los delincuentes durante un forcejeo.

El señalado autor del disparo letal, un menor de 15 años, está prófugo. Bajo esa condición también se encuentra Fernanda Albares, quien también está sindicada de participar en el hecho de inseguridad que terminó en muerte.

Por su parte, el expediente tiene otro imputado: Martín Ezequiel Saravia (20), cuya defensa optó por no participar de la audiencia de apelación.

Al igual que la Camilita está acusado por el delito de homicidio criminis causa en concurso real con robo agravado por el uso de arma de fuego, por ser en poblado en banda y por la participación de menores, con el que arriesga un condena a prisión perpetua.

La causa también tuvo otros dos adolescentes demorados, conocidos como el Juanpi y el Brandito, ambos de 15 años al momento en que se cometió el asesinato. Los dos recuperaron la libertad en pocas horas, tras ofrecer una declaración informativa, por ser menores inimputables.

Con respecto a la medida de coerción que pesa sobre Ibarra y Saravia, la misma había dictada en julio por el juez Diego Flamant, del Juzgado Penal Colegiado Nº 2. En esa ocasión, los defensores pidieron la domiciliaria pero se la denegaron.

Tras esa audiencia, los representantes legales de la Camilita apelaron el fallo y este miércoles el juez Agustín Chacón, del Tribunal Penal Colegiado Nº 1, no hizo lugar al recurso.

Ver también: Crimen en un asalto en Ciudad: “No sabía que llevaban armas”

Tras esa audiencia, los representantes legales de la Camilita apelaron el fallo y este miércoles el juez Agustín Chacón, del Tribunal Penal Colegiado Nº 1, no hizo lugar al recurso. 

Por esa razón, la joven deberá continuar tras las rejas a la espera de que la causa sea elevada a juicio. Eso, a menos que los defensores presenten un recurso de casación con la intención de buscar una última chance para que zafe de la cárcel. 

¿Planificadora?

La Camilita no sólo fue la primera detenida del caso, cuatro días después del hecho de sangre, sino que también es la sospechosa clave del expediente para los detectives. 

La razón es que de los testimonios y demás pruebas recabadas surge que la joven estuvo a cargo de la planificación del atraco en el departamento en el que se ejercía el trabajo sexual.

La hipótesis principal sostiene que Ibarra había trabajado como meretriz a comienzos de este año en ese lugar. Conocía los movimientos y también el dinero que solían manejaba Figueroa durante los fines de semana.

Ante eso, cuando estaba en la casa de su amiga –Albares– en el barrio San Martín, tuvo la idea de asaltar el lugar. Todo surgió ante la necesidad de dinero que tenían para comprar estupefacientes y alcohol cuando se juntaron con los tres menores y Saravia, indica la reconstrucción de los investigadores. 

Alrededor de las 14 de ese domingo 31 de mayo, el grupo de jóvenes utilizó el celular de una familiar de Albares para contactarse a través de Whatsapp con una “agencia” de remises truchos. Dos vehículos llegaron hasta la puerta de la vivienda del oeste capitalino para trasladar a los sospechosos. 

Pasadas las 14.30 llegaron hasta el complejo de departamentos de calle Patricias Mendocinas 743, donde funcionaba el bulo, a pocas cuadras de los Tribunales provinciales.

Sólo los varones se bajaron, con armas de fuego, mientras que las chicas esperaron en uno de los remises. Fueron los mismos choferes quienes describieron el accionar de los acusados días después en el expediente.

Lo cierto es que los asaltantes ingresaron a lugar y atravesaron un pasillo que para llegar hasta el departamento. Allí los tomó por primera vez una cámara de seguridad del complejo.

Acto seguido, subieron unas escaleras que conducen a la puerta del lugar donde se encontraba Figueroa con las trabajadoras sexuales.

Tras irrumpir en el lugar, apuntaron con armas a las víctimas y les exigieron el dinero. Pero, quizá debido a la cuarentena, las mujeres prácticamente no habían tenido actividad, por lo que no había plata.

Frente a eso, les sustrajeron algunos bolsos con pertenencias y las zapatillas que llevaban puestas en ese momento.

Luego, se dieron a la fuga corriendo. Pero Figueroa salió tras ellos y pudo retener a uno en el pasillo, situación que fue captado con detalles por la cámara.

Detectives detallaron que el video muestra a Figueroa tomando del cuello al maleante, pero este intenta zafarse. Allí se produce un forceje, en el que el adolescente saca una pistola calibre 22, la cual tenía oculta bajo su pantalón, a la altura del tobillo.

Así, le coloca el arma en la frente y gatilla, depositándole un proyectil en la cabeza.  

Figueroa fue llevado al Hospital Central, pero ingresó con muerte cerebral. Alrededor de las 20, dejó de existir.