Anabel Fernández Sagasti es la cara fuerte del peronismo provincial. Lo logró a fuerza de votos. Más allá de la rosca, se animó a competir de igual a igual con el aparato histórico del PJ en Mendoza. Y se convirtió en la imagen de la oposición que quiere trasnformarse en oficialismo.

Su aparición en la política local generó, hace menos de una década, más rechazos que apoyos. De aquella cara casi desconocida a la candidata bendecida por la fórmula FF para ganar una de las principales plazas del país.

La llegada al Congreso

“Cambié mucho. Primero, en experiencia por la posibilidad de estar en Diputados, y, sobre todo, en el Senado, donde te rodeás con ex presidentes, ex gobernadores; una experiencia muy positiva. Ahí rescatás lo bueno y lo malo. Eso te da aplomo. Además, el trabajo legislativo se basa en encontrar puntos de acuerdo y consensos”.

“La juventud era una sorpresa para todos en mi primer día en la Cámara de Diputados. Me preguntaban mucho sobre eso, sobre la forma de vestirme. Hubo bastante resistencia en Diputados con eso. De a poco te van conociendo y vieron el compromiso que tenía y se fueron soltando. Traté de aprender mucho de la experiencia y consultar a todos”.

Basta de campaña

“El tema de la matriz productiva es algo importante y es el debate más claro. Es cierto que cuando hay que contestar siempre la misma pregunta, y me escucho decir lo mismo, pienso: ‘¿Se aburrirá la gente de que siempre diga las mismas cosas?’. A mí no me aburre, son mis ideas. aunque me gustaría profundizar más y que me conozcan también desde otro aspecto, o qué pienso de otras áreas del Estado”.

El silencio de aquellos años

“Hubo en ese momento una decisión a nivel nacional que para mí duró más tiempo de lo oportuno y nos hizo daño; fue incorrecta. Entiendo que cuando salió mi nombre no todos estaban muy contentos, ni siquiera en mi partido; entonces fue una forma de protección. Era la irrupción de la juventud también en la representatividad. No hacer declaraciones fue un tema que se discutió mucho hacia dentro porque, como dije antes, se prolongó en el tiempo y terminó haciendo daño”.

“Hoy nos reímos. Se han dicho cosas peores de nosotros cuando aparecimos. Pero es normal: tiene que ver con ceder espacios de poder. Eso es casi natural. Y muchos de esos que hablaron mal, hoy nos están acompañando y hacen un gran esfuerzo porque entendieron que se trata de sumar. Y que las visiones nuevas tienen que ver con esto de la renovación y de ampliar la representatividad. Si siempre son los mismos y en los mismos lugares, no permitís sumar diferentes puntos de vista que se dan en la sociedad. Por eso hay partidos que se fueron quedando”.

 “Yo tengo una formación que tiene que ver más que nada con dar discusiones y con organizar y generar representatividad propia. En realidad queremos lo mismo. Trato de mirar para adelante y entiendo por qué una persona puede decirme ciertas cosas que tal vez no piense y se deja llevar por momento de ira o de verborragia”.

Visión de género

“Me costó mucho. Al principio, ser joven y ser mujer era como una combinación tremenda. Es difícil siempre para las mujeres. Hoy, con la agenda de género en el país, hay mayor posibilidad de representación de esos sectores y se va tomando conciencia. Lo tomo con mucha responsabilidad porque sé que a mi lado hay un montón de mujeres que tienen mucha capacidad y que por estas cuestiones culturales no han tenido las mismas oportunidades que tuve yo, y que yo también me supe crear”. 

“Vivimos en el mismo sistema cultural y también tenemos que deconstruirnos todos los días. Ahora somos más conscientes de situaciones puntuales. Reconozco que tengo que ser una herramienta para que más mujeres tengan oportunidades. Lo que debemos lograr es establecer un pie de igualdad desde el punto de partida”.

Prejuicio machista

“Sí, sí, es tremendo cómo me inventan parejas. Siempre a las mujeres las ponen con algún varón porque está en el subconsciente que llegamos a tener cargos porque estuvimos con alguien poderoso. Nunca creen que sea por capacidad. Ese es parte del aprendizaje que debemos hacer”.

 “Todos los rumores me causaron gracia, porque sé la relación que tengo con cada uno, entonces sé que es imposible. ¿De dónde sale todo eso? Dijeron que estuve con Máximo, con Axel… ¡¿Wado, también?! Esa no la sabía”.

Cables a tierra

“Todos los domingos voy religiosamente a almorzar con mi familia. Así esté cansadísima, voy igual. Con todos, con sobrinos, cuñada, hermano, mis viejos. Todo lo que me pasa nos hizo unirnos más y, especialmente a mí, valorar más los vínculos familiares. Es protección y contención. Es encontrar a alguien que te valora por quien sos. Y somos todos muy futboleros”.

“Se me alejaron algunas amistades, pero mis amigas siguen siendo las mismas de siempre. También son un cable a tierra. A ellas les cambió todo más que a mí por la forma en que me hacen el aguante. Se acomodan a mis horarios, nos juntamos en mi casa. Son unas genias”.

“Algunas de mis amigas trabajan con el oficialismo y sacarse una foto conmigo es imposible. Peligra su trabajo por una amistad de cuando éramos niñas. Y no necesariamente pensamos igual. Me parece una barbaridad y las cuido muchísimo”.

“La desunión entre los argentinos es parte de los problemas que estamos atravesando, más allá de las malas decisiones del actual presidente. Hay muchas grietas. Me parece una barbaridad que una persona que trabaja hace mucho tiempo en un lugar tenga que, incluso, cuidar sus redes sociales porque cambiaron las autoridades. No es una cuestión del oficialismo actual. Pasa en todos lados”.

Irrumpir en el peronismo

“Haber ido a unas PASO en el peronismo, que las ganara una mujer joven, y que hoy estemos trabajando todos juntos para llegar a la Gobernación es visto por el país como un ejemplo. Lo valoro y les dije a todos que voy a ser la principal custodia para que esto continúe, como gobierno o como oposición. Mendoza ha ganado mucho con un oficialismo y una oposición que trabajan coordinados a pesar de los diferentes puntos de vista que tenemos”.

 “Por supuesto que soy autocrítica. Una tiende a ser mejor e intento mucho romper el micromundo en el que nos movemos. Cuando uno sabe que hay decisiones que no están bien, y lo plantea con respeto, es positivo”.

“Pienso en la Casa de Gobierno. Me lo imagino. Cuando el año pasado planteamos que quería ser candidata y hacer una fuerza competitiva, muy pocos lo creían. Teníamos objetivos a mediano y largo plazo. Si no creés en lo que hacés, los resultados nunca son positivos. Yo sí creo”.