Imagen ilustrativa.

La Dirección General de Aduanas (DGA) desarrolló y puso en funcionamiento un sistema de “análisis anticipado” del equipaje de pasajeros, que predice infracciones con un 42% de efectividad y que, hasta el momento, ha sido puesto a prueba específicamente en el Aeropuerto de Ezeiza y el Aeroparque Jorge Newbery.

El sistema en cuestión fue desarrollado con base en información disponible en forma anticipada acerca de pasajeros que arriban al país por vía aérea y, en ese sentido, el organismo que dirige Guillermo Michel identificó una serie de indicadores de riesgo que guían el análisis.

Las principales variables que analiza el sistema de la Aduana son la cantidad de bultos que componen el equipaje, la diferencia entre el equipaje al momento de salir del país y al momento de ingresar, la cantidad de viajes realizados y su relación con la actividad económica del pasajero y los antecedentes de infracciones cometidas.

Este sistema además se potencia con información que recibe la Aduana de consumos de alta gama realizados por turistas argentinos que vienen de Europa y piden la devolución de impuestos (“tax refund”).

En concreto, las transgresiones refieren a excesos de franquicia, que suponen el pago de un arancel del 50% sobre el monto excedido, o a infracciones al régimen de equipaje, que pueden implicar multas de hasta tres veces el valor de los productos ingresados o, incluso, su secuestro, si se tratara de mercadería prohibida.

Aunque la multa se calcula en dólares, el arancel puede abonarse en pesos, ya sea en efectivo, tarjeta o a través de un depósito bancario. Las autoridades aduaneras convertirán el monto según el tipo de cambio oficial de ese momento.

Específicamente, respecto de su aplicación en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, el sistema alertó acerca de 52 pasajeros, de los cuales 22 arrojaron novedades, que se tradujeron en la incautación de prendas de vestir, zapatillas, celulares, computadores, drones y perfumes, ya que la cantidad y variedad de la mercancía permitía presumir que estaba siendo importada con fines comerciales.

El caso más resonante se dio en el Aeropuerto de Ezeiza: el sistema de análisis anticipado de la Aduana emitió una alerta acerca de un hombre que, acompañado por una mujer que sería su pareja, intentó ingresar al país 100 pares de zapatillas y 251 prendas de vestir por la vía del régimen de equipaje.

Los viajeros arribaron al país en el vuelo AC 096 de Air Canada, procedente de la ciudad de Montreal, y llevaban cerca de 15 bultos.

A su vez, en lo referido a los consumos de alta gama realizados por turistas argentinos en Europa, si piden la devolución de impuestos, por ejemplo, en un aeropuerto español (el “tax refund”) por productos que compraron en ese país, disparan un alerta de información que gira directamente a la Aduana argentina.

Cada viajero argentino tiene un límite de monto a ingresar sin pagar impuestos, algo que se conoce como “franquicia”. En este caso, los viajeros que llegan por vía aérea tienen un tope de 500 dólares que se suman a los 500 dólares permitidos para productos adquiridos en el freeshop al momento de llegar. Los menores de 16 años, por su parte, tienen un límite permitido de 250 dólares.

Las personas que ingresen productos que paguen impuestos deberán guardar las facturas y tenerlas al alcance de la mano al momento de arribar al país, puesto que, en el caso de no tenerlas, la Aduana podría deducir un valor mayor al pagado.

Al momento de regresar a Argentina, los pasajeros deben completar una declaración jurada en la que se detalla los productos adquiridos y se precisen sus respectivas tarifas.

Fuente: Télam e Infobae