Jorge Rafael Videla falleció el 17 de mayo de 2013 a los 87 años en el baño de su celda en la cárcel de Marcos Paz. Los restos del represor iban a ser enterrados en el cementerio de su ciudad natal, Mercedes, pero las protestas tras su muerte obligaron a un cambio. Hoy, el hombre que representó a la dictadura argentina descansaría en una tumba en un cementerio privado pero con otro nombre, para evitar que su tumba sea mancillada o profanada. 

Así lo publicó Clarín y se hizo eco el diario español El País. Videla lleva dos años enterrado con nombre falso y según los empleados del cementario Memorial de Pilar bajo lápida que dice “Familia Olmos” se encuentran los restos mortales del genocida. 

Tras el deceso del ex general acusado por delitos de lesa humanidad, se inició una investigación y el cuerpo pasó seis días en la morgue hasta que fue devuelto a sus familiares, una viuda y seis hijos. El abogado de la familia, Adolfo Casabal, aclaró que Videla sería enterrado en Mercedes, pero entonces surgieron las voces en contra de que esa ciudad a 100 km de la Capital recibiera al militar fallecido. 

De esta manera, fue enterrado en una ceremonia privada y secreta en una tumba sin nombre para evitar profanaciones. 

“Aquí está, pero no figura con su nombre”, señaló un empleado del Memorial.

La parcela, sin embargo, es propiedad de Florencio Alberto Olmos, también militar, que asegura que bajo esa lápida no se encuentra Videla. El presidente de facto conoció a Olmos cuando el primero dirigía el Colegio Militar, donde el segundo se graduó. Luego, Olmos sería nombrado secretario de la Gobernación de Salta y posteriormente ocuparía un cargo diplomático en España.