El sector kirchnerista de la Confederación General del Trabajo (CGT), que impulsaba un paro general con movilización en repudio al ataque contra la vicepresidenta Cristina Kirchner, no consiguió el respaldo mayoritario y la medida fue desactivada.

Pablo Moyano (Camioneros) y sus aliados, entre ellos el mendocino Sergio Palazzo, pretendían realizar una huelga de 24 horas y una marcha, en sintonía con la CTA kirchnerista, de Hugo Yasky, en contra de la Justicia, los partidos de la oposición y los medios “hegemónicos” que, según ellos, crearon un clima propicio para el atentado a la ex mandataria.

Sin embargo, en medio de las internas, la CGT desistieron de esa medida luego de que, en minoría, aceptaran el planteo de la fracción que se opuso a la movilización. Dieron por “superada la discusión” y evitaron una confrontación que podría haber derivado en una ruptura.

Esto significó un triunfo político de la alianza sindical que maneja la CGT, integrada por “los Gordos” (Héctor Daer, de Sanidad, y Armando Cavalieri, de Comercio), los independientes (Andrés Rodríguez, de UPCN; Gerardo Martínez, de la UOCRA, y José Luis Lingeri, de Obras Sanitarias) y el barrionuevismo (Carlos Acuña, de estaciones de servicio).

La alianza que controla el gremio no quiere adoptar como propia la agenda del kirchnerismo duro, que pone a la Justicia, los empresarios, la oposición y los medios como los responsables de los principales problemas que atraviesa el país, mientras que el moyanismo y la Corriente Federal defienden las mismas posiciones de La Cámpora y de Cristina Kirchner.

En el encuentro del viernes pasado hubo un fuerte cruce Daer y Moyano. El líder de Sanidad argumentó que la CGT ya había decidido marchar ese día hacia la Plaza de Mayo y que una protesta como la que querían sus rivales podía contribuir a empeorar el clima político. 

En tanto, para el dirigente camionero, si no realizaban una fuerte medida de fuerza, que incluyera una movilización ante la Corte, “nos van a llevar puestos la derecha, la Justicia y los medios”. Daer le replicó que la mayoría de la central obrera “no compartía ese diagnóstico” y fue respaldado por la mayoría de los dirigentes del Consejo Directivo.

Para evitar una ruptura, se acordó reunirse nuevamente este lunes para analizar una medida de fuerza, que la coalición moyanista-kirchnerista quería que se concretara esta misma semana, el miércoles o el jueves. Esa reunión fue suspendida y se terminó cayendo la posibilidad de una huelga.

“Debemos mantenernos unidos para ponerle un límite social a la confrontación política. Reiteramos nuestro reclamo de responsabilidad democrática a los líderes parlamentarios de todos los partidos políticos. Frente a la respuesta contundente de los trabajadores a la convocatoria efectuada y por las razones expuestas en la última reunión, corresponde dar por superada la reunión del Consejo Directivo convocada para el día de hoy, seguir la evolución de los acontecimientos y mantener el estado de Alerta”, afirmó la CGT en el comunicado.

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