Para tener un mayor control sobre el consumo hogareño, existen diferentes recomendaciones en cuanto al uso de la electricidad, el gas y el agua.

Para calcular el consumo de energía eléctrica de cada equipamiento, primero se debe verificar la potencia en watts en la placa de identificación del aparato. Luego, se debe multiplicar ese valor por la cantidad de horas en que el equipo es utilizado en un mes y dividir por el número 1.000, para obtener el consumo en kWh por mes.

En cuanto a la electricidad, apagar todo lo que no se esté usando, no usar el aire acondicionado a una temperatura demasiado baja, no dejar los aparatos en stand by, emplear bombillas de bajo consumo o de tecnología LED, poner la calefacción a unos 20° en invierno, cerrar las ventanas, realizar un correcto mantenimiento de electrodomésticos y usar aparatos como el lavavajillas o el lavarropas sólo cuando estén llenos.

Para optimizar el uso del gas, realizar revisiones periódicas, purgar los radiadores y cerrar los que no se empleen, instalar válvulas para regular la temperatura, cerrar las ventanas y usar modelos herméticos, evitar obstruir las fuentes de calor, poner un material aislante entre el radiador y la pared, bajar las persianas por la noche.

En el uso del agua, emplear el lavavajillas, pero cuando esté lleno, revisar la instalación periódicamente, controlar el estado de los grifos y sustituir los cabezales por grifos con caudales de bajo consumo y usar la ducha en vez de la bañera.