El secuestro, el miércoles por la tarde, de casi media tonelada de marihuana y más de 170 dosis cocaína fraccionada lista para la comercialización al menudeo en una vivienda de Las Heras, permitió la captura de un hombre: se trata de Miguel Ángel Ibazeta, de 36 años, y con domicilio en ese lugar.

Los detectives que trabajan en casos de narcocriminalidad en la provincia sostuvieron a El Sol que es un personaje nuevo en este tipo de casos. No tenía antecedentes y este no es un detalle menor para ellos, debido a que dificulta el realizar conexiones con otros sospechosos.

La captura de este sujeto permitió abrir un abanico de hipótesis con el objetivo de intentar poner a disposición de la Justicia a otros sujetos vinculados con delitos de violación a la ley 23.737.

Para los sabuesos de la Policía contra el Narcotráfico (PCN) los 476 kilos de marihuana compactada ocultos en una casa del barrio Los Ciruelos tenían otros dueños. Y apuntan a “peces más gordos” vinculados con el narcotráfico.

Si bien pidieron reserva de algunos datos, contaron que, a mediados del año pasado, se obtuvo información acerca de que a la provincia había ingresado una cantidad similar de marihuana a la secuestrada el miércoles.

Por eso se iba a profundizar la pesquisa con el objetivo de lograr más detenciones, aportaron.

Ver también: Secuestro histórico de marihuana en Las Heras: 500 kilos

Lo cierto es que los policías de la PCN y de la Unidad Especial de Patrullaje departamental (UEP), que trabajaron en el caso, desconocían en un primer momento que en el domicilio de calle Lamadrid se ocultaban las 64 bolsas con 650 panes rectangulares de cannabis.

El dato ingresó el domingo a la UEP y, a las pocas horas, efectivos de la PCN, dependiente de Investigaciones desde principios de este mes, se dirigieron a la zona para confirmar las sospechas.

Los detectives confirmaron que en la morada se desarrollaba la comercialización de drogas al menudeo.

Esto gracias a que detectaron el clásico pase de manos entre un consumidor y un vendedor de pequeñas dosis de estupefacientes. Eso bastó para solicitar a la Justicia una orden de allanamiento.

Así fue como, 72 horas después, personal de la PCN ingresó a la propiedad y sorprendió a uno de los habitantes de lugar, el citado Miguel Ángel Ibazeta.

Detenido el presunto vendedor de la droga, los policías iniciaron la búsqueda de drogas en el interior de la casa. Y dieron con 175 dosis de cocaína –los clásicos ravioles de papel glacé metalizado– que hicieron un peso de 376 gramos.

Mientras rastrillaban la casa dieron con parte de la mercadería más importante: algunas bolsas con ladrillos de marihuana fueron halladas en el “sector trasero” de la casa; mientras que el resto se encontraba oculto en el cielo raso del domicilio.

El director de la Policía, Roberto Munives, al ser consultado por el procedimiento, señaló que la droga “estaba prolijamente guardada” en ese sector de la casa. Para los pesquisas, Ibazeta no era el propietario de la droga.

Se cree que cumplía una especie de función de custodio de la mercadería mayor –sacando un rédito económico de ello– y además comercializaba en pequeñas cantidades de la cocaína.

En la medida también secuestraron teléfonos celulares y dos armas de fuego, una con mira láser.

Se trata de dos pistolas calibre 9 milímetros que iban a ser peritadas para conocer su procedencia. Luego del primer allanamiento, los policías se dirigieron a otra casa “relacionada” para continuar con los procedimientos.

La propiedad marcada fue en el barrio Sargento Cabral, también de Las Heras. Sin embargo, no se obtuvieron pruebas importantes para la investigación.