La imagen que dejó el primer día de la “cuarentena administrada” debe hacer reflexionar a todos. El esfuerzo puesto en acción durante el primer mes de aislamiento no puede quedar en riesgo. No hay argumentos ni excusas válidas en este sentido. De ahí, la importancia de reforzar los controles oficiales, pero, sobre todo, de mantener viva, con total seriedad y compromiso, una medida de protección clave: tomar distancia de las personas y no sacarse el barbijo. Sólo de esta manera, se podrá ir dando pasos que contribuyan a aplanar aún más la curva que inquieta a todos. Los números locales no dejan de ser preocupantes por los fallecidos, pero, afortunadamente, el nivel de contagios reporta cifras más alentadoras. Por eso, la importancia de no relajarse ni restarle importancia a la baja circulación del patógeno. El éxito contra este flagelo depende en gran medida de la actitud de cada ciudadano en su relación con el otro.
El riesgo de relajarse
