La fiscal criminal y correccional porteña y titular de Justicia Legítima, Cristina Caamaño, deberá reformular las partidas económicas de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), además de revisar todas las compras y contrataciones realizadas por parte de ese organismo durante la gestión de Mauricio Macri.
Otra de las disposiciones de la intervención será que parte de los fondos reservados serán transferidos a la Jefatura de Gabinete y reasignados a las políticas públicas nutricionales y educativas.
Así lo estableció el decreto 52/19 firmado por el presidente Alberto Fernández para oficializar la intervención de la central de inteligencia y designar a Camaaño para ocuparse de esa tarea.
La letra de ese decreto -publicado hoy en el Boletín Oficial- tiene un tono crítico con las decisiones que tomó Macri en materia de inteligencia y reivindica, por otro lado, las decisiones que tomó Cristina Kirchner en ese campo durante el último tramo de su gestión. Remarca, en los primeros párrafos, que durante la presidencia de Cristina Kirchner se lograron “importantes avances respecto de la protección de los derechos constitucionales y convencionales”, y tendientes a la democratización y publicidad del Sistema de Inteligencia Nacional“.
Todos los cambios que hizo Macri en lo que respecta a los servicios de inteligencia y las escuchas telefónicas fueron por decreto. Sus decisiones en esta materia fueron impugnadas a lo largo de estos cuatro años por organismos civiles que controlan el sistema, especialmente por las entidades agrupadas en la Iniciativa Ciudadana para el Control del Sistema de Inteligencia (Iccsi), y se denunció a la gestión de Gustavo Arribas y Silvia Majdalani en varias oportunidades por los actos de espionaje ilegal ocurridos bajo la órbita de la AFI, así como también la filtración de escuchas telefónicas, según publica La Nación.
Caamaño ya fue funcionaria y persona de máxima confianza de Nilda Garré con quien compartió el ministerio de Seguridad entre 2010 y 2013. Para aceptar ese cargo, lo consultó con el ex procurador Esteban Righi, no sólo por ser su jefe, sino también por considerarlo un amigo, de acuerdo a lo que transcendió en una entrevista con un medio nacional.
