El hombre que estaba imputado quedó libre.

El segundo juicio por jurado por el crimen de Diego Céspedes Ortiz terminó este jueves por la tardee sin veredicto y con un desenlace definitivo: el acusado, Matías Damián Silva Juárez, quedó absuelto y recuperó la libertad “inmediatamente” tras más de dos años detenido. El imputado zafó así de una eventual condena a prisión perpetua en un proceso que volvió a estancarse, tal como había ocurrido en el primer debate, desarrollado en julio del año pasado.

Los doce ciudadanos -seis mujeres y seis varones- no lograron alcanzar la unanimidad exigida para definir la responsabilidad penal y quedaron trabados en la deliberación. Ante esa situación, la jueza técnica Belén Renna dispuso un cuarto intermedio para la sentencia.

La fiscal Florencia Díaz Peralta.

Sin embargo, al tratarse de la segunda vez que el jurado no arriba a un veredicto, la ley impone la absolución del acusado, lo que dejó sin efecto la acusación y ordenó su inmediata liberación.

El caso había regresado esta semana a la sala 15 del Polo Judicial Penal, con la fiscal de Homicidios Florencia Díaz Peralta sosteniendo la acusación por homicidio agravado por alevosía y criminis causa. La reconstrucción oficial ubicaba a Silva Juárez, ex empleado y allegado de la víctima, como autor de un ataque sorpresivo en el taller de Céspedes, en el barrio Solares del Borbollón, en Las Heras.

La víctima y el arma homicida.

Según esa hipótesis, la víctima fue golpeada desde atrás con una pieza metálica del lugar, sin posibilidad de defensa, y luego el agresor habría sustraído dinero y el teléfono celular antes de escapar. La escena sin signos de violencia en los accesos y el vínculo previo entre ambos eran elementos centrales de la teoría acusatoria.

La defensa, en tanto, insistió durante ambos debates en la ausencia de pruebas directas: no se hallaron huellas ni rastros biológicos que ubicaran al acusado en la escena y cuestionaron el valor incriminante del celular.

Con ese planteo, los abogados Mariano Tello y Samira Fernández buscaron sembrar dudas razonables en el jurado, objetivo que finalmente se repitió en este segundo proceso.

Mariano Tello, abogado.

En el primer juicio, Silva Juárez había hecho uso de la palabra y sostuvo: “Soy inocente. Me acusan de algo donde yo no estuve. Tenía una relación de amistad con Céspedes, pero no tuve nada que ver”. Un planteo en la misma línea se replicó en este nuevo debate, donde volvió a negar cualquier participación en el hecho.

El resultado fue idéntico: un jurado sin acuerdo y un caso que, tras dos intentos fallidos de alcanzar un veredicto, quedó cerrado.