Más allá del último caso confirmado este lunes, cuyo nexo epidemiológico está en investigación, los trece restantes tiene claramente definido cómo se contagiaron.
Cinco de ellos son médicos que estuvieron en contacto con los profesionales que se infectaron en el hospital Lagomaggiore. No todos los positivos trabajan en ese nosocomio, pero si han tenido algún tipo de relación. Y, en este punto, se está haciendo foco en la necesidad de que sea principalmente el personal sanitario el que cumpla y haga cumplir los protocolos de manera exhaustiva y rigurosa.
El llamado de atención llegó luego de que se detectara dos recién nacidos en el hospital Perrupato, en San Martín. Está claro que algo falló; que se produjo una grieta en la seguridad personal y eso provocó la diseminación del virus en otras áreas de ese centro de salud. Precisamente, un de las nuevas pacientes trabaja allí como enfermera. Es la cuarta trabajadora sanitaria contagiada en el principal hospital de referencia del Este.
Los cinco casos restantes son todos allegados a los médicos. O parejas o familiares o personas de su entorno.
De alguna manera, este dato terminó siendo alentador para los investigadores epidemiológicos porque entienden que pueden adelantarse a la cadena de contagios y aislar y bloquear donde creen que es necesario.
Incluso, hasta el positivo que por ahora no tiene nexo confirmado presenta una hipótesis clara de trabajo. La información inicial indica que se trata de un comerciante que tiene un negocio en el Puerto Seco de Godoy Cruz, parador casi obligado de camioneros. Y su caso fue detectado en un operativo de rutina con unidades centinelas.
