La venta de drogas en las cárceles es un método de supervivencia de algunos internos. Empiezan a involucrarse en ese estilo de vida a cambio de unos pocos pesos u otros elementos de valor que sirven para llegar a otros presos.
El ex jefe de la barra de Godoy Cruz Daniel Rengo Aguilera, quien fue condenado el miércoles a 12 años de encierro por liderar una banda narco desde el penal, declaró que las fallas en el sistema carcelario provocan que los reos se inicien en el pequeño mundo del narcomenudeo para sobrevivir.
Un caso fue el del interno Jorge Dionel Oro Macedo, de 36 años, quien fue condenado el martes a tres años de prisión efectiva por tenencia simple de estupefacientes cuando se encontraba en agosto del año pasado en el Complejo Penitenciario III, Almafuerte, de Luján.
Ver también: Condenaron al Rengo a 12 años por liderar una banda narco desde el penal
En un primer momento, el fiscal que calificó la conducta del interno, Fernando Alcaraz, señaló que Oro cometió el delito de tenencia de estupefacientes con fines de comercialización.
Para los investigadores de la Dirección de Lucha contra el Narcotráfico y los penitenciarios que dieron con la droga, después de un análisis de la prueba, el detenido vendía la droga.
A la hora de terminar el proceso, la defensa de Oro y la fiscalía de Cámara acordaron cambiar la calificación a tenencia simple de drogas en calidad de autor más la declaración de reincidencia. Pactaron la pena en un juicio abreviado y el juez Alejandro Waldo Piña lo condenó.
Lo cierto es que fuentes penitenciarias y policiales detallaron que el interno se dedicaba a la comercialización de drogas y por eso requisaron su celda el 4 de agosto del año pasado. A las 18.20 de ese día, los agentes ingresaron a la celda 560 (ubicada en el Módulo 5, ala 4) y realizaron una requisa.
Cuando llegaron al colchón donde dormía Oro Macedo, hallaron una importante cantidad de droga –cocaína y marihuana– fraccionada. También, dinero en billetes de distinta denominación.
El resultado del procedimiento permitió conocer que se trataba de 23 cigarrillos de marihuana artesanal, un envoltorio de nailon con dos trozos de esa droga (arrojó un peso total de 22,6 gramos) y 11 nudos de cocaína que hicieron un peso total de 3,2 gramos.
Por su parte, el dinero estaba distribuido en un billete de 500 pesos, uno de 200 y tres de 100 pesos.
Con todo esto, se le inició una nueva causa. Se encontraba preso cumpliendo una pena de seis años de cárcel por robo agravado por el uso de arma, daño simple y violación de domicilio otorgada por la Séptima Cámara del Crimen del 23 de mayo del 2016 (lo habían detenido el 27 de octubre del 2015) y terminaba de purgar esa pena el 27 de octubre del 2021, por lo que se le declaró la reincidencia, finalizaron las fuentes.
