Sin duda que a los largos meses de aislamiento por la pandemia mundial decretada por el Coronavirus, la tecnología fue la gran aliada para sortear la falta de comunicación presencial de miles de personas. Y es que tendencia que ya se venía dando desde tiempo de estar ‘hiperconectados’ y de forma ‘online’ la mayor parte del tiempo, este escenario especial e inesperado, aumentó mucho más estos comportamientos, sin importar género ni edad.
Pero, ¿qué problemas puede traer consigo esta dependencia a la tecnología y al estar en contacto?
De hecho, la respuesta a esta pregunta puede tener como respuesta a la Nomofobia, es decir, el riesgo de caer en una adicción al teléfono celular.

Si bien las nuevas tecnologías y los smartphones han hecho que la vida sea mucho más fácil como por ejemplo, hace algunos años se tenía que ir al banco para hacer una transferencia de dinero mientras que en la actualidad, en un solo click se puede realizar en casa. No obstante, el uso de estos dispositivos se debe hacer de forma responsable.

¿Cuáles son los síntomas de la nomofobia?
La nomofobia es una terminología que proviene del inglés. En concreto, de la abreviatura ‘no-mobile-phone phobia’, lo que significa el temor a estar sin el teléfono. Dicha dependencia al celular se está extendido tanto en la sociedad que ya se han realizado algunos estudios para evaluar las consecuencias y tratamientos para el mismo.
A pesar de que para algunos especialistas no lo consideran una patología o un trastorno del comportamiento, los síntomas que la caracterizan ya se han definido.
1. Mirar constantemente el celular
Al igual que ocurre con el phubbing, las personas que padecen nomofobia están todo el rato mirando su dispositivo. El enganche que tienen es tal que necesitan ver si les ha llegado un mensaje, mirar las redes sociales o cualquier cosa en el teléfono en todo momento.

2. Perder horas de sueño por estar usando el celular
Sí, puede sonar muy fuerte, pero es una realidad. De hecho, la gente se quita horas de sueño por estar chequeando las redes sociales.
3. No apagar el teléfono
Aquellos que tienen dependencia de su smartphone nunca lo apagan. Algunos argumentan que lo dejan encendido para que suene la alarma. No obstante, es una mera excusa. En realidad lo que desean es ver si tienen alguna notificación cuando se levantan a mitad de la noche para ir al baño.
4. Estresarse al no tener batería
El mero hecho de pensar que se puedan quedar sin batería hace que se pongan muy tensos. Es por ello que a cualquier lado donde van buscan un enchufe para poder cargarlo.
5. Rechazar ir a algún sitio si allí no hay cobertura
La necesidad de estar conectados en todo momento es tan grande que los que padecen de nomofobia rechazan la invitación de ir a lugares donde saben que la cobertura es muy mala o inexistente.
6. Dolor de cabeza
Estar tan pendiente del celular puede provocar en la persona dolor de cabeza o jaquecas. Asimismo, el cuello y las cervicales se resienten gravemente. Esto es por estar todo el día con la cabeza para abajo y en tensión.
7. Taquicardias y ansiedad
La adicción al teléfono puede llegar a producir palpitaciones o taquicardias, especialmente cuando no pueden hacer uso de su aparato. Esta situación también puede crear ansiedad.
Además, una de las consecuencias más notables de la nomofobia son las graves alteraciones del sueño que provoca. Dichas dificultades para descansar pueden afectar negativamente al rendimiento de la persona, a su humor y a su salud, en general.

Otro de los problemas es la baja autoestima que puede desarrollar la persona al idealizar la vida de los demás. Siempre se debe tener en cuenta que lo que pasa en las redes no refleja la vida al 100 % de los otros.
La pérdida de privacidad es otro de los efectos de esta dependencia. A esto se le debe añadir que el riesgo de padecer alguna estafa en la red aumenta.
Las relaciones interpersonales también se ven perjudicadas ya que la persona deja de relacionarse con su entorno. Esto puede crear aislamiento y que el individuo deje de tener una vida social activa.

Su tratamiento
Antes de hablar del tratamiento, hay que destacar que lo primero que se debe hacer es reconocer que se tiene nomofobia. Si cumples tres de los síntomas expuestos, se debería tener en cuenta que es posible tener esta dependencia y acudir a un profesional de la salud para que pueda asesorar.
Para combatirla, al igual que se hace con cualquier otra adicción como puede ser la del juego, se debe seguir un protocolo estructurado en varias fases. En estas se enseña al paciente a controlar angustia y a que modifique los comportamientos compulsivos que tiene con el teléfono.

Asimismo, otro punto interesante de la terapia será el refuerzo en la autoestima, al igual que la concienciación de que se debe vivir el momento e interactuar con los demás y el entorno sin necesidad de estar conectada a un teléfono.
Como método de prevención del miedo a no tener el smartphone, es muy importante comenzar a educar a la ciudadanía. Empezar por los pequeños y adolescentes es la clave para evitar que padezcan este problema en el futuro. La cuestión no es prohibirles que lo utilicen, sino enseñarles la manera adecuada de hacerlo. Asimismo, fomentar que hagan actividades al aire libre y se relacionen con los demás reducirá las posibilidades de que padezcan nomofobia.
