En el marco de la política de ajuste fiscal, el Gobierno nacional prevé una reducción significativa de los subsidios en las facturas de electricidad y gas natural. Esta medida, impulsada desde el Ministerio de Economía y la Secretaría de Energía, estima un recorte superior a los 3.000 millones de dólares en 2025.
De esa manera, la gestión de Javier Milei busca consolidar la estrategia de equilibrio fiscal que busca desde que llegó a la Casa Rosada. El plan apunta a un esquema en el que los usuarios afronten el costo completo de los servicios energéticos y reciban una compensación por separado.
La secretaria de Energía, María Tettamanti, evalúa restablecer la tarifa social que funcionó durante el mandato de Mauricio Macri, reemplazando el sistema de segmentación implementado en 2022 por la administración de Alberto Fernández.
Con este nuevo modelo, los usuarios que necesiten ayuda recibirían un reembolso equivalente a la subvención en lugar de un descuento directo en su factura. Sin embargo, las implicancias de esta medida podrían ser amplias, ya que actualmente 7 de cada 10 familias argentinas necesita asistencia para costear las tarifas de gas y electricidad.
La propuesta de Tettamanti se inspira en un esquema delineado durante la campaña presidencial por Patricia Bullrich y su equipo, en colaboración con el ex secretario de Energía Emilio Apud. Según este plan, los subsidios estarían reservados para quienes cumplan con requisitos más estrictos de elegibilidad.
Bajo este sistema, los hogares clasificados por el Indec en ingresos bajos o medios seguirían accediendo a la asistencia del Estado, aunque mediante un reintegro directo que se efectuaría a través de una cuenta bancaria o tarjeta de débito, en lugar de un descuento en las tarifas.
La definición de los tiempos y montos de los incrementos tarifarios será gestionada por el ministro de Economía, Luis Caputo, quien equilibrará esta medida con la necesidad de mantener el proceso de desaceleración inflacionaria.
Durante 2024, el recorte de subvenciones ya representó un ahorro de más de 3.000 millones de dólares y se prevé una política similar para el próximo año. Por el momento, los aumentos se encuentran en niveles controlados: las tarifas de electricidad y gas subieron en noviembre un 2,5% y un 2,7%, respectivamente, en línea con las directrices de Caputo.
Además, los últimos datos de inflación brindados por consultoras privadas indican una tendencia a la baja en octubre, lo cual le permite al Gobierno planificar ajustes tarifarios sin que impacten directamente en los índices.
A la espera de los datos oficiales que se darán a conocer el 12 de noviembre, el Ejecutivo planea manejar los incrementos de tarifas de forma gradual y sin sobresaltos hasta fin de año. De esta forma, el objetivo es sostener la desaceleración inflacionaria, especialmente en diciembre, cuando las fiestas de fin de año y el turismo suelen presionar al alza los precios del consumo interno.
