BUENOS AIRES (DYN) El resultado de la balanza comercial con Brasil registró una caída de 1.800 millones de dólares, el equivalente a 31 por ciento en una comparación interanual realizada a partir de datos surgidos durante los primeros cuatro meses, destacó ayer la consultora Ecolatina. El informe privado señaló que las importaciones de productos brasileños crecieron en el último tiempo debido a la “rápida recuperación de la actividad local”.

   Además, Ecolatina resaltó que las exportaciones desde Argentina registraron un aumento, pero inferior si se toma en cuenta la compra de artículos, especialmente, manufacturas de origen industrial. “Es normal que la mejora de la producción y el crecimiento de la demanda interna impulsen la adquisición de bienes extranjeros”, analizó el documento. Para la consultora, “el aumento de las compras en el exterior se traduce en un mayor déficit en ese rubro”, una situación que “afecta el superávit total”.

   “En los primeros cuatro meses, el déficit del sector industrial se amplió 46 por ciento interanual”, completó la estadística. Según el informe, el incremento de esas importaciones “se debe completamente a las mayores cantidades adquiridas”, tanto que “el volumen se ubica sólo 10 por ciento por debajo de los máximos alcanzados en el 2008”. Ecolatina resaltó que “el abaratamiento relativo de los productos importados también influye” en el resultado de la balanza comercial, en tanto que “la aceleración inflacionaria en Argentina ya consumió más de la mitad de la ganancia cambiaria generada luego de la crisis financiera mundial”.

   El documento hizo referencia, en tal sentido, a que “en el transcurso del primer cuatrimestre la liquidación de divisas comerciales apenas habría cubierto la salida de capitales”. La consultora opinó que “sería deseable que el fluido diálogo con las autoridades brasileñas permita finalmente avanzar en el proceso de integración productiva, debido que, para Argentina, el déficit industrial es estructural y continuará ampliándose”.

   “El incremento de las importaciones (brasileñas) no sólo profundiza el rojo comercial sectorial, sino que, además, vuelve a desequilibrar el saldo bilateral”, analizó. En relación a este tema, los ministros de Economía, Amado Boudou, y de Industria, Débora Giorgi, se reunieron la semana pasada en Buenos Aires con sus pares brasileños de Hacienda, Guido Mantega, y de Desarrollo, Miguel Jorge, para trabajar en el desarrollo de herramientas que permitan equilibrar la balanza comercial entre ambos países.

    La reunión surgió del encuentro que mantuvieron a fines de mayo en Río de Janeiro los presidentes de Argentina, Cristina Fernández de Kichner, y de Brasil, Luiz Inácio da Silva, en el marco de reclamos de industriales brasileños por la eventual aplicación de restricciones a las importaciones de alimentos provenientes del vecino país. En esa oportunidad, la mandataria aseveró que “no hubo ni habrá restricciones a las importaciones” que vienen de Brasil.

   Giorgi explicó, a través de un comunicado que fue difundido días atrás, que en la agenda de trabajo se encuentra la necesidad de profundizar el sistema de pago en moneda local, la integración de cadenas productivas, el financiamiento de las exportaciones con fondos del Banco Nacional de Desarrollo de Brasil (Bndes) y la eliminación de las barreras de acceso al mercado brasileño.